Amazonía arrasada: El plan financiero del grupo Melka

En la zona deforestada de Tamshiyacu, en Loreto (Perú), la empresa del estadounidense Dennis Melka sigue operando a pesar de que el Ministerio de Agricultura ordenó paralizar sus actividades.
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“ Este es el lugar de más bajo costo del mundo para la producción de cacao”, dijo Dennis Melka señalando con el dedo el mapa del Perú que estaba proyectado sobre la pantalla. Era una tarde de mayo de 2015 y el ejecutivo estadounidense denunciado por la deforestación de más de 13 mil hectáreas de bosques hablaba frente a un grupo de inversionistas en Inglaterra. “Tenemos tierras sin restricciones, mano de obra barata, cero impuestos, el mejor bosque y las mejores especies de cacao”, agregó. Luego explicó que su empresa Cacao del Perú Norte opera en la localidad de Tamshiyacu, Loreto, donde es dueña de 3,000 hectáreas aproximadamente, y aseguró que cualquier inversión que hicieran con él estaba más que garantizada. Al final de la exposición, el público aplaudió animadamente. El video “Investor Evening – United Cacao Limited” ha eternizado la escena.

“A partir del sexto año tendremos una ganancia neta de 6,500 dólares por hectárea. Multipliquen eso por 3,000 hectáreas. Y una vez que los árboles de cacao son plantados viven por 40 años”, dijo, de lo más elocuente, aquella vez. Lo que ocultó es que para entonces, la Dirección General de Asuntos Ambientales Agrarios del Ministerio de Agricultura había ordenado detener las operaciones de dos de sus empresas en las regiones amazónicas de Loreto y Ucayali por talar cientos de árboles. La medida se dictó el 9 de diciembre de 2014 mediante dos resoluciones directorales, y se basó en la constatación del desbosque, a través de imágenes satelitales.

En el caso de Loreto, la zona arrasada en Tamshiyacu ascendía a 1,949 hectáreas. Cacao del Perú Norte empezó a operar sin la certificación ambiental del ministerio, violando abiertamente la Ley del Sistema Nacional de Evaluación de Impacto Ambiental. La empresa apeló esta decisión y el 11 de junio de 2015 el ministerio ratificó su orden de paralización. En el caso de Ucayali, aseguró que Plantaciones de Ucayali deforestó 4,593 hectáreas, en Zanja Seca. En septiembre de 2015, publicó una tercera medida preventiva en el que daba cuenta de la deforestación de más de 6.824 hectáreas. En total, el daño superó las 13 mil hectáreas. Increíblemente, Melka se rio de esta decisión y sus empresas siguieron trabajando.

Se sobrevoló Tamshiyacu a fines de octubre de 2015. Se hizo con el apoyo de Kené Instituto de Estudios Forestales y Ambientales, que sigue de cerca la deforestación en la zona. Lo que se vio fueron vehículos removiendo la tierra, hombres apilando bloques de madera, tractores abriendo caminos, campamentos levantándose, en suma, actividad constante. También se vieron los grandes tajos que la empresa ha abierto en la Amazonía.

Melka, empresario estadounidense que también goza de la nacionalidad checa, es conocido por su habilidad para instalar plantaciones de gran rentabilidad en países con regulaciones laxas. Asian Plantations, la empresa de palma aceitera que fundó en 2008, extendió una sábana de 20,000 hectáreas en Malasia, el segundo productor de aceite de palma en el mundo. Sus inversiones en el cultivo se convirtieron en un negocio redondo para alguien como él que empezó en el peldaño más bajo del mundo financiero.

Entre 1995 y 1999 Dennis Melka fue empleado del banco de inversiones Credit Suisse First Boston, luego estuvo en la junta directiva del hotel InterContinental en Praga, República Checa. En 2005 convenció al multimillonario malayo Tony Fernandes de fundar juntos la aerolínea AirAsia. Al mismo tiempo, persuadió a otro multimillonario malayo, Kamarudin Meranum, para crear los tres la central de inversiones Tune Ventures.

Entre otros negocios, Tune Ventures posee la tercera parte de Tune Talk, el principal operador de telecomunicaciones de Malasia.

