¿Una computadora por alumno?

Una computadora por alumno está siendo anunciada, o al menos eso parece, como una de las principales apuestas de política educativa con el objetivo de desarrollar a nuestros niños y jóvenes para ser competitivos en la era de la información.
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No dudo de las buenas intenciones de quienes han desarrollado esta propuesta de política pública, pero no estoy seguro de que al final de décadas de una inversión en esta política, rinda el beneficio teóricamente esperado.

La directa correlación implícita de que el uso de una computadora es la forma más expedita para preparar profesionales para la actual economía globalizada es la que me hace dudar. En mi parecer no aplica a esta situación el dilema del huevo o la gallina, círculo infinito de quién fue primero. En informática, no existe tal duda, primero fue la informática y después la computadora, y también, después internet, no al revés.

La computadora personal tuvo su cuna en Estados Unidos en los ochenta. Mucho tiempo antes, ese país ya era, en conjunto, una sociedad y economía educada y ávida por capturar y almacenar datos para analizarlos y así tomar decisiones completas, correctas y oportunas.

Es esto, la toma de decisiones correctas, completas y oportunas, el fin último de la informática y la base de la ventaja competitiva en macro y microeconomía.

El error en correlacionar la computadora por alumno con la mejor estrategia para hacer competitivo al país en el campo informático y económico no es algo único de nuestro país, ni de este tema específico. Por ejemplo en algún momento la relación de celulares por habitante fue adoptado por economistas a escala mundial como indicador de desarrollo económico o social, algo así como automóvil o vivienda por habitante.

Celular por habitante como indicador o política pública de desarrollo económico ha dejado de ser usado porque ha sido desbaratado como indicador de progreso por países como El Salvador que tiene un índice de más de un celular por habitante y su economía no muestra la menor correlación con el exponencial crecimiento de este índice.

Para el caso de la política educativa, parece ser que el formulador, de la política computadora por alumno, ha convertido la herramienta en el método, saber usar un pincel no nos convierte en artistas.

Para la realidad de nuestro país la política de computadora por alumno es, adicionalmente, financieramente inviable, aun si se entregaran computadoras de juguete como las que se observan en algunas escuelas piloto.

Una política, técnica y financieramente viable podría ser “Acceso a computadora por alumno”, algo así como la política respecto a las bibliotecas, que brindan acceso a todos los libros que muy difícilmente podríamos facilitar a cada individuo de toda la población estudiantil, con el beneficio adicional de un acceso supervisado. Todo adulto que haya usado mínimamente la gran biblioteca digital de la información, sin duda está de acuerdo en que internet es maravilloso, pero nuestra niñez y juventud debe tener un acceso supervisado a él.

La política educativa de desarrollo de la capacidad profesional para tomar decisiones correctas, completas y oportunas tiene que ver principalmente con el desarrollo de las capacidades informáticas y en menor medida con manejo de computadoras o acceso a internet, que son complementarias pero no son lo mismo.

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  • educacion
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