¿Un nuevo El Salvador?

El Salvador sería uno de los países más lindos del continente americano si todas las promesas de campaña se hubieran cumplido.
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Cada periodo electoral, las promesas van y vienen, los candidatos ofrecen y a la fecha creo que no se ha cumplido ni siquiera con el 15 % de estas.

Sin embargo, nuestro pueblo sigue creyendo en promesas. Cada periodo electoral es una fiesta en la cual se regala, comida, camisetas, sombreros, gorras, etcétera. Y el día de las elecciones es un fiestón en cada uno de los centros de votación con un gran derroche de alegría.

Pero... ¿y después? Volvemos a lo mismo, los candidatos que llegaron no se acuerdan de sus promesas, aquellos que “ofrecieron puente en donde no había río y prometieron mandar a poner un río para que usaran el puente” se les olvidó todo y únicamente empiezan a gozar de los beneficios que les da su posición en el gobierno.

Hoy, unos piden voto por bandera, porque la dirigencia asegura que esto les da la oportunidad de poner lo mejor del partido en el poder, y así podrán cumplir con las promesas hechas; otros piden voto cruzado porque dicen que así serán los votantes quienes elegirán a quienes estos quieran, y tendrán unos funcionarios que cumplirán con las promesas hechas. Sin embargo, al final todo viene a ser lo mismo, las promesas se las lleva el viento, porque de prometer nadie se ha quedado pobre.

En nuestro país, es muy difícil que se cumplan las promesas mientras sean los partidos los que escogen a los candidatos, como en el caso de los diputados en donde para asegurar que un fulano llegue al puesto, este va de primer candidato de una lista departamental aunque no haya nacido ni viva en este departamento. Hay ejemplos de candidatos que han nacido y viven en San Miguel y van de candidatos por Santa Ana, así que nos preguntamos ¿cómo pueden estos conocer las necesidades de Santa Ana? o ¿qué les puede importar el satisfacer las necesidades de un departamento al que ni conocen, ni pertenecen? Sin embargo, llegan de diputados por este departamento y al llegar, volvemos a lo mismo.

Este ejemplo no lleva dedicatoria alguna, sirve para ilustrar la forma de como los partidos escogen a los representantes de los departamentos a la Asamblea y el porqué las promesas se las lleva el viento.

También hemos visto cómo, para muchos, lo importante es llegar. Después se quitan la camiseta del partido que los llevó al puesto cambiándose de partidos de acuerdo con sus conveniencias personales. Pareciera que eso ya no va a pasar por decisión de la Corte Suprema de Justicia, dándole ahora mayor respeto a la decisión de los votantes.

Pronto, tendremos nuevamente elecciones, los candidatos andan buscando votos de los ciudadanos, quienes van por alcaldías están más comprometidos con su electorado, porque a ellos se les va a juzgar por los resultados en sus localidades, cuando no cumplen con las promesas o hacen una mala gestión, los votantes pasan la factura, veremos qué pasa con aquellas en donde los actuales alcaldes no cumplieron sus promesas de campaña las pasadas elecciones.

Lo importante ahora será cómo queda integrada la Asamblea, ya que por primera vez la población tendrá la oportunidad de elegir a aquellos que consideren buenos aunque no sean del partido de su predilección.

Esperemos que lleguen los mejores, que poco a poco el pueblo aprenda a exigirle a sus funcionarios que cumplan lo prometido; que en el futuro pueda lograr que los diputados que salgan de sus departamento sean personas locales, con instrucción notoria, interesados en su departamento y así un día lograr tener un nuevo El Salvador.

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