Diciéndole adiós al pañal de mi bebé

Si ya tu bebé se creció y has llegado a la etapa de tener que decirle adiós al pañal, te invitamos a que leas este artículo, dedicado a todas las madres que están pasando por esa etapa o están próximas a enfrentarla. Nuestra recomendación: ¡paciencia, mucha paciencia!
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Si estás leyendo este artículo, es porque seguramente te sentiste identificada con esta situación o simplemente estás recordando aquella etapa que tanto dolor de cabeza les provoca a muchas madres: dejar de poner pañal al bebé y que comiencen a avisar para ir al sanitario.

Antes que nada, debes entender que este proceso es lento y que vas a necesitar una dosis extra de paciencia. Recuerda que para conseguir afianzar el hábito del control de esfínteres es necesario que el niño no tenga ansiedad, entrenar los músculos de los esfínteres, aumentar la sensibilidad de la piel ante las sensaciones de húmedo-seco y reforzar las motivaciones de tu hijo ante el nuevo reto de vivir sin el pañal.

A continuación, la neuro psicóloga María Luisa Ferrerós y la pedagoga Elena Roger, exponen ciertos consejos prácticos publicados en el portal Solo Hijos.com, para facilitarte esta ardua, pero necesaria tarea:


1. Si decides quitarle los pañales, no se los vuelvas a poner bajo ninguna circunstancia. Antes de hacerlo, consúltalo con un profesional.

2. Otra idea es que le presentes el hecho de quitar el pañal, como un privilegio de mayores. Papá y mamá lo hacen, como él; y su hermana pequeña no, porque es un bebé.

3. Siéntalo en el inodoro cada día a la misma hora. Mientras "espera", puedes entretenerlo contándole un cuento o leyéndole un libro. Verás que poco a poco irá adquiriendo el hábito.

4. Otra idea interesante para estimularlo es que después de orinar o defecar adecuadamente, puedes esconderle una pequeña sorpresa, como un globo, caramelos, o lo que le gusto. Cada vez que lo consiga, apláudele o felicítalo, como si hubiera conseguido una proeza.

5. Si tu niño fracasa alguna vez en el intento, no le des más importancia. Si se le escapa el pipí, motívalo a que se cambie y se limpie solo con una toallita húmeda (luego lo repasas tú). Si son heces, le limpias, pero sin culpabilizarlo y le animas a continuar intentándolo.

6. Acostúmbralo a orinar varias veces al día, es decir, que no la retenga, hasta que no pueda más. Contrario de lo que parece, retener mucho no fortalece la vejiga, sino que la debilita.

7. Recuerda llevar a tu hijo al sanitario para que haga pipí, antes de ir a la cama.

8. No te desesperes si tarda en controlar totalmente. Todos los niños tienen su ritmo de maduración y eso se ha de respetar.

9. Finalmente, no le presiones y alábalo sin miedo a exagerar siempre que actúe positivamente. Prémialo con tus abrazos y aplausos. Si fracasa alguna vez, no lo castigues, ni culpabilices. Seguro que él mismo ya se siente mal.


Fuente: www.solohijos.com

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