Desarrollo organizacional: Toxicidad

La personalización pública de una culpa genera tranquilidad colectiva porque se identifica el foco que, aparentemente, genera la tensión.

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Cuando se generan situaciones de conflicto en las organizaciones se suele buscar un elemento “culpable”.

Cuando se generan situaciones de conflicto en las organizaciones se suele buscar un elemento “culpable”.

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Cuando se generan situaciones de conflicto en las organizaciones se suele buscar un elemento “culpable”, aquello a lo que se le puede atribuir la culpa concreta. 

De forma habitual, acaba señalándose a una o a varias personas como “culpables”: las que se considera que alteran la convivencia y no aportan para que el clima de relación y trabajo sea el adecuado.

La personalización pública de una culpa genera tranquilidad colectiva porque se identifica el foco que, aparentemente, genera la tensión, libera al resto de responsabilidad en la situación de conflicto, situándose en un papel de víctima. 

Se puede encontrar en numerosos libros sobre las organizaciones otro término vinculado con la atribución de la culpa ante situaciones de conflicto: la “toxicidad”. 
Liderazgo tóxico, jefatura tóxica, relaciones tóxicas, personas tóxicas. En ellos se describen las características de personas o patrones de comportamiento personal que generan vivencias negativas en equipos y organizaciones. 

Muchas de las reflexiones se centran en la búsqueda de personas que tienen la culpa de intoxicar el ambiente porque sus reacciones son inadecuadas o negativas. 

Poniendo tanto acento en las personas, individualizando y descontextualizando situaciones de conflicto que se dan en las organizaciones no se ayuda a afrontarlas de una manera creativa y alternativa. Lejos de eso, suelen ser contraproducentes y fortalecen dinámicas de enfrentamiento, ataque y ruptura, que acaban pasando de lo laboral al plano de lo personal.
 
Este enfoque, poco responsabilizador desde el punto de vista colectivo y organizacional, puede ser sustituido teniendo en cuenta dos elementos clave: numerosas situaciones de conflicto están hablando, en el fondo, de la dimensión emocional de las personas y las organizaciones, de sus necesidades, y su no abordaje no ayuda a reforzar la colaboración y cumplimiento de tareas y objetivos. 

Todas las personas, en algún momento de sus relaciones dentro de la organización, son potenciales generadoras, a través de reacciones inadecuadas y no positivas, de comportamientos que pueden ser vividos como tóxicos, con los que realmente están transmitiendo un mensaje emocional sobre una necesidad que ha de ser abordada.
 

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