Lo más visto

Más de Revistas

Carta editorial

La única manera de reparar tanto daño es con verdad y justicia
Enlace copiado
Carta editorial

Carta editorial

Carta editorial

Carta editorial

Enlace copiado
Reparar no significa dejar como nuevo y hacer como que el daño nunca existió. La acción de reparar significa reconocer el daño y acompañar en el proceso de aprender a vivir con él de la manera más digna posible. La enorme pregunta que hace el primer tema de esta edición es ¿cómo se repara a una comunidad después de una masacre?

El Salvador está plagado de testimonios sobre los horrores que dejaron los 12 años de guerra. Leer esta crónica de la periodista Valeria Guzmán es acercar una lupa para observar los detalles de todo el dolor que una comunidad ha tenido que soportar por casi 36 años. Un dolor que ha ido cambiando con el paso del tiempo, pero que no ha recibido ni la atención ni el acompañamiento necesarios. La ausencia, la impunidad, el silencio, la injusticia, la incertidumbre, el miedo, hasta llegar a la enorme cantidad de tiempo que tomó a las autoridades identificar y entregar los restos de esas 23 personas que eran la madre, el padre, el hermano, el vecino, el amigo, el hijo o hija de alguien más que se ha pasado casi 36 años con ese hueco en el corazón.

La única manera de reparar tanto daño es con verdad y justicia. Que tras esta entrega de los restos y su posterior sepultura, las instituciones se encarguen de explicar a los deudos quiénes y por qué aquel octubre de 1980 mataron a 23 personas en el caserío Las Canoas, del cantón El Pinalito, en Santa Ana. Quién fue el que desató esa tormenta de balas que provocó que un hombre tuviera que apilar cadáveres de sus conocidos en una fosa común. Quién llevó a ese hombre a tener que poner en la cúspide de la pila de cadáveres a su esposa. Quiénes fueron los que abrieron esta enorme herida en el caserío Las Canoas.

Esta semana se ha hablado de reparación para las víctimas de la guerra desde el Gobierno de la República. Al hacer el ejercicio de acercamiento con la lupa a esta que es solo una de las muchas comunidades heridas, queda claro que lanzar un programa de entrega de dinero es más fácil que buscar la verdad y la justicia. Esto que tanto nos hemos quedado esperando en este país que firmó los Acuerdos de Paz hace casi más de 24 años.

Tags:

  • carta editorial
  • las canoas
  • masacre
  • medicina legal
  • santa ana

Lee también

Comentarios