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¿Para qué sirve?

No se vale descapitalizar a la administración pública de recurso humano calificado al aducir “falta de confianza política”.
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En todas las campañas electorales los candidatos declaran su compromiso de responder a las necesidades ciudadanas y buscan formular el plan de gobierno con participación ciudadana aunque los candidatos se olvidan rápidamente de los que fueron consultados y, muchas veces, de lo que plantearon. Esto se repite una y otra vez. Y una y otra vez se genera desencanto y frustración ciudadana porque se pregunta lo mismo y porque se responde lo mismo.

En la coyuntura actual uno de los temas que debería abordarse con profundidad es el de la administración pública y el empleo público. De poco sirve la simpatía de los gobernantes sin un aparato administrativo que haga que las cosas sucedan. De poco sirven los esfuerzos fiscales para incrementar el presupuesto si el aparato institucional no funciona. Y de poco sirven los gastos incrementales si la administración pública no se ve y no se siente.

En plena campaña electoral es obligado preguntar ¿qué medidas van a tomarse para que la administración pública funcione? Y ¿qué medidas van a tomarse para asegurar que los funcionarios y los empleados públicos respondan a las prioridades del desarrollo? El tema es fundamental porque se gobierna haciendo funcionar la administración pública. Y por esto, precisamente por esto, el proceso de selección, contratación, evaluación de desempeño es fundamental. Y por esto, precisamente por esto, la carrera en la administración pública es fundamental. Y por esto, precisamente por esto, el tema de profesionalización, estabilidad y mérito en la administración pública es fundamental.

Cuando uno revisa el Reglamento Interno del Órgano Ejecutivo y lo compara con la estructura organizativa de los ministerios y sus instituciones adscritas reconoce una organización compleja, con jerarquías definidas pero sin articulación alguna. Cuando se hace una lista de las instituciones, además de los 13 ministerios y las cinco secretarías presidenciales, hay fondos, autoridades especializadas, corporaciones, institutos, comisiones, centros, consejos, bancos, superintendencias y más. ¿Hay duplicidad? ¿Hay vacíos? ¿Hay contradicciones?

Por ejemplo, superintendencia es definida como “la suprema administración en un ramo, se trata de un organismo que se encarga del control y de la vigilancia de un determinado sector económico o social”. Tenemos Superintendencia General de Electricidad y Telecomunicaciones, Superintendencia Financiera (Financiera, Pensiones y Valores) y Superintendencia de Competencia. Y existe la Superintendencia de Obligaciones Mercantiles (2000), “responsable del funcionamiento, modificación, transformación, fusión, disolución y liquidación de sociedades, excepto las sujetas a la vigilancia de la Superintendencia Financiera; del funcionamiento de las sociedades extranjeras o sus sucursales que operen en el país; y del funcionamiento, modificación, disolución y liquidación de las empresas individuales de responsabilidad limitada”. Las atribuciones legales de esta superintendencia son importantísimas. ¿Es pertinente que se pierdan en el organigrama del Ministerio de Economía?

Cuando se revisan los presupuestos asignados y ejecutados, cualquiera reconoce que son millonarios y a pesar de esto las excusas por lo que no se hace es “la falta de $” y las exigencias siempre son “más $”. Cuando se identifican las leyes que deben cumplirse en los distintos sectores de la administración pública, se concluye que son abundantes, que seguramente son contradictorias y con mucha probabilidad de ser aplicadas discrecionalmente.

El próximo Gobierno tendrá limitaciones financieras y seguramente no podrá crear estructuras paralelas para programas especiales que mantengan la simpatía del mandatario. El próximo Gobierno tendrá que reconocer que para que la administración pública funcione el tema no es de recursos financieros sino de capacidad, motivación y organización del recurso humano y que para esto es fundamental contar con capacidad gerencial. Por esto, antes de consultar a otros, los candidatos deberían consultar a los mismos funcionarios y empleados públicos: con lo que la ley le obliga, con sus conocimientos y experiencia y con lo que tiene ¿qué compromisos institucionales pueden asumirse?

Hay que preguntarles por qué con ellos se gobierna y con ellos se producen los resultados. Hay que preguntarles para generar compromisos. Y hay que preguntarles por qué no se vale descapitalizar a la administración pública de recurso humano calificado al aducir “falta de confianza política”. Ya se vivió esta experiencia y con esto el país pierde. Se gobierna con una eficaz administración pública.

Tags:

  • muchas veces
  • aparato administrativo
  • profesionalizacion

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