Hoy uno de los socios más cercanos de Melka es Bill Randall, fundador de Pacific Agri y canalizador de inversiones de todas partes del mundo. Juntos han sacado adelante United Cacao Limited, la empresa que a través de una subsidiaria, Cacao del Perú Norte, ha deforestado los bosques de Tamshiyacu para una plantación de cacao. Es de esta compañía que Dennis Melka se jactaba ante el auditorio de inversionistas en mayo de 2015.

“La empresa hizo desbosque sin una autorización de cambio de uso de la tierra que debía incluir tres requisitos: un estudio para saber si en esa zona podía haber agricultura, otro estudio de zonificación económica y una opinión favorable del Ministerio del Ambiente. Además, debieron tener un permiso de desboque de la autoridad forestal, que es el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor)”, explicó Gustavo Suárez de Freitas, coordinador del Programa Nacional de Conservación de Bosques.

Desde 2007, por lo menos dos empresas de Malasia, el segundo productor mundial de palma aceitera que hoy cuenta con poca disponibilidad de tierras por la masiva deforestación, tuvieron negociaciones con autoridades de Proinversión, Cancillería y otros sectores. Estas fueron Kausar Corporation y Sime Darby.

Esta última, considerada la tercera más importante del mundo, pedía que se le garantizaran 100 mil hectáreas para este cultivo agroindustrial en la Amazonía. Pero las negociaciones se truncaron ante la resistencia de la mayoría de los gobiernos regionales de entregar información a la Cancillería sobre la ubicación de las tierras. Las autoridades regionales de Loreto informaron que buscaban una negociación directa con las empresas.

Dennis Melka fue más astuto: con la ayuda de diversos abogados, creó un conglomerado de 25 compañías y tejió nexos en los gobiernos regionales de los territorios que ambicionaba: Loreto y Ucayali. Hasta febrero último, Melka tenía 16 razones sociales activas que fueron creadas con un capital de apenas mil soles (353 dólares con el tipo de cambio de 2010 cuando empezaron a conformarse las compañías) y que hoy, en su conjunto, bordea los 200 millones de soles (por encima de los 70.4 millones de dólares en promedio).

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Todo empezó en 2010 cuando Melka contrató a dos abogados del estudio Benites, Forno & Ugaz, de Lima, para que inscribieran un puñado de empresas. Eran Freddy Escobar Rozas y Jeanette Aliaga Farfán, ambos especialistas en derecho corporativo y mercados de capitales, quienes crearon las compañías a nombre de ellos y hoy son socios del bufete Ferrero. Consultado sobre su relación empresarial con Melka, Escobar se limitó a responder por correo electrónico: “Yo solo constituí unas empresas como abogado del grupo de Dennis, pero de inmediato transferí mis acciones, como hacemos los abogados en estos casos. Yo me dedico a las finanzas. Mi participación en las empresas de Dennis ha sido incidental”.

Una de las empresas que registraron Escobar y Aliaga fue Plantaciones de Loreto Sur, que se dedicaría a la siembra de palma aceitera. A través de sus compañías, Melka hizo diversos pedidos al Gobierno Regional de Loreto para la adjudicación de más de 100,000 hectáreas con miras a plantar este cultivo, pero no le dieron luz verde por la oposición del Ministerio de Agricultura. En algunos casos, las áreas solicitadas se superponían con selva virgen o con zonas de protección forestal. Por ejemplo, con la zona de amortiguamiento de la Reserva Nacional Allpahuayo Mishana, que alberga los bosques más diversos del mundo con más de 300 especies de árboles diferentes por hectárea, según el Ministerio del Ambiente.

A inicios de 2013 el empresario puso en marcha una nueva estrategia: cambió de nombre a la compañía, que pasó a llamarse Cacao del Perú Norte, y ordenó buscar a agricultores dueños de grandes parcelas que estén dispuestos a venderlas. Si el Estado no le daba tierras, las conseguiría de particulares. Y así llegó a una asociación conocida como “Los búfalos”, que agrupaba a 45 agricultores y ganadores que poseían predios idénticos de 49.7 hectáreas. El gobierno de Alberto Fujimori se los había dado gratuitamente como parte de una demagógica política de fomento agrario. Debido a la extensión de los predios, los beneficiarios solo habían conseguido trabajar una parte de los mismos. Los emisarios de Melka no tardaron en negociar con los propietarios.



