Buzón

Ángel guardián del enfermo

Enlace copiado
Buzón

Buzón

Enlace copiado

Cuando ya se ha superado el golpe emocional del diagnóstico, atender al enfermo en su casa supone un verdadero reto para la familia, lo que sigue es el acomodo de espacios en el hogar para ofrecerle al infortunado el mejor confort. Sin embargo, por varias razones no siempre los roles son compartidos y la responsabilidad la asume una sola persona que en adelante será el ángel guardián del enfermo, el cuidador. Lo que no se puede soslayar es el impacto de esa enfermedad ajena en esa piadosa persona; ya le faltará tiempo de ocio y actividades por disfrutar, tiempo para otros familiares, el estrés, la depresión, la angustia, los pensamientos rumiantes sobre la situación familiar y el abandono del mundo laboral, entre otros. Enternece a cualquiera el fotorreportaje de Frederick Meza, “El lento ocaso de Ana”, en el que corre la cortina del víacrucis de su cuidadora y la paciente con la enfermedad de Parkinson, un trastorno neurodegenerativo segundo en frecuencia después del Alzheimer. Probablemente, en esas enfermedades una de las cosas importantes pero difíciles es que el cuidador se cuide a sí mismo, manteniendo un buen estado de salud mental y física.

 

Lea el resto del contenido aquí.

Lee también

Comentarios

Newsletter