Cuando no se existe en vida ni en muerte

En vida, a Tania le negaron el derecho al nombre con el que se identificaba. Hace cuatro años la mataron. Su asesino sigue suelto y sin castigo. Ya muerta, Tania no existe. No existe en las actas de defunción, los tribunales, ni siquiera en el cementerio. Esta es la historia de ella y de una minoría que en El Salvador existe, resiste y exige ser visibilizada, en vida y en muerte.
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Casos.  Instituciones que velan por los derechos humanos han documentado 54 casos de asesinatos de personas de diversidad sexual cometidos entre 1998 y 2016.

Casos. Instituciones que velan por los derechos humanos han documentado 54 casos de asesinatos de personas de diversidad sexual cometidos entre 1998 y 2016.

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Violada, cercenada y con un tiro de gracia. Así fue encontrada Tania dentro de una bolsa plástica en el barrio Lourdes, en la orilla del bulevar Venezuela, una vía que bordea el cinturón de pobreza de la zona oriente de la capital de El Salvador. Era mayo de 2013.

¿Quién la mató? ¿Por qué? El caso de Tania, quien familiar, biológica y legalmente fue considerada hombre, seguía a finales de 2017 en las etapas más tempranas de una investigación judicial. Han pasado cuatro años y la justicia aún no tiene pistas. No hay testigos directos. Nadie vio, nadie oyó. No hay sospechosos, no hay capturados, mucho menos culpables. No hay nada.

 

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