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Días de radio

En La Habana me fascinaba el permanente tic-tac de Radio Reloj, mientras leían noticias, reportajes y cápsulas educativas.
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Opinión Jacinta Escudos / Gabinete Caligari

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Cuando era niña, un objeto imprescindible en casa era el radio. Había uno encendido de manera permanente en el comedor. Mi padre tenía uno con el que escuchaba la radio en onda corta por las noches, cuando la señal entraba mejor. En la puerta del baño, en un ganchito, estaba colgado uno pequeño, metido en un estuche negro de cuero, que se encendía para oír música mientras alguien se bañaba. Incluso yo, que solo era una niña, tenía un receptor para oír lo que quisiera.

El radio del comedor pasaba encendido en las mañanas con las radionovelas de la Circuito YSR (“... la emisora popular, por su música y novelas, la preferida, tun tun tun, en el hogar”, cantaban en su “single”). Mi favorita era “Chucho el roto”, la historia de Jesús Arriaga, “un hombre que protegió a los pobres y luchó contra la injusticia”, como decía la viñeta de presentación. Estas palabras iban seguidas de un silbido que era característico del personaje y que anunciaba su presencia durante la historia. “El pobre será menos triste si conoce el apoyo y la sonrisa de un amigo”, decía el propio Chucho, en la voz del actor mexicano Manuel López Ochoa.

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