De la homofobia al odio a lo femenino

Decirles “maricanenas” a los adversarios no le da superioridad a nadie. Es más, cuando otro político utiliza este tipo de agresión expresa su machismo.
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De la homofobia al odio a lo femenino

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Diego Armando Maradona es un ídolo para millones. Para millones de hombres, sobre todo. Esta semana, las fotos del nuevo look del futbolista aparecieron: parece haber pasado por alguna cirugía… Pero, además, el que el ídolo apareció con un poco de maquillaje y un arete colgante en su oreja derecha. Esto fue todo un revuelo en las redes sociales. Las burlas no se hicieron esperar.

Maradona ha cometido el peor pecado en este mundo machista heteropatriarcal: haber decidido verse un poco femenino. Porque no se trata ya de homofobia, es simplemente tener características que nos han sido enseñadas como tradicionalmente femeninas, las que son objeto de burla. Voces agudas, maquillajes, gestos de “amanerado”, todo eso es lo objetable y lo inaceptable.

Sí, si hay algo que puede hacer que los otros hombres vean de menos a otro es eso: emular a ese cuerpo femenino. La transfobia a las mujeres trans, en un claro ejemplo, transfobia que incluso aparece desde la misma comunidad gay. Ser femenino para un hombre es pasar a otra categoría de persona, una explotable, una risible, una mofable.

Es tan común este tipo de degradación que nadie la cuestiona. Cualquiera se puede burlar de algún político por su tono de voz, decirle princesa, decir que hoy una ciudad será un gay parade (aunque eso sería una cosa muy divertida, déjenme decirles). La crítica no va hacia su modo de hacer política, va hacia esas actitudes femeninas inaceptables.

Esta burla se da también dentro de la misma clase política, decirles “maricanenas” a los adversarios no le da superioridad a nadie. Es más, cuando otro político utiliza este tipo de agresión expresa su machismo o, en el mejor de los casos, su ignorancia.

Se asume que la orientación sexual es algo que puede ser objeto de burla, un maricón, un homosexual es una ofensa ¿En serio importa eso en la gestión política? ¿En serio importa para el desempeño en un trabajo cualquiera? A mí no me importa qué hagan los políticos con su cuerpo ni con quién lo hagan.

Las críticas deberían ser más profundas, seguramente un político o política tendrá cosas muy cuestionables, pero su vida personal y su orientación sexual no es una de ellas. Es algo que no nos debería incumbir. Pedimos siempre una mejor clase política que hable por su trabajo, pero tenemos que ser mejores ciudadanos y eso empieza por la calidad de las críticas.

Lo que más me entristece es ver este tipo de burlas desde gente autodenominada progresista, gente que se dice representante de algún tipo de pensamiento nuevo, incluso de parte de mujeres, que no saben que están reproduciendo una conducta dañina contra su propio género. Detrás de esa burla al maricón también está la misoginia.

No se trata de eliminar el humor, ya me imagino diciendo a varios que me leen que soy una feminista aburrida que no se puede reír de un chiste. Hay tanta injusticia y desigualdad en un chiste, que deberíamos empezar a hacer un ejercicio de conciencia. Habrá que cuestionarnos qué tanto dice de nosotros esa infinidad de memes burlándose de lo femenino de un hombre. ¿Qué dice de nosotros como sociedad? ¿Por qué nos parecen tan naturales? ¿Por qué nos parecen chistosos? Quizás después de esta reflexión ya no sepamos reírnos tanto

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