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Benita y la historia

La verdad es que Obama incumplió su promesa de impulsar una reforma migratoria integral durante su primer año en la Casa Blanca.
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<h2>OPINIÓN (Desde allá) Estados Unidos</h2><p>Antónimo gradual</p><p></p><p> *Periodista salvadoreño radicado en Washington, D. C.</p><p></p><p>Su figura pequeña y su cara morena se plantaron frente a un auditorio de 21,000 personas. Frente a ella tres teleprompters gigantes le recordaban palabra a palabra su discurso de menos de tres minutos. Fuera de allí, 38 millones de personas la miraban en horario estelar, en el evento no deportivo más visto del año en Estados Unidos.</p><p> “Mi nombre es Benita Veliz y soy de San Antonio, Texas”, comenzó, ante la ovación de la delegación texana en Charlotte, reunida para la Convención Nacional Demócrata. Benita podría haber sido una más de las caras con que el Partido Demócrata se esforzó de manera consciente y efectiva en presentar una imagen de diversidad y representatividad no solo en el podio, sino también en las graderías de la Arena en Charlotte.</p><p>Pero Benita no solo recordó que se graduó con honores a los 16 años del bachillerato con el mejor promedio de su clase y que para sus 20 ya se había graduado de la universidad con mención honorífica en dos carreras. Benita recordó que en 2009 su vida estuvo a punto de dar un cambio cuando estuvo a pocos días de ser deportada. Ella llegó como niña a Estados Unidos, llevada por sus padres, como otros 1.7 millones de jóvenes como ella.</p><p>Así Benita hizo historia al convertirse en la primera persona indocumentada en tomar el estrado en una convención nacional. No era un evento deportivo, pero una convención nacional es sin duda el equivalente de las Olimpiadas en la política estadounidense. Cualquier político con aspiraciones daría lo que fuera por esos minutos que Veliz tuvo para contar su pequeña gran historia, una entre millones.</p><p>El contraste no podría haber sido mayor. Una semana antes, en la Convención Republicana, el partido hacía gala de una plataforma que se proponía precisamente cerrarle cualquier oportunidad a gente como Benita, a terminar de levantar un muro en la frontera con México. Mitt Romney, su candidato; sin embargo, se cuidó de recordar su promesa de vetar el Dream Act, la ley que daría la oportunidad a los jóvenes como Benita de quedarse en EUA y contribuir con su talento a la recuperación económica.</p><p>El presidente Barack Obama ocupó menos de un minuto de sus 35 en horario estelar para recordar que adoptó recientemente la Acción Diferida, por la cual los Dreamers, o los soñadores, como son conocidos los jóvenes en la misma situación que Benita; podrán quedarse por lo menos por dos años y obtener un permiso de trabajo. Le pregunté a Benita Veliz pocos minutos después de su discurso qué le diría a Mitt Romney si tuviera la oportunidad de conocerlo. Me contestó que le contaría su historia, le contaría como se esforzó por estudiar y por sobresalir y por contribuir a su familia. Son en teoría los mismos valores que Romney y sus compañeros de partido ensalzaron durante toda su convención.</p><p>Sin embargo, pese al gesto histórico de colocar a Benita en el mismo estrado en que habló el presidente de Estados Unidos, la verdad es que Obama incumplió su promesa de impulsar una reforma migratoria integral durante su primer año en la Casa Blanca. Fue una promesa que ahora muchos en la campaña del presidente admiten que era casi imposible de cumplir desde el primer día. La reforma del sistema de salud y la contención de la crisis económica consumieron el capital político del presidente enseguida, de tal forma que perseguir un proyecto tan ambicioso como el reinventar el sistema migratorio hubiera sido una misión suicida. Obama ahora ha puesto la reforma como una nueva prioridad en un eventual segundo mandato. </p><p>Es previsible adelantar que Obama mantendrá el récord que impuso en 2008 cuando acaparó el 67% del voto de los hispanos. Eso a pesar de que el desempleo entre los hispanos supera el 10%, contra una media de 8.2% en todo el país. Obama posiblemente mantenga o incluso aumente ese apoyo no tanto por su desempeño, sino por el mensaje más antiinmigrante y más negativo de la historia moderna en el Partido Republicano.</p>

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