El arte de tocar el piano y hacer política

¿Y para lograr cambios no será necesario respetar las diferencias? Para alcanzar consensos ¿no será que deben ser capaces de escuchar, de reconocer y de continuar los aciertos de su interlocutor?
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¿Usted creería que un oído bien afinado para tocar piano sería igual de útil para hacer política? Yo, sinceramente, nunca lo hubiera asociado, pero en la democracia directa Suiza saber escuchar representa una gran virtud. Le voy a contar por qué.

Si en Centroamérica nos preguntaran cuál es el perfil de un político, quizá todos responderíamos que se trata de una persona que carece de credibilidad y que no sabe escuchar. Es evidente que durante las campañas electorales lo realmente importante para los candidatos no es escuchar a los votantes o escucharse entre ellos, lo estratégico en realidad es descalificar a su interlocutor públicamente, decir que todo se ha hecho mal y, eso sí, prometer que son capaces de cambiar el rumbo del país.

Como ciudadana siempre me he preguntado: ¿Y para lograr cambios no será necesario respetar las diferencias? Para alcanzar consensos ¿no será que deben ser capaces de escuchar, de reconocer y de continuar los aciertos de su interlocutor? Para trabajar por el bien común ¿no será que deberían defender más los derechos de la población que las posiciones partidarias? Hablar con la población y conocer sus puntos de vista ¿solo es importante durante las elecciones?

A pesar de lo obvio, la historia se repite y ya en los niveles más altos de frustración, uno se llega a preguntar ¿Será que pedimos perfiles políticos imposibles?

Yo creo que no. Esta respuesta solo la encontré en el perfil de Simonetta Sommaruga, pianista de profesión y presidenta de turno en Suiza. Sí de turno, porque ella es parte de una coalición de siete miembros en el que cada uno representa a un partido político diferente, sobre la base de que nadie tiene control absoluto del poder. Los representantes se turnan la presidencia por un año y a la vez manejan un ministerio público.

Simonetta, además de ser la presidenta de Suiza para el 2015, es una ministra de Justicia muy particular, sin ser jurista y sin tener un título universitario, ha demostrado que la capacidad de escuchar es imprescindible a la hora de enfocar sus prioridades y, sobre todo, al momento de lograr los consensos necesarios para gobernar.

Antes de entrar a la política educó su oído con las notas de piano en el Conservatorio de Lucerna. Después se interesó por estudiar Literatura Inglesa y Española en Friburgo. Como activista social se destacó por su trabajo en la casa de acogida de mujeres maltratadas en Friburgo y, luego, como presidenta de la Fundación para la Protección de los Derechos de los Consumidores, ganó mucho reconocimiento.

En su experiencia como diputada, senadora y, ahora, miembro del gobierno colegiado suizo, opina que la cultura política debe estar basada en el respeto a las personas de diferente parecer. La representante del Partido Socialista dice estar convencida de que lo decisivo para que el sistema político suizo funcione no son las reglas, sino la cultura política.

“Necesitamos una cultura política que también se base en el respeto a quienes piensan de diferente manera en todos los niveles: en el Consejo Federal (Gobierno), el Parlamento y la población. Todos son importantes en nuestra democracia”, afirma la presidenta. A diferencia de nuestra democracia representativa, en la que delegamos nuestros poderes a los representantes que elegimos, en la democracia directa suiza el pueblo es el que tiene la última palabra en cualquier decisión política. Según Simonetta, la clave del éxito para gobernar un país multilingüe, pluriconfesional y multicultural como Suiza, es saber escuchar: “es lo que he aprendido de la música”, concluye.

Cuando tomé la decisión de compartirles esta historia es porque cuando pienso en El Salvador lo sueño en grande. Saber que es posible ejercer la política desde otra escala de valores nos permite respondernos nuevas preguntas ¿Es legítimo que los salvadoreños aspiremos a una nueva cultura política? ¿A un nuevo perfil de políticos? ¿O no? La respuesta y los cambios solo dependen de nosotros ¿Y, ahora, usted qué opina?

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