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El lago Suchitlán: turismo, basura y plomo

El embalse del Cerrón Grande, conocido como el lago Suchitlán, es un cuerpo de agua dulce contaminado a pesar de ser uno de los puntos más turísticos de El Salvador. En sus aguas, se sabe, hay metales pesados como plomo y mercurio que pueden afectar la salud de los lugareños.
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CONTAMINACION DEL LAGO SUCHITLAN EN SUCHITOTO EN EL DEPARTAMENTO DE CUSCATLAN.
19082016
FOTO LPG/JAVIER APARICIO

CONTAMINACION DEL LAGO SUCHITLAN EN SUCHITOTO EN EL DEPARTAMENTO DE CUSCATLAN. 19082016 FOTO LPG/JAVIER APARICIO

El lago Suchitlán: turismo, basura y plomo

El lago Suchitlán: turismo, basura y plomo

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El lago Suchitlán: turismo, basura y plomo

El lago Suchitlán: turismo, basura y plomo

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Son las 9 de la mañana y Mauricio siente que no ha dormido nada. Hace un par de horas salió del lago Suchitlán hacia su casa con apenas dos docenas de peces. Esa cantidad se le hace poca para lo que esperaba sacar tras pescar toda la noche.


Receptor. En el lago Suchitlán desembocan varios ríos contaminados, entre ellos, el Acelhuate.

Después de un par de horas durmiendo, su esposa le pide que la vaya a dejar al puerto San Juan de Suchitoto, Cuscatlán. El hijo menor de la pareja y su mascota se suman al viaje de menos de 5 minutos. Mauricio le quita el motor a la lancha para ahorrar gasolina, saca su remo, y junto a su familia, atraviesa el agua dulce que alberga botellas plásticas, bolsas, zapatos viejos, plantas acuáticas y, según algunos investigadores, metales pesados como plomo y mercurio.

“El problema es que yo aquí me he criado en el lago y ya tengo 39 años”, dice Mauricio desde su lancha cuando se le pregunta desde hace cuánto vive en esta zona. Es un hombre expresivo y a pesar del sueño, tiene ganas de platicar.

Ya en la orilla, su esposa se baja y sumerge sus pies en el agua de color verde. Unas botellas de agua y desodorantes se mantienen en la superficie. Mientras la esposa de Mauricio se despide, su hijo pequeño llora e intenta ir detrás de ella. El pescador lo toma entre sus brazos y, para tranquilizarlo, lo coloca sobre la lancha, en medio de sus piernas. El niño se apacigua y pierde la mirada en las plantas acuáticas del Suchitlán.

Este núcleo familiar cuenta que son 23 familias las que viven en un espacio que llaman isla San Juan, aunque en realidad es una pequeña península al lado del puerto del municipio. Varios habitantes de esa zona expresan que no viven en buenas condiciones al no contar con servicios básicos. Cualquier día por la mañana se puede observar a personas bajando de lanchas y cargando cántaros. Así consiguen las familias de la isla San Juan el agua para beber y cocinar. Llenan sus recipientes en un grifo cercano y se regresan a sus hogares.

Mauricio dice que el terreno en el que vive es propiedad de la Comisión Ejecutiva Hidroeléctrica del Río Lempa (CEL). Pero, matiza que su casa –las paredes y el techo– es suya porque se la compró a otro hombre por $250. Él considera que ese es el motivo por el cual no tienen servicio de energía eléctrica ni tuberías de agua. Su familia, como la de los demás pescadores y lancheros de la zona, depende de lo que dé el lago.


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El lago Suchitlán es utilizado en postales turísticas para mostrar la belleza de la naturaleza. No obstante, también podría volverse un peligro para sus habitantes al esconder en sus aguas metales tóxicos para los humanos. Así lo comprobó hace una década una investigación del Centro de Investigaciones y Aplicaciones Nucleares (CIAN) de la Universidad de El Salvador.

Los investigadores del CIAN encontraron altos niveles de plomo y mercurio en peces como el guapote y también en el jacinto acuático, una planta de flores moradas que flota sobre el Suchitlán.


Fuera de la norma.Los niveles de mercurio y plomo encontrados en guapotes y jacinto acuático sobrepasan lo permitido por los estándares salvadoreños.

“La carne de guapote tigre presentó una concentración promedio para el área estudiada de 4.25 miligramos de mercurio por cada kilogramo de peso fresco y 2.29 miligramos de plomo por kilogramo, sobrepasando los valores límites de estos metales en carne de pescado”, apuntan los resultados de la investigación.

Aunque esta cifra parezca mínima, la investigación del CIAN indicó que en algunos de los peces guapotes de la muestra, se encontró hasta siete veces más de la concentración de plomo y mercurio permitida por la Norma Salvadoreña Obligatoria NSO 67.32.01.03 que se encontraba vigente a la hora de desarrollar la investigación. Esa normativa fija los contenidos máximos de metales pesados permitidos en productos pesqueros por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT).

