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Séptimo Sentido les invita a que nos hagan llegar sus opiniones, críticas o sugerencias sobre cualquiera de los temas de la revista. Una selección de los correos se publicará cada semana. Las cartas, en las que deberá constar quién es el autor, podrán ser editadas o abreviadas por razones de espacio o de claridad.
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Felicitaciones
Estimados amigos del equipo de Séptimo Sentido, les deseo una carrera llena de éxitos en estas fechas en las que se celebra el Día del Periodista. Espero que sigan mostrándonos que las cosas se pueden hacer bien en el país. Sus historias nos ha regalado alegrías y también tristezas y todo nos lo han mostrado con arte y con sensibilidad. Espero que Dios me los bendiga y me les siga dando ese talento tan especial que tienen para contarnos cómo es el país en el que vivimos y cómo somos nosotros. Les agradezco las tantas páginas que me han dejado disfrutar o sufrir. Bendiciones para todos.
Ángela Alarcón [email protected]
 
 
De extremo a extremo
Hoy quiero empezar agradeciéndoles a ustedes por el trabajo que realizan. Esta semana se celebró el Día del Periodista y cuando pienso en periodistas comprometidos con informar y con formar pienso en sus nombres y en la cantidad de cosas que he conocido gracias a ustedes. Los colores con los que ustedes nos han pintado el país son de una variedad enorme. Nada más vean lo distintas que son las últimas dos ediciones. Primero la realidad de los cementerios clandestinos que es capaz de golpearnos el alma con tal fuerza como para no dejarnos inconscientes, sino que para despertarnos la consciencia. Y luego, a la vuelta de una edición, nos muestran el trabajo del escritor Jorge Argueta, un personaje admirable desde donde se mire, que también nació aquí, que es producto de este país de muerte y muertos. Solo que a él la vida lo llevó por otros caminos y lo ha llevado a tener oportunidades y a aprovecharlas. Jorge Argueta merece las páginas que le dieron y más. Merece que su país lo conozca y que lo aproveche, pero claro, pedir eso a las autoridades es pedirles demasiado. Igual como demasiado fue pedirles que investigaran asesinatos o que pusieran en marcha medidas para evitar que la violencia se coma a más jóvenes. Y, claro, no es solo cuestión estatal, es cuestión personal, porque aunque los regalaran, ¿cuántos padres de familiar se preocuparían por leer con sus hijos los libros del compatriota? ¿Cuántos dejarían el fútbol o la novela por pasar con los niños un rato haciendo guacamole? El estado es reflejo de lo que somos como sociedad.
Cristian Salazar
 
 
De niños y otras lecturas
Lo que conocí en mi niñez como literatura infantil eran las páginas de cómics que mi madre extraía de los periódicos dominicales, formando enciclopedias de caricaturas. Hoy, Jorge Argueta triunfa con una serie de textos dirigidos a los más pequeños, que aunque pudiera decirse que es algo fácil, nada más falso, no solo porque conectar con el público infantil es en sí mismo un reto enorme, sino que hacerlo en un país extranjero, lo complica aún más. Sin embargo, la mayoría de los lectores infantiles salvadoreños están ausentes de todo lo que se produce para ellos. Razones pueden ser de las más variadas, desde las económicas hasta la desidia de los padres. Lástima que todos tengamos tanto que decir sobre lo malo de la cultura en este país y hagamos tan poco o nada por mejorar, empezando por leer un libro y extendiendo este hábito a los pequeños del hogar. Y esto me lleva a lo de “Segundas lecturas”. Y coincido con la columnista. Tengo mis libros de culto como “El nombre de la rosa” de Umberto Eco, “El jinete polaco” de Antonio Muñoz Molina, “El perfume” de Patrick Suskind, “La ciudad y los perros” de Mario Vargas Llosa, “El general en su laberinto” de Gabriel García Márquez o “Un día en la vida” de Manlio Argueta; en fin, la lista tiene otros nombres que pueden convenir con los de otros, pero esto solamente lo comprenderán los que comparten la dicha de la lectura. Felicidades amigos de Séptimo Sentido en el día del periodista y gracias por dejarnos participar en este proyecto que semanalmente nos integra como felices lectores.
Luis Castellanos
 
 
Mensajero de identidad
La impronta étnica ha querido hacer una pausa en la persona del escritor Jorge Argueta al penetrar en otras latitudes con su literatura sin perder los rasgos de nuestra intimidad folclórica, plasmados en los títulos de sus obras; sin falsa humildad es alguien que se precia de estar orgulloso, y lo dice con seriedad, de su ascendencia indoamericana porque ama su linaje. A toda honra este paisano nuestro es un inmigrante que ha vencido diferentes óbices del destino, abriendo brecha al caminar y manteniendo el celo por su identidad.  No es común en nuestro país aceptar las raíces ancestrales por los epítetos endilgados a los indígenas desde la llegada de los invasores y atizados con eventos históricos como los del 32. Telt, como también se conoce al interpelado de Patricia Portillo del domingo anterior, es de las honrosas excepciones de salvadoreños que un día deciden buscar su sueño allende de nuestras fronteras y lo logran, gracias a su constancia. ¡Enhorabuena!
Julio R. Magaña Salinas  
 
 
Sencillez y humildad
Es muy gratificante conocer el éxito literario de Jorge Argueta, el escritor bilingüe y salvadoreño que se siente orgulloso de su ascendencia nahua pipil. No cabe duda, esta sola confirmación étnica coloca a Jorge Argueta como un genuino promotor de su cultura ancestral, oportunamente amalgamada en él con la cultura rural y urbana que conoció durante su niñez en El Salvador. Y qué bien que ahora la esté convirtiendo creativamente fuera de nuestro país, donde reside, en literatura infantil. Por la sugestiva entrevista que le realizara Patricia Portillo sabemos también que el escritor es una personalidad sencilla y humilde, dos cualidades extremadamente escasas en el mundo literario.
José Carlos Sibrián

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