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ÁLBUM DE LIBÉLULAS ( 153)

Se oían explosiones dispersas, sobre todo en las noches. Los habitantes de los entornos sabían de qué se trataba: “Es la guerra, y así vamos a estar hasta que la guerra se acabe”.
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Y venían las reacciones susurradas: “Entonces hay que esperar sentados, porque a eso nadie quiere llegar hasta que alguno se salga con la suya…” Pero aquella noche las explosiones eran de las conocidas desde siempre: cohetería propia de la noche de Año Nuevo. La televisión se hallaba encendida y en el noticiero estaban anunciando que la guerra había terminado porque las partes se habían puesto de acuerdo en la sede de la ONU en Nueva York. ¿Sería cierto? Se lo preguntaba a sí mismo en silencio un espectador anónimo, que había vivido todo el proceso de la violencia. Y de pronto se hizo el silencio. Entonces sí, era cierto. El silencio nunca engaña.

1248. VOLVER A LAS FUENTES

Anochecer de junio, con toda la vegetación de los alrededores vivificada por las lluvias, que sobre todo por las noches conectaban amorosamente la atmósfera generosa con los suelos anhelantes. Ellos acababan de trasladarse a vivir a su pequeña finca de café en el Cerro El Pilón, jurisdicción de Los Naranjos. Habían rehabilitado la casa rústica tradicional, poniéndole un cuartito con azotea como segundo piso. Ahí dormían y desde ahí veían las perspectivas del sur, en la línea del océano próximo. Aquella era jornada de plenilunio, y quizás por respetuosa deferencia el cielo se hallaba completamente despejado. Ellos salieron a su azotea a reencontrarse con la Luna llena. De pronto cayó la primera gota, pero no era de lluvia sino de confianza en el aliento sideral.

1249. JUEGO DE IMÁGENES

Esta vez la información que buscaba en su laptop no tenía nada que ver con sus materias universitarias: hoy lo que quería era ordenar sus pálpitos, desde que tuvo aquel encuentro en uno de los pasillos del conglomerado de comercios para la diversión vespertina al que había llegado sin saber cómo, porque vivía encerrado en su lugar de estudio. Fue como una aparición fugaz, que se le escabulló en un abrir y cerrar de ojos. Al instante entró uno por uno en todos los lugares inmediatos, pero nada: ni el menor rastro de aquella presencia. Pero ahora en la pantalla de la laptop, y sin que él moviera ninguna tecla, la imagen lo miraba sonriente, a los ojos. “¿Qué ha pasado?”, preguntó él, sorprendido. “Como pasás pegado a la pantalla buscando datos fríos no tuve más remedio que tenderte una pequeña trampa… ¿Entendiste?”

1250. MISTERIO DE CRISTAL

Se fue a estudiar en una universidad extranjera de gran fama porque quería emprender su vida productiva con credenciales de primer nivel internacional. Ahora era el más joven CEO de su ambiente, y las perspectivas se le mostraban de lo más prometedoras. Fue entonces cuando le empezó a crecer un impulso que parecía surgir de una zona totalmente desconocida de su conciencia. Una voz en forma de murmullo le decía, cada vez con más frecuencia, desde las profundidades de sí mismo: “Tienes que ser tu propio CEO”. ¿Pero qué quería decir aquello? Al principio pensó que era una broma del subconsciente, pero luego sintió que algo estaba por quebrársele por dentro si no tomaba en serio la advertencia. Y entonces tomó la decisión más audaz: dejarlo todo para internarse en su interior. Desde entonces es monje clandestino.

1251. JARDINERÍA CON MENSAJE

Cuando después de la jornada colegial caminaba de regreso a su casa por la Avenida España siempre se detenía ante la verja de la rosaleda que estaba –al otro lado de la Avenida-- frente a la residencia de don Benjamín Bloom, el filántropo por excelencia de la época. Era un estudiante de a pie, como casi todos los de aquel tiempo, y su encuentro diario con las rosas multicolores le significaba, sin que él lo supiera en aquel momento, una especie de premonición sobre su destino futuro. Y no es que fuera a ser jardinero, aunque esa hubiera sido su ocupación más entrañable, sino que las floraciones espontáneas le venían destinadas como forma natural de conectarse con el diario vivir. Si aquellas rosas hubieran hablado habrían sido las portadoras explícitas del mensaje: “Poeta eres y lo serás hasta el fin de tus tiempos…”

1252. NOTICIA EN CURSO

Los amigos iban llegando a la tertulia sabatina a la hora de siempre. Se turnaban en el lugar de la cita, que era la vivienda de cada uno de ellos. Esta vez le tocaba a Joel, el mayor, que siempre tenía listos bocadillos variados y bebidas diversas. Ese día, sin embargo, todo parecía mucho más austero que de costumbre, lo cual auguraba algún tipo de sorpresa. Cuando estuvieron todos, Joel se puso de pie y comenzó a hacer un recuento de las etapas de aquella amistad colectiva, que venía de lejos. Cuando concluyó propuso un brindis. “Con champán del bueno, por supuesto”. Y fue a traer un par de botellas y las copas necesarias. Todos se quedaron mirándose en silencio. Llenó las copas, alzó la suya y exclamó con ilusión: “Hasta la otra vida, en la que los estaré esperando”.

1253. MATICES DEL AMBIENTE

Aquella madrugada se oyeron estallidos dispersos, que eran la señal de que algo anormal ocurría. Eran los últimos días de enero, y amanecería muy pronto. Ellos despertaron preguntándose qué pasaba, sin tener respuesta disponible. Él trabajaba en un supermercado y ella acababa de dejar su empleo porque el embarazo estaba a punto de culminar. La única fuente de información disponible era el radito de baterías al alcance de la mano. Trató de encenderlo en la penumbra y entonces se dio cuenta de que las baterías se habían agotado. ¿Qué hacer? Pues tomar la vida como siempre, aun entre los estallidos. Cuando salió a la calle supo la verdad: había habido Golpe de Estado, ya todo se hallaba bajo control, sólo había que estar atentos para cuando la realidad diera por fin su propio Golpe de Estado.

1254. DESTINO FINAL

Entró en la sala de exposiciones de la galería como un espectador más. Era una muestra de retratos de un artista emergente. No había nadie en ese instante. Y por eso nadie se dio cuenta de que aquel visitante se quedó como parte de la muestra.

1255. CÁTEDRA PARA ENTENDIDOS

Cuando se planteó su destino personal lo que al final quedó claro fue que quería ser profesor. Y desde entonces da clases en un hormiguero del vecindario.

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