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ÁLBUM DE LIBÉLULAS (155)

1264. EL MISTERIO SALVA
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Tenía todas las condiciones para ser una muñeca de salón. Desde que nació la rodearon en su casa de un aura casi mágica. Y para que no quedara duda la bautizaron Barbie. Ella asumió tal identidad y desde sus primeros pasos en el ambiente externo hizo sentir tal condición como si fuera una presencia que todos estuvieran en el deber de aceptar ceremoniosamente. Pero en algún momento comenzó a sentir que a la Barbie le estaba empezando a surgir una ilusión desconocida. Y por ser desconocida no era fácilmente descifrable. La Barbie se estaba volviendo pensadora. Fue a ver a un sacerdote, que le dijo: “Dios te llama”. Fue a ver a un psicólogo, que le dijo: “Tu psique quiere más”. Fue a ver a un amigo de infancia, que le dijo: “Gozá el momento. ¿Vamos a bailar?” Clave descifrada: Dios, la psique y el recuerdo, trinidad perfecta. ¡Sigamos!

1265. RESPIRAR ENTRE ESCOMBROS

Todo lo que ahora sabía lo había aprendido en la cárcel, porque la reclusión forzada le activó inesperadamente las antenas del conocimiento. A sus familiares, que lo visitaban de vez en cuando, sólo les pedía libros, ya que no le era permitido tener aparatos electrónicos propios. Cuando cumplió el tiempo de la condena, reducido por buena conducta, se propuso la reconquista de su libre albedrío. Buscó trabajo y quiso matricularse en la universidad; pero ni había trabajo fácilmente disponible para un adulto con sus antecedentes ni contaba con los créditos académicos formales para pasar así nomás al estudio superior. Entonces empezó a extrañar la ilusión del encierro. Hasta tuvo de pronto la tentación de volver a delinquir para regresar a ser prisionero entre muros, en vez de serlo entre frustraciones. ¿Qué haría? Por ahora, respirar a fondo.

1266. SOLUCIÓN NATURAL

La familia iba en sentido contrario a lo común: con el paso del tiempo había venido haciéndose cada vez más reducida. Hasta que ya sólo quedaba un pequeño núcleo formado por dos hermanos con sus respectivos cónyuges y un solo descendiente por pareja. Y lo curioso es que en la medida que disminuía el elenco la comunicación se volvía más escasa. En aquel momento, no había ningún contacto entre ellos, aunque vivían aparentemente unidos, cada grupito en su propia casa. Entonces los dos hermanos recibieron una noticia insospechada: había otro hermano, producto de una relación muy juvenil de su padre, antes de su matrimonio. Decidieron reunirse en un parque cercano. Y el desconocido llegó con toda su familia: cuatro perros, tres gatos y cinco pájaros. De inmediato hubo clic entre todos. Lo celebrarían en familia plena el próximo domingo…

1267. FIDELIDAD CON RECOMPENSA

Ordenó sobre su mesa de trabajo los cristales que venía recogiendo desde su más antigua vivencia de inspiración esotérica. Entre ellos, el que había estado siempre más cerca de su sensibilidad: aquel cristal que parecía cambiar de color según la atmósfera del día. Se lo regaló una amiga de su madre allá en los umbrales de la adolescencia, y lo había llevado consigo a todas partes, hasta a los lugares más profanos. Pero ahora ese cristal tan fiel parecía estar palideciendo. Lo tomó en la palma de su mano izquierda, lo acarició con la reverencia que merecen los objetos sagrados y, como si quisiera calar un misterio íntimo, le preguntó en un hilo de voz: “¿A qué se debe que estés amenazándome con un anuncio de orfandad?” El cristal pareció temblar, y de súbito resplandecía desde adentro. Él se arrodilló y sólo pudo exclamar: “¡Gracias, maestro!”

1268. MISTERIO OTOÑAL

Abrió la ventana que daba a la calle y se dijo una vez más sin palabras: “París es eterna”. El eco interior de la frase fue una especie de corrección expansiva: “¿Y qué ciudad bien vivida no lo es?” Para ventilar sus propias percepciones salió a la calle a reconocer los entornos. Ahí, a unos cuantos pasos, estaba la gran avenida, Campos Elíseos. Y al fondo, el enorme cartel que anunciaba a Brigitte Bardot en “Une Parisienne”. Se detuvo. ¿Qué año era aquel? Bastaría con comprar un periódico para salir de dudas. Buscó un puesto cercano y pidió el diario del día. El vendedor lo miró con duda: “¿El diario del día? ¿Cuál día?” “Este día, por supuesto?” Entonces el vendedor sacó un ejemplar que estaba totalmente en blanco. Él entonces se alejó sin decir más. Y, mientras avanzaba, Campos Elíseos hacia abajo, volvió a decirse: “París es eterna”. Desde su gran cartel, Brigitte sonreía, joven como siempre.

1269. LA RUTA DEL DESTINO

Ella había llegado al lugar en busca de refugio existencial, luego de haber pasado por tantas pruebas de fuego en la cotidianidad de la gran ciudad; y ahora, instalada en el único hostal lugareño, se sentía anímicamente dispuesta a integrarse a la serenidad natural que la rodeaba. Caminaba por todas las sendas disponibles, poniéndole atención a cada detalle. Pero aquella mañana parecía distraída, y se internó en una espesura sin darse cuenta. De pronto estaba en uno de esos que llaman claros del bosque. De claro tenía muy poco, porque lo que había ahí era una construcción en ruinas, aunque aún en pie. Penetró en ella, y adentro el contraste era insospechado: una especie de habitación delicadamente dispuesta para que alguien se alojara ahí al instante. El refugio existencial perfecto. Lo tomaría como invitación de la Providencia.

1270. EL PUNTO VIVO

Era viajero por vocación espontánea. En esta oportunidad el destino escogido era una pequeña aldea en el fondo de un valle legendario, donde según la tradición habían vivido santos y profetas. Pero él no iba en ningún tipo de peregrinación: simplemente quería acercarse a los árboles y a las rocas que habían sido testigos. En cuanto estuvo en el lugar se sintió vinculado a todo lo que le rodeaba como si ahí hubiera nacido y crecido. En ninguno de sus viajes anteriores le embargó sensación semejante. Y entonces empezó a descubrir que todo lo vivido hasta aquel momento sólo era la preparación de aquel reencuentro. ¿Pero reencuentro con quién o con quiénes? Salió entonces a caminar por los entornos. Así llegó a un cruce de tres caminos. Lo entendió al instante: su vida anterior, su vida presente, su vida futura. Juntas por fin.

1271. LA CLAVE INTACTA

En la reunión, como siempre, estaban todos. El más antiguo de ellos inició el encuentro con el contenido de la agenda: un solo punto. “Volver a los orígenes, para mantener viva nuestra misión”. Los asistentes se miraron entre sí. El más joven de ellos pidió la palabra: “Aceptemos que los orígenes están siempre en lo que viene…” Los asistentes volvieron a mirarse entre sí. Parecían posiciones contrapuestas, pero en verdad representaban la unidad de siempre, esa que había que preservar a toda costa. Era lo que hacía eternos a los dioses.

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