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ÁLBUM DE LIBÉLULAS (150)

Aquel sí era un bosque encantado, aunque estaba en el centro de una ciudad acuciosamente moderna, con todos los ingredientes tecnológicos en vilo.
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1223. MISTERIO AL PIE DEL ÁRBOL

 Cuando ellos dos volvieron al lugar, en plan de peregrinos anhelosos de recuperar espacios vividos, el bosquecillo se les ofreció como la mejor opción disponible. No podían vivir dentro del bosque, pues este en verdad era un parque público, pero sí podían ubicarse en esa pequeña cabaña limítrofe ahora desocupada que alguna vez de seguro fue refugio de guardabosques. Así lo hicieron. Junto a la cabaña había un gran árbol que en los inviernos parecía secarse y en los veranos parecía revivir. Ellos estaban acomodados al pie del árbol, dispuestos a compartir el misterio. Fraternidad atávica.

1224. MEMORIA SIN SALIDA

Se quedó en sigiloso silencio cuando el médico le dio su opinión profesional sobre el padecimiento que le provocaba aquella sensación de encierro insuperable: “Usted, amigo mío, parece que nunca dejó la placenta”. La frase, dicha entre sonrisas, bien podía llevar un toque despectivo. Él pareció no captarlo así, y pidió aclarar el tratamiento: “¿Me puede dar la receta, por favor, doctor?” El doctor hizo entonces un gesto de comprensión casi lastimera: “Es que vea, eso es justamente lo que quiero anticiparle: que no hay receta posible…” “¿Y entonces?” “Entonces quédese donde está, porque ese es su único sitio de acogida”. “¿La placenta…, de mi madre…, pero si ella hace muchos años que dejó de existir…” “Ah, pues usted tampoco está aquí…, acéptelo”.

1225. EL VITRAL ESCONDIDO

Vivir es el enigma más simple que hay: se inaugura con la primera respiración y se consuma con el último suspiro. Pero en el ínterin puede haber todo tipo de sorpresas, como la que me ha asaltado esta mañana: iba yo caminando por una de las zonas más olvidadas del Centro Histórico capitalino cuando me topé con una casa de las de antes que no recordaba haber visto nunca, aunque en la infancia y en la adolescencia aquel era mi espacio natural. Me detuve frente a la entrada, que estaba entreabierta, aunque el abandono era patente. Ingresé, y lo que había adentro era una especie de capilla perfectamente cuidada. Al fondo, un vitral postmoderno, con una mezcla de colores casi alucinante. ¿Qué era aquello? Que la memoria me lo explique alguna vez, si le viene en gana…

1226. LECCIÓN DE VIDA

Aunque su mundo hogareño había sido un oasis casi inverosímil, sobre todo al verlo en perspectiva, cada vez con más frecuencia se le aparecían flashazos mentales que eran residuos de experiencias desconcertantes. Uno de aquellos flashazos, de seguro el más recurrente, era el que lo ponía frente al ataúd de su padre, muerto prematuramente en una colisión automovilística. El señor, hiperactivo por naturaleza, estaba por primera vez inmóvil, y según todos los indicios, así se quedaría por tiempo indefinido. Él no pudo contenerse y llamó a su padre por su mote de confianza: “Campeón, que un golpe no te gane la moral”. El cadáver tembló, dio un respiro intenso y se incorporó con su energía habitual. Luego salió del lugar y nadie lo ha visto desde entonces.

1227. EFECTO INVERNADERO

La edad no era el factor determinante de aquella decisión, que tenía visos de ser definitiva. En su familia más cercana conocían su tendencia a las excentricidades, pero aquello era otra cosa. Los había llamado a todos, y al estar reunidos en el corredor tradicional, entre macetas heredadas, les puso al tanto de sus intenciones personales: “Necesito tranquilidad total para entrar en contacto permanente con mis realidades más profundas. Estoy en búsqueda, y solo podré consumarla en el lugar apropiado”. Los parientes lo observaron en coro, con miradas que iban desde la admiración hasta el sobresalto. Solo uno se atrevió a comentar: “Si es así, parece muy natural que te vayas a refugiar a un monasterio”. “¿Monasterio? No, yo me voy a un invernadero, a recuperar mi origen vegetal…”

1228. TERTULIA PARA ROMÁNTICOS

Había estudiado comunicaciones, y en vez de buscar trabajo en alguna empresa del ramo dispuso montar su propia agencia de servicios. Y el tema central: ayudar a establecer relaciones personales en función de enlaces amorosos. Desde un inicio, y de resultas de un mercadeo eficiente, la idea tuvo éxito. La tertulia de interesados se desarrollaba periódicamente en un sótano dispuesto a la perfección, como si fuera una alcoba clandestina. Desde el primer encuentro el organizador explicitó la razón del lugar: “El amor tiene que vivir a la luz del día, pero siempre necesitará sobrevivir en un lugar escondido de la conciencia; por eso estamos aquí, para empezar por lo básico”. Todos sonrieron ilusionados. A la obra, pues.

1229. HIDROFAGIA

Desde la adolescencia tuvo el impulso emocional de búsqueda de la mujer que llenara todos sus anhelos, que tampoco tuvo nunca muy claros. De lo único que en verdad estaba seguro era de que la ilusión le hacía gluglú en la interioridad de la mente. Pero los días iban pasando y aquella búsqueda no paraba en nada concreto. El gluglú interior se le hacía un constante ingerimiento de líquidos emocionales, que ya le iban llegando al cuello de la conciencia, con riesgo de inmersión definitiva. Entonces tuvo que hacer un urgente esfuerzo de hallar respuestas a su ansiedad, y lo primero fue ir a revisar la biblioteca de sus mayores. Hallazgo feliz: en un libro de cuentos de hadas encontró aquella imagen de sirena que le cautivó al instante. Ya sabía qué buscar, aunque fuera en los espacios del aire.

1230. EL QUE ESTÉ LIBRE DE CULPA…

Recordatorio superior. Eso de la culpa siempre le había parecido un fenómeno casi gaseoso, porque la culpa va y viene como las nubecillas tropicales. Así las cosas, sintió la necesidad de hacer revisión exhaustiva de toda su experiencia existencial, y lo que iba descubriendo era que su vida había sido algo así como una larga pieza de papel en blanco, sin errores mayores ni arrepentimientos significativos. Entonces tuvo la necesidad de pasar a una fase superior de su destino, y lo que halló a la mano fue algo muy común en su ambiente: se inició como sicario. Culpas a granel.

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