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Carta de un perro a su amo

Fidelidad, ternura, amor y felicidad. Todo eso es lo que un perro le da a su amo.

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Carta de un perro a su amo

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Por más gris que haya sido el día en la oficina, llegar a casa y encontrar a tu mejor amigo moviendo la cola lleno de felicidad es satisfactorio. A veces, cuando todo pinta mal y las lagrimas escurren por nuestros ojos, vienen ellos y nos lamen con amor. Aunque no hablan, sabemos que están ahí, para nosotros.

Sus travesuras, su compañía, sus ladridos de felicidad, sus aullidos de temor, todo eso y más los hace únicos. A veces, me pregunto, “cómo sería mi vida sin mi mejor amigo”, pues sé que tarde o temprano ese momento de separación llegará. Sin embargo, navegando por la web encontré esta linda carta, que considero es la respuesta a mi interrogante. Espero la disfruten.

“Humano, veo que estas llorando porque llegó mi momento de partir. No llores por favor, quiero explicarte algunas cosas: tú estás triste porque me he ido, y yo estoy feliz porque te conocí. ¿Cuántos como yo mueren a diario sin haber conocido a alguien especial?

Los animales, a veces pasamos tanto tiempo solo a nuestra suerte. Sólo conocemos el frío, la sed, el peligro, el hambre. Tenemos que preocuparnos por cómo conseguiremos algo para comer y dónde pasaremos la noche resguardados.

Vemos muchas caras todos los días que pasan sin mirarnos, y a veces es mejor que ni nos miren antes de que se den cuenta que estamos ahí y nos maltraten.
A veces tenemos la enorme suerte que entre tantas personas pasa un ángel y nos recoge. A veces los ángeles vienen en grupo y están organizados, a veces hay otros ángeles lejos que mandan ayuda para nosotros. Y ahí todo cambia.

Si hace falta, nos llevan con otro tipo de ángeles que saben mucho y nos dan remedios para que nos curemos. Eligen una palabra rara que la pronuncian cada vez que nos ven, “nombre” creo que le dicen y ahí nos sentimos especiales, dejamos de ser anónimos, de ser uno más de tantos. Y conocemos lo que es una casa.

¿Tienes idea de lo importante que es eso para nosotros? Ya no tenemos que tener miedo nunca más, no más hambre ni frío ni dolor ni peligro.

Si te pudieras dar cuenta de lo felices que nos pone eso. Para nosotros cualquier casa es un palacio. Ya no nos preocupa si va a llover, si pasa un auto muy ligero o si alguien nos hará daño. Y, principalmente, ya no estamos solos, porque a ningún animal le gusta la soledad, ¿qué más se puede pedir?

Sé que te entristece mi partida, pero me tenía que ir ya. Quiero pedirte que no te culpes por nada, te escuché sollozar que tendrías que haber hecho algo más por mí. No digas eso, hiciste mucho por mí. Sin ti no hubiese conocido todo lo lindo que hoy me llevo conmigo.

Debes saber que nosotros los animales vivimos el presente intensamente y que somos muy sabios: disfrutamos cada pequeña cosa de cada día y olvidamos lo malo del pasado rápidamente.

Nuestras vidas empiezan cuando conocemos el amor, el mismo amor que tú me has dado, mi ángel sin alas y de dos patas. Debes saber que aun cuando encuentras un animal que está muy grave y que solo le queda poco tiempo en este mundo, le prestas un servicio enorme al acompañarlo en su transición final.

Como te dije antes, a ninguno de nosotros nos gusta estar solos y menos cuando nos damos cuenta que ya nos estamos por ir. Quizás para ti no sea importante, pero que uno de ustedes esté al lado nuestro acariciándonos y sosteniendo nuestra patita nos ayuda a irnos en paz. No llores más por favor. Yo me voy feliz…

Me llevo el recuerdo del nombre que me pusiste, del calor de tu hogar que durante este tiempo se transformó en el mío. Me llevo el sonido de tu voz hablándome aunque no entendiese siempre lo que me decías. Me llevo en el corazón cada caricia que me diste. Todo lo que hiciste por mí fue muy valioso y te lo agradezco infinitamente. No sé cómo decírtelo porque no hablo tu idioma, pero seguramente en mis ojos has visto mi gratitud.

Voy a pedirte solo dos favores: lávate la cara y empieza a sonreír. Recuerda lo lindo que hemos vivido juntos en este tiempo, recuerda las travesuras que hacía para alegrarte.

Revive como yo todo lo bueno de este tiempo compartido. Y no digas que ya no adoptarás otro animal porque has sufrido tanto con mi partida. Sin ti no hubiese vivido lo lindo que viví. Por favor, no hagas eso. Hay tantos como yo esperando a alguien como tú. Bríndales lo que me has dado por favor, ellos lo necesitan al igual que yo lo necesité. No te guardes el amor que tienes para dar por miedo a sufrir.

Sigue mi consejo y atesora lo bueno que compartes con cada uno de nosotros reconociendo que eres un ángel para nosotros los animales y que sin gente como tú, nuestras vidas serían más difíciles de lo que a veces son. Sigue con tu noble tarea que ahora me toca a mí ser tu ángel.

Te estaré acompañando en tu camino y ayudándote a ayudar a otros como yo. Hablaré con otros animalitos que estén aquí conmigo, les contaré todo lo que has hecho por mí y te señalaré y diré orgulloso “esa es mi familia”.

Mi primera tarea ahora es ayudarte desde aquí a que no estés más triste. Esta noche cuando mires el cielo y veas una estrella parpadear quiero que sepas que soy yo guiñándote un ojo, avisándote que llegué bien y diciéndote gracias por el amor que me has dado.

Me despido por ahora no diciéndote “adiós” sino HASTA LUEGO.

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