No fue difícil convencer a muchos de ellos a vender su terreno de 49.7 hectáreas por 5,000 soles. Es decir, cien soles cada hectárea. Otros no quisieron vender sus tierras. Simplemente no lo necesitaban: estaban bien comiendo los frutos del bosque, criando animales silvestres y bañándose en las quebradas que atravesaban su terreno. Con ellos, la empresa apeló a la táctica del miedo. “Me dijeron que si no les vendía mi predio, el Estado me lo iba a quitar. ¿Por qué? Porque no he sembrado todas las hectáreas que me regalaron. Como no tenía mucho entendimiento del tema y estaba con miedo, acepté los 5,000 soles. Luego me asesoré y me di cuenta de que fue un engaño: el gobierno no puede quitarte tu terreno por dejar de cultivar una parte”, contó el agricultor Wálter Muñoz Quiroz. Él y otros 19 pobladores preparan una denuncia contra la compañía por haber sido inducidos con mentiras a vender sus terrenos.

En pocas semanas Cacao del Perú Norte se hizo de unas 3,000 hectáreas. El problema era que buena parte de ese terreno estaba lleno de árboles. Para sembrar palma aceitera o cacao necesitaban suelo pelado. Entonces decidieron “limpiar” el bosque a punta de motosierras. Sin avisarle a ninguna autoridad, se trajeron abajo árboles como el tornillo, el ana caspi, el cumala y el capinuri, según un informe de daños que hizo en octubre de 2013 la ingeniera Ezra Noriega, del Programa Regional de Manejo de Recursos Forestales y Fauna Silvestre de Maynas. La deforestación bordeó las 2 mil hectáreas.

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Pero Loreto no es la única región en la que opera Melka. En Ucayali el empresario logró tejer vínculos con el gobierno regional, que le vendió 4,759 hectáreas de tierras supuestamente de libre disponibilidad en diciembre de 2012. En esta transacción fue clave el ingeniero Miguel Ángel Seijas del Castillo, encargado de la Dirección Regional de Agricultura de Ucayali. Este funcionario fue quien evaluó la propuesta de Plantaciones Ucayali, como se denomina la empresa de Dennis Melka, para sembrar palma aceitera a gran escala en el caserío Bajo Rayal, en el distrito de Nueva Requena. Seijas, apelando a la necesidad de tener cultivos alternativos a la hoja de coca en la región, aceptó la venta del predio por 989,724 soles.

Seijas es investigado por la Primera Fiscalía Especializada en Materia Ambiental de Ucayali como presunto autor de delitos ambientales, delitos contra los recursos públicos y responsabilidad de funcionario público por la venta de estos terrenos a la compañía de Melka. En la investigación también está incluido el expresidente del gobierno regional de Ucayali Jorge Velásquez, quien impulsó las inversiones de este empresario.

Paralelamente, y como había hecho en Loreto, Melka empezó a adquirir tierras de pobladores. La Asociación de Productores Agropecuarios Las Palmeras de Tibecocha le vendió todo su terreno, 5,000 hectáreas. Y como los terrenos adquiridos en Ucayali también eran boscosos había que pelarlos para sembrar la palma. La tala se produjo con maquinaria pesada y sin el menor sigilo. El 16 de agosto de 2013, el fiscal Jorge Budiel, de la Primera Fiscalía Especializada en Materia Ambiental de Ucayali, hizo una inspección en Bajo Rayal junto a la perito ambiental Ana Luisa Calderón Valenzuela. La especialista determinó que había un promedio de 800 hectáreas dañadas. Entre los árboles caídos estaban el ana caspi, el shihuahuaco rojo y el ceiba pentandra, entre otros; 70 % de los troncos talados tenía diámetros mayores a 70 centímetros. Algunos, los árboles más viejos, eran de 130 centímetros. El economista Jesús Collazos Cerrón calculó, a pedido del Ministerio Público, que la reforestación de esta zona costaría, de acuerdo con los programas de Naciones Unidas, 7,728,000 soles. La Procuraduría Especializada en Delitos Ambientales del Ministerio del Ambiente ha solicitado al Poder Judicial una reparación civil de un poco más de 15 millones 720 mil soles (unos 4 millones y medio de dólares) para reforestar Tamshiyacu y evalúa solicitar unos 35 millones para el caso de Ucayali (10 millones de dólares). Son 50 millones de soles (14.4 millones de dólares) que podrían ayudar a curar las heridas de la Amazonía.

