Lo más visto

Más de Opinión

“Democratizando” la partidocracia

En la previa entrega exploramos los anunciados cambios de ARENA dentro del marco académico del Comportamiento Organizacional, concluyendo que es un modelo de gestión típico del ámbito corporativo; permite cierto espacio para opiniones disidentes.
Enlace copiado
“Democratizando” la partidocracia

“Democratizando” la partidocracia

“Democratizando” la partidocracia

“Democratizando” la partidocracia

Enlace copiado
 El FMLN, el otro partido mayoritario, presenta un modelo de gestión que podríamos llamar de la “Comandancia”, un comandante, el hombre fuerte, con su cuadro de los de confianza; no permite disidencias de ninguna clase.

Es natural que ARENA gravite hacia un modelo y el FMLN hacia el otro, ambos están, respectivamente, dentro del “Comfort Zone” de sus dirigentes, es lo que conocen, es su trayectoria, la jungla corporativa y la lucha en el monte. Ambos modelos producen los mismos resultados, las militancias no eligen... ratifican. Estos modelos son los correctos. ¿Por qué? Porque así lo avalan la mayoría de sus militantes. Vale observar que el modelo de gestión de los otros partidos son variaciones, mezcolanzas, de los antes mencionados. ¿Y a la Sociedad Civil no afiliada nos importa? No, absolutamente no, no tenemos vela en ese entierro, el tema es entre los dirigentes y sus militancias. ¿Que de dónde proviene su dinero o en qué lo gastan? Tampoco nos interesa, son entidades privadas, y siempre y cuando no reciban dinero del erario público o dinero mal habido, allá ellos.

Esa insistencia en ciertos círculos de “democratizar” los partidos es buscar respuestas a las preguntas equivocadas, me recuerda esa canción de los setenta “Looking for love in all the wrong places” (buscando amor en los lugares equivocados), así estamos, buscando democracia donde ni la hay ni nos interesa, en los lugares equivocados. Lo que sí nos interesa es el efecto que estos partidos tienen en nuestra habilidad como ciudadanos de decidir quiénes deben ser nuestros gobernantes; en nuestro inalienable derecho de decidir sin intermediarios. ¿Por qué tengo que pertenecer a un partido político para ejercer mi derecho de optar por un cargo público? ¿Quién decide qué foto va en la papeleta? Recuerde cuando fue a votar y tuvo esa papeleta en sus manos, pregúntese: ¿Qué incidencia tuvo usted como ciudadano en la decisión de poner esas fotos allí? ¡Ninguna! En este espejismo de democracia en que vivimos los partidos nos obligan a ratificar no a elegir, tal como ellos, ¿y los que llegan por el camino de cocientes y residuos? ¿Son la voluntad del pueblo? Ni por cerca. Es aquí donde debe sonar la perseverante insistencia en los necesarios cambios constitucionales para remover todo obstáculo hacia una verdadera democracia representativa, hacia el derecho de todo ciudadano de postularse libremente bajo iguales condiciones.

El dinero que los contribuyentes donan para las elecciones, aparte del costo operativo del TSE, no es para los partidos, es para la campaña electoral; su único propósito es equiparar las condiciones de la competencia, que todos los participantes gocen de iguales condiciones. Cuando estos dineros se asignan de acuerdo con los votos recibidos en elecciones anteriores de hecho se favorece a los partidos mayoritarios, muy lejos de la intención de la aportación.

Apropiado sería invertir estos fondos en acceso a todo medio de comunicación y repartir partes iguales a todos los contendientes; promover debates y foros obligatorios; proveer a cada campaña un monto igual para la temporal operación de estas; y al final de la campaña finiquitar con la Corte de Cuentas.

No es secreto las anomalías, corrupción, deudas no saldadas, faltas de responsabilidad, que el presente sistema genera a costas del contribuyente. Todas estas reformas, la ley de partidos, los concejos municipales, son cortinas de humo, cambios para no cambiar, diseñadas a callar el clamor del público por verdaderas reformas.

Tags:

  • partido mayoritario
  • comfort zone
  • avalan la mayoria

Lee también

Comentarios