Campo mexicano: mujer y jornalera

En los campos agrícolas de Sonora, Baja California, Sinaloa, Jalisco y Chihuahua –los de mayor producción en México– prevalece un modelo de explotación y desigualdad que se ha fortalecido durante años. Los jornaleros y, sobre todo, las jornaleras viven en condiciones indignas, inseguras y de explotación laboral.
Enlace copiado
Campo mexicano: mujer y jornalera

Campo mexicano: mujer y jornalera

Enlace copiado

Esmeralda Gabriela Ortiz pasó su infancia bajo el incesante sol de los campos agrícolas del norte de México. Cada año, su mamá alistaba a sus siete hijos y partía con ellos en un destartalado autobús desde su pueblo natal en Oaxaca –sur del país– hasta los grandes campos de los estados del norte, donde trabajaba de jornalera pizcando hortalizas. La ruta de unos 3,500 kilómetros era una aventura para la pequeña y sus hermanos que asomaban el rostro por la ventanilla del camión para sentir el viento.

—En esos tiempos no había guarderías y todos los niños jugábamos entre los surcos hasta que tuviéramos edad de trabajar –cuenta Esmeralda con un gesto de infinita nobleza–.

La joven de 25 años dice que heredó el oficio de su madre, una mujer que ahora vive anegada por los dolores musculares a causa de los plaguicidas y las malas posturas a las que acostumbró a sus huesos durante décadas.

Lea el resto del contenido aquí.

Lee también

Comentarios

Newsletter