Cuando el amor se da en el trabajo

La mayoría de empresas prohíbe dicha relación, pero es difícil evitar que surja la atracción entre personas que comparten actividades y espacios en común.
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Que muchas personas encuentren el amor en el lugar que laboran no es algo nuevo, pero muchas empresas aún prohíben las relaciones amorosas entre sus colaboradores. Algunos especialistas consideran que combinar el trabajo y el amor puede aumentar el rendimiento laboral, otros lo consideran que combinar trabajo y amor pueden aumentar el rendimiento laboral, otros lo consideran negativo no solo en términos de rendimiento, sino también de imagen corporativa.

Al consultarle a Margarita Weil Nuila, psicóloga y máster en investigación de por qué las empresas prohíben los noviazgos entre sus empleados afirmar que “son políticas empresariales, usualmente vinculadas a evitar conflictos de intereses y sobre todo, a la protección de la empresa y el empleado en el manejo de fondos; y es legal (la prohibición) si es de acuerdo a las políticas de la empresa. Usualmente se toman esas medidas para el mantenimiento de un adecuado clima laboral”.

Si dos empleados se vinculan sentimentalmente, como personas adultas que son deben establecer reglas en el lugar de trabajo que les permitan llevar su relación con madurez sin dejar de cumplir con las funciones asignadas sin dañar la imagen corporativa.

“Es compatible llevar una relación amorosa siempre y cuando la relación de pareja propiamente dicha se desarrolle fuera del ámbito laboral, las muestras de afecto y el trato verbal deben mantenerse fuera de los eventos laborales; aun en eventos y celebraciones vinculadas al área laboral deben ser muy prudentes”, detalla Weil Nuila.

Sea que se trate de compañeros de un mismo  nivel jerárquico, o de jefes y subalternos, las relaciones amorosas en la empresa deben ajustarse a la ética profesional.

“El trato dentro de la empresa debe mantenerse propiamente en función de los puestos o cargos que cada miembro de la pareja posee. Al hacerlo mantienen una actitud profesional adecuada para no afectar el clima laboral”, explica la psicóloga y máster en investigación.

Asimismo, debe aclarar desde el inicio qué actitud tomarán si la relación llega a su fin. Ante una ruptura, será incómodo ir a trabajar y hablarle a la ex pareja como si nada hubiera pasado, manejar las emociones requiere de mucha madurez.

“Si han cumplido la regla de oro de mantenerse en el ambiente laboral en términos puramente profesionales deben continuar así, muchos problemas se presentan porque al terminar es cuando se dan conflictos que no se presentaron durante la relación; y es cuando la jefatura de Recursos Humanos debe decidir desvincular a alguno de la pareja”, comenta Weil Nuila.

Y si la relación se formaliza y llega al matrimonio, la psicóloga considera que lo mejor es que uno de la pareja renuncie, las empresas valoran ese elemento ético en el comportamiento de sus empleados.

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