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¿Clientes difíciles? Aprenda a tratarlos

El cliente siempre es prioridad, pero es apropiado conocer cómo manejar las relaciones profesionales y tener objetivos claros para que el negocio sea próspero y confiable.

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Existen muchos tipos de clientes, por lo que no se debe utilizar los mismos mecanismos de trato.

Existen muchos tipos de clientes, por lo que no se debe utilizar los mismos mecanismos de trato.

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Cada vez es más difícil conquistar a un cliente en un mercado tan cambiante, en el que la empresa debe ingeniar y aplicar estrategias de marketing que funcionen de acuerdo con la dinámica mercadológica que determine el entorno y el producto o servicio que la misma compañía ofrezca.

Existe un lema que toda empresa debe tomar como el mandamiento principal que rige el quehacer de esta y conduce al éxito: “el cliente siempre tiene la razón”. Desde luego que hay límite ante esta premisa. 

Existen muchos tipos de clientes, por lo que no se debe utilizar los mismos mecanismos de trato. Algunos de estos pueden llegar a ser muy conflictivos; por eso, el personal que tenga el contacto directo o indirecto con ellos debe estar sumamente preparado para sobrellevar la situación de la mejor manera y fomentar buenos términos para que estos permanezcan fieles.

Según Gloria Ramos, máster coach empresarial, una de las razones por las que un cliente puede ser difícil o llegar a serlo es por la manera y la forma en que se llega hacia él, “invadiendo su espacio físico y luego mental”.

Ramos explica que si se ofrece algún producto, el vendedor debe de mostrarlo, y eso puede incomodar al cliente, ya que muchas veces no tiene el deseo o el tiempo de hacerlo. En el caso de ser un servicio, hay que ser muy puntual para obtener la atención del cliente, ofreciéndole por medio de la apertura de su conversación los productos o servicios que se quieren para su venta. 

¿Pero qué se debe hacer para lidiar con clientes difíciles o complicados? La especialista empresarial detalla las recomendaciones. “Lo primero que se debe hacer es conocerlo (al cliente), es decir, sus  actitudes, aptitudes, emociones, creencias y demás, lo cual se hace con la competencia de las  conversaciones acerca de lo que le interesa y no le interesa. Si se ofrecerá un producto, se debe hacer en un espacio adecuado y con la emoción adecuada”, sugirió.

Es muy importante darle prioridad a las emociones, pues el trabajador, que constantemente tiene contacto con los clientes, muchas veces se encuentra frustrado y desea un resultado positivo a cualquier precio, y se desvía de las prioridades por dejarse llevar por la frustración del momento. Reaccionar con serenidad es la clave.

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