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7 consejos para vivir la misa desde casa (VIDEO)

Como medida preventiva ante la presencia del COVID-19 en El Salvador, la feligresía católica tendrá que participar de la misa desde sus casas. El padre Jorge Alvarenga de la Arquidiócesis de San Salvador da 7 consejos para presenciarla con devoción.

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¡Divino Salvador del Mundo, salva a la nación que lleva tu nombre! Así sea”.

Las celebraciones religiosas y las actividades pastorales con la feligresía han sido canceladas como medida preventiva para evitar el contagio masivo del COVID-19 en El Salvador, esto fue revelado en un comunicado que emitió en días pasados la Conferencia Episcopal de El Salvador (CEDES).

Ante tal medida, la feligresía católica no podrá asistir por varios domingos a las diferentes parroquias para participar de la santa misa; es por esto que, el padre Jorge Alvarenga, formador del Seminario San José de la Montaña de la Arquidiócesis de San Salvador, da siete consejos para escuchar con devoción la misa desde los hogares.

Además, esta es información de dónde ver diferentes misas en línea este u otros domingos: 

Mira la misa en este sitio: 

La misa también se transmite los domingos por los siguientes canales: televisión nacional, en canal 6 a las 8 de la mañana; en canal 8 a las 9 de la mañana, 6 de la tarde y 11 de la noche; canal 21 a las 12 del mediodía; y en televisión por cable Tigo y Claro, canal 39, a las 8 de la mañana, 12:10 de la tarde y 6:10 de la tarde.

Para hacerlo de la forma correcta, sigue estos pasos: 

1.- Elegir una de las distintas transmisiones que se estarán realizando a través de las cuentas de las parroquias o cuentas personales de los sacerdotes y preparar el corazón un tiempo antes de conectarse a la celebración.

2. Cuando empiece la celebración, y a lo largo de su transmisión, desconectarse de todo lo demás para estar frente a la pantalla y concentrarse única y exclusivamente en la santa misa.

3. Ofrecer la propia intención en cada Eucaristía que se sintonice, teniendo presente las necesidades del mundo entero y las personales.

4. Vivir con especial fervor el momento de la consagración, si es posible, poniéndose de rodillas para adorar este gran misterio.

En el momento de la consagración del pan y el vino, de ser posible, arrodillarse para experimentar el sagrado misterio.

5. Hacer la Comunión espiritual, de ser posible de rodillas, para así avivar el deseo inmenso de recibir a Jesucristo en el alma. Se puede rezar la oración ya elaborada para dicho momento.

6. Al finalizar la transmisión de la misa, agradecerle al Señor por haber podido participar en el Santo Sacrificio del Altar de modo espiritual.

7. Por último, hacer vida lo que se ha celebrado, buscando ser mejores cristianos y ciudadanos responsables quedándose en casa.

Confianza en Dios Por otra parte, al consultarle al padre Alvarenga sobre la situación que se está viviendo en El Salvador y en otros países por el COVID-19, el sacerdote hizo hincapié en mantener la confianza en Dios.

“Animo a todos a tener puesta la confianza en Dios que nos ama y nunca nos abandona y a ser responsables acatando las medidas de prevención. Debemos aprovechar para recapacitar y valorar lo que es verdaderamente esencial en la vida: Dios, la familia, la salud, etc. Nunca se debe perder la esperanza, no nos debemos dejar vencer por el miedo ni por el pánico, ya que esto último puede causar más daño que el mismo virus. A todos los salvadoreños por lo que más amen, les pido: ¡Quédense en sus casas!”

Oración. El padre Alvarenga envía la siguiente oración para los lectores de LA PRENSA GRÁFICA, deseando que todos mantengan la fe y la esperanza en Jesucristo.

“Te pedimos Señor Jesucristo que, en estos momentos de angustia mantengas firme nuestra fe. Sabemos que Tú lo puedes todo y que nos has amado hasta dar tu vida en la cruz para salvarnos.

Concédenos la gracia de la serenidad en la tribulación, danos tu perdón y permítenos volver a Ti. Ayuda a nuestras familias a unirse cada día más en torno a Ti, y que la nación que lleva tu nombre vuelva de corazón a tus pies.

Señor, por tu infinita bondad, da salud a los enfermos y protege a quienes arriesgan su vida por nuestro bien y concédenos que cuando pase esta adversidad nuestro llanto se transforme en alegría.

¡Divino Salvador del Mundo, salva a la nación que lleva tu nombre! Así sea”.

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