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¿Por qué no lo dijo antes?

Por tanto, no pretendo acá defender una posición personal, sino analizar el trasfondo simplista o malintencionado que lleva tal pregunta cuestionadora...
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¿Por qué no lo dijo antes?

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¿Por qué no lo dijo antes?

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En las críticas que en materia de transparencia muchos analistas hacemos hacia el actual gobierno o el partido oficial, con frecuencia algunos las cuestionan lanzando la pregunta ¿y por qué no lo dijo antes? Personalmente no me siento aludido, pues mi respuesta es simple: lo dije antes y en varias ocasiones. Para constatarlo baste tomarse la molestia de rastrear mis artículos en esta columna de opinión y otras de mis publicaciones.

Por tanto, no pretendo acá defender una posición personal, sino analizar el trasfondo simplista o malintencionado que lleva tal pregunta cuestionadora, y la pobreza argumental que la acompaña.

Aquel tipo de cuestionamiento lo hacen personas con distintas motivaciones. Unos, profesionales del desprestigio en internet, porque cobran de su patrón criticado. Otros, los feligreses del fanatismo político, porque sienten que están agrediendo a su santo; son los que suelen excomulgar a los críticos progresistas o de izquierda, con la trillada acusación del “es de derecha”. Y otros, no necesariamente malintencionados o ideologizados, porque simplemente creen que es un cuestionamiento válido. Ahora bien, sea cual sea la motivación del cuestionamiento, la pregunta del “porqué no lo dijo antes” va dirigida a la persona que critica y no hacia la crítica, tiende a descalificar al denunciante pero para obviar lo denunciado, pretende mostrar que el que critica es pecador pero para ocultar el pecado, insulta y despotrica pero no argumenta.

Algunos defensores del statu quo actual afirman en tono de queja que antes no se “jodía tanto” como ahora, que a los gobiernos anteriores no se les exigía tanto en materia de transparencia como ahora.

Que la transparencia está más presente que antes, que ahora hay menos tolerancia hacia la corrupción, no se puede negar. Pero esto no se explica afirmando que se debe a que ahora los que antes no criticaban ahora critican (que los ha habido), o que ahora muchos nos hemos plegado y estamos haciendo el juego “a la demoníaca derecha”. Las razones son otras.

En primer lugar, la creciente exigencia por más transparencia ha cobrado fuerza a escala mundial. La crisis financiera de 2008 a raíz del ocultamiento/falseamiento de los balances de grandes empresas, o más reciente la crisis financiera de algunos gobiernos europeos, en gran parte derivada del ocultamiento del verdadero estado de las finanzas públicas, son factores que han contribuido a ello.

En segundo lugar, los que ahora están arriba fueron justamente los que elevaron la presencia de la temática de la transparencia: el FMLN al colocarla en su plataforma de gobierno y Funes al convertirla en un eje de su discurso de toma de posesión. También este Gobierno creó la Sub de Transparencia, y el ministro de Obras Públicas fomentó la creación del Observatorio Ciudadano. Esto, junto con la expectativa de cambio generada por el Gobierno actual, sin duda elevó la exigencia ciudadana por mayores niveles de transparencia. No hay que quejarse por tanto de lo que uno mismo ha contribuido a generar.

En tercer lugar, el reciente desarrollo de las redes sociales, o el contar con una Ley de Acceso a la Información, entre otros, proporciona al ciudadano/a instrumentos más efectivos para ejercer su exigencia por mayor transparencia y lucha contra la corrupción. Por ejemplo, esto permite poner en mayor evidencia cosas o prácticas que antes no se conocían o quedaban a nivel de rumor: las oscuras prácticas legislativas, su ocultamiento de información sobre asesores y sus salarios, sus gastos y viajes indebidos, los gastos de Casa Presidencial, las licitaciones de CEL y los manejos de sus subsidiarias, etcétera.

En fin, los que mayoritariamente ahora exigimos mayor transparencia y menor corrupción no es a causa de una conspiración o cooptación de la “derecha”.

Es porque hoy se exige más, se conoce más y también porque “hay más”. Espero que dentro de unos años, cuando a los que ahora están arriba se les pregunte, a muchos de ellos con justa razón, ¿y por qué no lo dijeron antes? no se diga que es una conspiración de “la izquierda”.

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