Carta editorial

Por qué notamos esta clase de problemas hasta que son jóvenes, por qué no vemos desde que son niños que tienen derecho a ser estimulados.
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Las preguntas frecuentes suelen ser por qué los jóvenes toman el camino equivocado, por qué en los barrios con dificultades económicas muchos jóvenes terminan involucrados en hechos delincuenciales, o por qué en los barrios en donde el dinero no parece escasear pasa lo mismo. Por qué los suicidios, los problemas alimenticios, la resistencia a estudiar o la incapacidad de ser constantes, por mencionar algunos. Por qué tantos jóvenes no encuentran la manera de canalizar frustraciones o de fabricarse un lugar en esta sociedad que los haga sentirse cómodos y útiles.

La pregunta en realidad debería ser otra: por qué notamos esta clase de problemas hasta que son jóvenes, por qué no vemos desde que son niños que tienen derecho a ser estimulados, a contar con opciones suficientes que les garanticen que a la vuelta de unos años su abanico de oportunidades va a ser un poco más amplio que el que en su momento tuvieron sus antecesores. “Quizá de 10,000 niños que vienen, 10 se interesan”, cuenta Jorge Colorado, de ASTRO, una institución que, en términos muy generales, se dedica a promover la observación del espacio desde San Juan Talpa.

Y sí, ya que de 10,000 diez acaben interesados es ganancia tanto para esos niños y sus familias como para el país. Como ASTRO, existen otras instituciones que buscan de manera directa o indirecta convertirse en esa primera chispa que encienda aficiones, intereses que al final germinen en pasiones.

Pocos son los esfuerzos de este tipo que cuentan con un respaldo financiero estable que les permita ampliar su grado de influencia hasta que pueda ser llamado masivo. Todavía son demasiados los niños que se van quedando sin estímulo para descubrir sus talentos, esa actividad para la que se sientan hechos. No quiere decir que no les vaya a costar y que no vaya a requerir entrega y constancia, pero sí van a sentir que ese esfuerzo, al final, vale la pena.

No podemos seguir pensando que el gran camino para el país sigue siendo la agricultura, aporta otro de los entrevistados por la periodista Jimena Aguilar. Y sí, se podrían obtener resultados diferentes si dejamos de ver tanto la tierra y apuntamos la mirada al cielo.

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