En su afán de pelar el bosque los trabajadores de la empresa ingresaron a terrenos ajenos. “Arrasaron toda mi chacra de arroz y yuca de más o menos dos hectáreas. No pude detenerlos debido a que eran personal armado, vigilantes con armas de fuego que nos amenazaban”, declaró ante la Fiscalía el agricultor Ramiro Tapullima, de la zona de Bajo Rayal. “Me manifestaron que saliera de mi chacra porque ellos iban a trabajarla. La empresa me amenazó con palabras soeces con que me pasaría cualquier cosa, motivo por el cual tuve que salir”, relató, por su lado, Carmela Castro Najarro, del mismo caserío. Ambos han denunciado a funcionarios de Plantaciones de Ucayali por usurpación de terrenos.


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Desde hace tres años el Ministerio Público investiga la actuación de las empresas de Melka tanto en Loreto como en Ucayali. Sin embargo, todavía no han formalizado una sola denuncia. A fines de enero último, el fiscal provincial en Materia Ambiental de Loreto-Maynas, Pablo César Ormeño Quiroz, admitió la solicitud de la Procuraduría Pública Especializada en Delitos Ambientales del Ministerio del Ambiente de incluir a Dennis Melka en la investigación como “autor mediato del delito Contra los Bosques o Formaciones Boscosas”. La defensa del Estado argumenta que Melka conocía a detalle cómo se creaban estas empresas responsables de la deforestación de la Amazonía.

Ante la Dirección General de Asuntos Ambientales Agrarios, los representantes de las empresas de Melka han asegurado que el terreno no tiene condiciones forestales a pesar de todas las evidencias. Se informó a la directora de esta instancia, Katherine Riquero, sobre las operaciones de Cacao del Perú Norte en Tamshiyacu a pesar de la orden de suspender sus actividades. La funcionaria respondió que pidió ayuda al gobierno regional de Loreto para fiscalizar a la empresa, pero que hasta el momento no han recibido información.

“Lo que se debe hacer es intervenir de inmediato las máquinas de la compañía como se ha hecho en el caso de la minería ilegal. Esto es lo mismo, no se están respetando las leyes”, recomendó Alicia Abanto, de la Adjuntía para el Medio Ambiente de la Defensoría del Pueblo.

Riquero aseguró que a más tardar en mayo publicará un informe técnico sobre este caso porque para entonces tendrá actualizado el mapa de clasificación de tierras de la Amazonía según su capacidad de uso mayor, incluidas las grandes extensiones de terrenos adquiridos por el empresario en Loreto y Ucayali. Esto permitiría determinar la aptitud forestal del suelo y aportar más pruebas sobre los delitos de los que se le acusan a Dennis Melka y a sus compañías.



En el Perú, solo se tiene información sobre la capacidad de uso mayor del suelo del 57.77 % de la superficie de la selva peruana, y además, desactualizada. Es información levantada hace más de dos décadas. Del 42.23 % restante no se sabe nada y se requiere una inversión de cerca de 33 millones de dólares para concluir el estudio, según cálculos de la dirección de Katherine Riquero. Mientras que Loreto es la región amazónica que lidera el ranking con menos tierras clasificadas para determinar si son agrícolas o forestales. En esta región falta clasificar el 58.3 % de las tierras, mientras que en Ucayali, casi el 33 %. La funcionaria del Ministerio de Agricultura aseguró que su dirección está trabajando en actualizar esta información y que espera tener resultados antes de que finalice el gobierno de Ollanta Humala en julio.

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Se solicitó una entrevista con los representantes de Dennis Melka en el Perú, pero estos, ni bien conocieron el interés, desaparecieron como los bosques. La solicitud se canalizó a través de Fiorella Acevedo, de la filial peruana de TMF Group, el 19 de enero y la última semana de febrero. El argentino Wálter Gutsch, que hoy figura como gerente general de la mayoría de empresas de Melka en el Perú, es representante de la oficina local de la consultora TMF Group. Las principales empresas del inversionista extranjero, Cacao del Perú Norte y Plantaciones de Ucayali, que nacieron a fines de 2010 con un capital de mil soles cada una, hoy poseen juntas 101 millones de soles. Bastaría una pequeña parte de este dinero para reforestar Nueva Requena, en Ucayali. Pero eso es mucho pedir en el país más barato del mundo.

**Este reportaje fue realizado por Milagros Salazar, Dánae Rivadeneyra y Ghiovani Hinojosa para Convoca y es republicado en CONNECTAS gracias a un acuerdo para distribución de contenidos

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