Buzón

Séptimo Sentido les invita a que nos hagan llegar sus opiniones, críticas o sugerencias sobre cualquiera de los temas de la revista. Una selección de los correos se publicará cada semana. Las cartas, en las que deberá constar quién es el autor, podrán ser editadas o abreviadas por razones de espacio o de claridad.
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<p><br /></p><p>&nbsp;</p><p><b>Son tres</b></p><p>Me pareció muy informativo y pertinente el reportaje sobre lo camaleónica que es nuestra bandera al utilizarse libremente los tonos de azul y blanco. Lastimosamente el autor del reportaje no cubrió otro tema muy importante sobre nuestra bandera, y es el hecho de que en realidad tenemos tres: la de dos franjas azules y al centro la blanca, la que además lleva el escudo y la que lleva las palabras DIOS UNIÓN LIBERTAD. Necesitaríamos otro reportaje sobre cuál es en realidad nuestra bandera según la ley de los símbolos patrios.</p><p><i>Aída Carolina Cortés R.</i></p><p><i>[email protected]</i></p><p><br /></p><p><br /></p><p><b>Azul y blanco</b></p><p>La supuesta independencia que celebramos cada 15 de septiembre se resume en asueto, desfiles y el azul y blanco. Pero muchos, al igual que yo, nos llevamos un golpe de conciencia al darnos cuenta de que ni siquiera nuestros colores patrios están definidos.&nbsp;</p><p>Es inaudito que hasta a nuestros símbolos les haga falta un poco de identidad y reconocimiento. Ya ha pasado un centenar de años y antes de ellos un legado histórico en el que adoptamos banderas de toda clase, hasta llegar a la que hoy ondea silenciosa en algún redondel, plaza o edificio gubernamental. ¿Acaso alguien sabía que hace 100 años decidimos cambiar de bandera y escudo? La respuesta más común es un no, pues a nuestro país le faltan valores cívicos, interés y gente que haga investigaciones dignas acerca de nuestro pasado, la raíz de los problemas actuales. Sin embargo, nadie se tomó el tiempo de hacerle honor a los pocos remanentes de identidad que nos quedan y que con esta apatía se irrespeta nuestra propia imagen de salvadoreños sin nación, ya que una nación comparte una herencia cultural y la nuestra está sepultada desde hace mucho gracias al autoritarismo criollo, el militarismo y más recientemente la partidocracia.&nbsp;</p><p>Somos un Estado carente de nacionalismo, de fervor y de unión.</p><p><i>Gerardo Martínez&nbsp;</i></p><p><i>[email protected]</i></p><p><br /></p><p><b>Un poco de rojo</b></p><p>A mí me gustaría que la bandera salvadoreña tuviera rojo, para diferenciarse de la de Guatemala, Honduras y Nicaragua. La bandera agringada, esa que tenía barras y estrellas, me parece bonita e históricamente justa. Esa deberíamos de volver a tener. Esta azul y blanco no mucho me gusta. &nbsp;Pero, como dice Carlos Cañas Dinarte, hay que evitar inexactitudes, errores; hay que buscar un azul decente para este país teñido de sangre.&nbsp;</p><p><i>Aleida Rotthschild&nbsp;</i></p><p><i>[email protected]</i></p><p><br /></p><p><br /></p><p><br /></p><p><b>Opportunity</b></p><p>Estimados, han cometido un error, la imagen que ustedes consideran que es del Curiosity (la primera superior derecha y la inferior de la página 20 en la sección impresa) no pertenece el Rover Curiosity, sino al Opportunity, otro robot que se encuentra en Marte. La imagen es del lugar llamado Greeley Haven y fue tomada en 2011. Como les digo, esa pertenece al Opportunity, otro robot, no corresponde al Curiosity.</p><p><i>Jorge Colorado</i></p><p><i>[email protected]</i></p><p><br /></p><p><b>Más valores</b></p><p>Por segunda ocasión, nos informan acerca del cierre de La Luna, Casa y Arte. Esta vez lo hace Jacinta Escudos. Ya en una edición anterior lo comentó César Castro Fagoaga. Esta es una pérdida lamentable para los salvadoreños, ya que este ha sido un espacio abierto para el desarrollo del arte. Este cierre demuestra el poco interés en el cultivo y la propagación de las diversas manifestaciones artísticas, una indiferencia a la apertura de espacios independientes o públicos para el aprendizaje y desarrollo de las diferentes ramas del arte, bastión de cultura; ya no se diga proponer un impuesto cultural. Por otro lado, contradictorio y típico de nuestra sociedad consumista resulta ver a muchos jóvenes desaprovechar la cátedra de vida que impartió el padre Solalinde. Qué lástima por el futuro de la humanidad.&nbsp;</p><p>Sensación de lástima me deja también el gasto de $2,500 millones de la NASA para mandar un vehículo no tripulado a Marte, mientras la degradación ambiental y cultural de nuestro planeta y sus habitantes es tan acelerada que posiblemente cuando descubran vida en otro planeta, en la Tierra estará desapareciendo la especie humana.</p><p><i>Roberto Cristales</i></p><p><i>[email protected]&nbsp;</i></p><p><br /></p><p><br /></p><p><b>Gracias, don Manlio</b></p><p>Anteriormente comentaba mucho los artículos de 7S. Lo he dejado de hacer, pero lo que nunca me pierdo es el Buzón, donde he notado que muy poco o nada se opina de la columna del escritor Manlio Argueta, orgullo nacional. Dichas columnas siempre llevan integrado el interés genuino de querernos enseñar mucho, de educarnos, demostrándonos que nuestro país tiene una real crisis educativa, que nuestra sociedad día con día se retrasa más con respecto al nivel cultural educativo de otros países centroamericanos y latinoamericanos.&nbsp;</p><p>Interpreto uno de los motivos que inspiran a don Manlio como aquel dicho que dice “dile a Juan para que escuche Pedro”. Pero el Pedro en nuestro país es sordo. Gracias a don Manlio por sus enseñanzas.</p><p><i>José Mario Rodríguez</i></p><p><i>[email protected]</i></p><p>&nbsp;</p>

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