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Crónica de una joven con un Trastorno de la Conducta Alimentaria

El autor de este texto pretende que las personas empaticen con quienes están padeciendo un Trastorno de la Conducta Alimentaria, no para juzgarlos, sino para entender qué es realmente sufrir de bulimia nerviosa.
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Nota de la autora: las historias de Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) pueden ser disparadores para las personas que los sufren. Si sufres de un TCA o estás iniciando tu recuperación, por favor considera si leer esta historia será de ayuda. Si sientes que activa tu TCA, por favor háblalo con tu terapista o alguien de tu equipo de tratamiento.


Es de mañana, estoy levantada y preparándome para el día. Trato de no verme en el espejo antes de ponerme la ropa, pero es inevitable. Me veo en el espejo, también me peso. Una voz en mi cabeza me dice que me veo gorda y que probablemente gané peso por todo lo que comí anoche, aunque me purgué después de comer y eso me dio un respiro. Me arde la garganta, últimamente siempre me arde la garganta.

Como desayuno, usualmente es la única comida que me doy permiso de comer sin purgarme; luego me voy a la escuela. Durante las clases trato de encontrar una forma para no almorzar. Si pudiera evitar comer tanto tal vez no tendría que purgarme. Tal vez me vaya a la biblioteca y les diga a mis amigas que tengo que estudiar para el examen del viernes. Finalmente lo hago. Un profesor nota que tengo los ojos rojos y me pregunta si me siento bien. Le miento y le digo que tengo alergia.

Durante mis clases de la tarde lucho por poner atención, pero solo puedo pensar en cómo ira el resto del día. ¿Que estará cocinando mi mamá para la cena?, ¿cómo puedo evitar comer con toda mi familia? Esto es poco probable y seguramente terminaré comiendo más de la cuenta. ¿Cómo me desharé de esa comida en exceso?, ¿cómo lo esconderé de mis padres?... La cadena de preguntas y preocupaciones sobre comida, comer y peso parece interminable.

Después de la escuela estoy muerta de hambre. Una parte de mí sabe que necesito comer, pero la voz en mi cabeza sigue criticándome, diciéndome que no merezco comer, que peso demasiado. Me tomo una soda de dieta y salgo a correr, me peso al llegar a la casa para ver si he perdido algo de peso. Mi novio me llama por teléfono, peleamos por algo tonto y él me dice que considera que deberíamos separarnos por un tiempo. Esto no me sorprende y, lo único que puedo pensar es que él está terminando conmigo debido a mi sobrepeso. La voz dentro de mi cabeza continua criticándome, diciendo que no debería haber comido frente a él, que nadie va a quererme. Un sentimiento negativo me invade. Este día ya se arruinó, por lo tanto, ya no importa. Me voy callada a la cocina y me doy cuenta que estoy comiendo cantidades ridículas de comida, me llevo un paquete de comida a mi habitación para continuar con el ciclo de atracar y vomitar. Al final de la noche decido que mañana será un mejor día; no habrá más atracones o purgas. Resuelvo simplemente no comer.

Los trastornos de la comida alimentaria no son algo sencillo y deben tomarse en serio. Si conoces a alguien que está enfrentando un trastorno, puedes comunicarte con Asociación Estima: [email protected]

Autor: Susan Couden, MS. Mayo 10, 2016. Very Well, Eating Disorders. Traducción y adaptación libre: Asociación Estima.

Tags:

  • trastorno de conducta alimentaria
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