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¿Por qué siempre los mismos?
Soy su fiel lectora y vengo leyendo sus publicaciones desde 2009. Han formado parte de mi manera de ver las cosas y me han abierto todavía más los ojos con cada uno de sus tan diversos reportajes, sobre todo por ser nacionales y encarar las cosas con franqueza. Es por ello que me empeño ahora en preguntarles como lectora por qué siempre o casi siempre las columnas de opinión son publicadas de la misma gente: ¿Por qué (casi) siempre escriben los mismos domingo a domingo? No me malentiendan, LPG, me agrada leer su punto de vista porque abarca una visión, y la visión de ustedes como periódico informativo porque, en cierto sentido, los representa; pero me parece que es bueno y justo cederle la batuta de vez en cuando a los demás, a las otras opiniones que de seguro reciben en este correo.
Me atrevo a sugerirles que no estaría mal variar de vez en cuando, publicar a otros que piensan diferente a los que escriben siempre para así conocer y tratar de entender las opiniones expuestas. Soy una joven de 21 años y trato de conocer cuanto pueda y me es posible la diversidad de pensamiento que todos tienen para explorar lo que esta realidad me presenta cotidianamente.
 

Andrea Salgado Geromini
 [email protected]






Amenazas e incertidumbres
Las escuelas rodeadas por entornos violentos se ven acechadas cotidianamente en la integridad física y psicológica de maestros y estudiantes. Convivir en medio del tropel de la violencia no permite hacer una labor pedagógica eficiente, el problema se ha ido inflando con total libertad, pues ya en 2003 en algunas zonas los docentes tenían que pagar una “renta” para poder caminar a salvo hasta el destino de sus escuelas rurales. Frente a esta realidad no podemos permanecer indiferentes, menos las autoridades del ramo que son las llamadas a proteger a sus trabajadores y estudiantes. Dentro de las mismas escuelas están los parientes deshonestos y maleantes, de modo que al docente le toca lidiar en las aulas con las manos atadas ante las amenazas e incertidumbres al hacer su labor de formación.
Afuera la intimidación es contra la persona física. Resulta complicado intentar llevar calidad educativa con esas murallas angustiosas que se interponen en la ruta. Si en el 23.7 % de las escuelas la seguridad interna se ve afectada, no quisiéramos pensar que ese porcentaje siga aumentando. El protocolo de seguridad que deben seguir los profesores para merecer un traslado resulta burocrático, además de la desconfianza de quienes están obligados a verificar la autenticidad de las incidencias, de ahí que algunos prefieren renunciar a su plaza.
La docencia se ha convertido en una profesión peligrosa frente al yugo que las malignas hordas le imponen, yuxtapuesto a la indiferencia de las instancias ministeriales, que olvidan que la vida de maestros y alumnos está por encima de cualquier engorroso trámite, como sugiere una frase del reportaje de Valeria Guzmán. Es innegable que a las autoridades departamentales no les da frío ni calor con lo que viven a diario los huéspedes de las aulas, tampoco cuando ponen la cinta amarilla en algún lugar. Basta con llamarlos mentirosos y no pasa nada.


Julio Roberto Magaña
[email protected]






Aclaración necesaria
Soy un férreo lector de su revista y los felicito por tan interesantes reportajes, pero me sentí incómodo con el reportaje de la periodista Valeria Guzmán. En él hace referencia al municipio en el que vivo, y dice: “Soldados, agentes de la Policía Nacional Civil y de la Unidad de Mantenimiento del Orden (UMO), personal del Cuerpo de Agentes Municipales (CAM) y guardaespaldas con guayaberas blancas hacen que hoy San Esteban Catarina, en San Vicente, se perciba inusualmente seguro”. Déjenme decirles que es al contrario. Aquí ni hay CAM y tenemos cero homicidios. Este lugar es muy seguro. Los invito a que vuelvan y conozcan lo que realmente es este pueblo con gente amable, cero pandillas. San Esteban Catarina es arte y cultura, no la zona insegura que describe la reportera.
 

 Wilfred Acevedo Henríquez,
[email protected]






Aprendizaje a medias
El aprendizaje de nuevas tecnologías informáticas se debe realizar desde que un niño comienza a estudiar y por esta razón los niños aprenden rápido, por la pasión que se les genera para el aprendizaje. Pero debido a la intransigencia del arrastre del problema educacional junto con la pobreza arraigada y los jóvenes excluidos, no permite un crecimiento de nuestra sociedad .En el reportaje de la periodista Glenda Girón “Una promesa que se estrella en los números” nos narra el calvario que les toca recorrer a los maestros para enseñar tecnología informática en sus centros de estudios, en los cuales no poseen todos los recursos necesarios debido que adolecen de energía eléctrica y de computadoras.
El déficit de máquinas en los centros de cómputo es un lastre que se viene arrastrando en el Ministerio de Educación desde hace muchos años y hoy que las finanzas del Gobierno no andan bien, difícilmente lograrán entregar el equipo informático requerido. ¿Qué pasaría si todo el dinero robado por los expresidentes se pudiera recuperar y poder comprar el equipo informático que les falta? Se ha avanzado mucho con lo poco asignado y debemos superar las barreras de los obstáculos de la tecnología. Es de buscar una solución para que el MINED supere el retraso de la entrega de computadoras y lograr los objetivos programados y superar el impase en todo el ecosistema educativo, donde también los directores deben ejercer su liderazgo junto con los padres de familia. Deben estar capacitados para que toda la comunidad participe en la educación de sus hijos.

 

Rutilio López Cortez <
[email protected]







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