De igual manera sucede con el jacinto acuático que, al absorber el agua del lago, también absorbe sus metales pesados. “En cuanto a mercurio, todos los valores de las muestras de raíz de jacinto sobrepasan la norma desde 39 hasta 1,115 veces aproximadamente”, sostiene la investigación. Respecto al plomo, se descubrió que la “mayoría de los valores de raíz de jacinto sobrepasan la norma hasta 26 veces”.

Luis Ramón Portillo, director del Centro de Investigaciones y Aplicaciones Nucleares, estuvo al frente de dicha investigación. Él explica que es necesario regular el consumo de productos provenientes del lago. “Comer un pescado no afecta, pero si todos los días se comen dos o tres, como los pobladores que viven ahí, se podrían tener problemas porque van acumulando (metales pesados)”, expresa el investigador.

La investigación realizada hace una década sugería que para que un adulto consumiera guapote del lago Suchitlán sin correr peligro por el mercurio y plomo, el peso máximo de carne que podía consumir semanalmente estaba entre los 57 y 102 gramos.



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Quizá el hartazgo juega a favor de los pescadores. Cuando se le pregunta a Mauricio cuántos peces consume a la semana responde que en su familia casi nadie come de lo que él pesca. “Solo agarramos las monedas y compramos cualquier cosa”, explica.

Él dice que está tan acostumbrado a ver peces que no encuentra gusto en comerlos. Esta mañana sacó tan pocos que no valía la pena que su esposa fuera a venderlos a San Martín. En esa ciudad que se encuentra a 40 minutos de Suchitoto, los pescadores hallan una mejor opción para vender sus productos. Ahí son mejor pagadas las tilapias, guapotes, mojarras y otras variedades de peces que Mauricio atrapa por las noches. Pero hoy vendió las dos docenas que atrapó a los negocios del puerto San Juan.

“Aquí compran pescado, pero más barato, entonces no se hace nada”, dice el pescador con un poco de molestia frente a los restaurantes del puerto. Luego explica que en otros lugares se vende mejor el producto, a diferencia de este punto turístico, donde los pescadores comercian las docenas de tilapias a $5.

El puerto es uno de los espacios turísticos más importantes de Suchitoto. Ahí los visitantes pueden comer con vista al lago, embarcarse en lanchas para conocer las islas o tomar un baño.


Turismo. En el lago es común encontrar visitantes de lunes a domingo.
 

Ya que Suchitoto es uno de los destinos favoritos de los turistas, de lunes a domingo se puede ver a visitantes buscando un lugar cercano en el cual refrescarse. Algunos de los habitantes de zonas aledañas al lago comentan que han sido testigos de un par de veces en que las personas que visitan la zona se sumergen en las aguas del Suchitlán y luego se quejan de alergias en la piel. “A nosotros no nos pasa porque ya estamos acostumbrados”, argumentan.

En 2014 el Gobierno de El Salvador –acompañado de la alcaldía municipal– invirtió miles de dólares para modernizar el puerto y construir una alberca para niños y otra para adultos. Los visitantes ahora pueden refrescarse en aguas limpias sin renunciar a la vista del lago. La remodelación del centro turístico y la construcción de estas piscinas frente a las casas de láminas de los lugareños costó $378,000.



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En el lago la basura pasea con el viento y con las corrientes del agua. En un recorrido por ferry o por lancha es posible darse cuenta de que la otra contaminación, la provocada por desechos orgánicos y basura no degradable, no se encuentra solo del lado de Suchitoto o de Cuscatlán, sino que sucede igual del lado de Chalatenango.

El Suchitlán es el lago artificial de mayor extensión en El Salvador. También, el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) indica que “es el mayor cuerpo de agua dulce” del país. Fuera de los espacios de turismo se le conoce como el embalse del Cerrón Grande. Fue creado en 1976 en el cauce del río Lempa y sus aguas las comparten los departamentos de San Salvador, Chalatenango, Cabañas y Cuscatlán.

En los terrenos cercanos al lago se siembra maíz, frijol, caña de azúcar y otras verduras. El director del CIAN no desecha la posibilidad de que el uso de químicos en la práctica agrícola pueda contribuir a la contaminación por metales pesados.

“Los agroquímicos pueden contaminar también. Ellos parecen que siembran maíz y caña y también puede ser una fuente de contaminación. No se descarta”, dijo Portillo. Sin embargo, la principal causa a la que creen que se debe la contaminación de metales pesados son los afluentes del lago. En el lago convergen varios ríos. Entre ellos, el Acelhuate.

“La mayor actividad industrial se presenta en el Área Metropolitana de San Salvador, convirtiendo al río Acelhuate en la mayor fuente de contaminación por metales pesados como afluente principal del embalse Cerrón Grande”, concluía la investigación del CIAN.

Luis Ramón Portillo del CIAN explica que para limpiar el lago de metales pesados es necesario empezar a limpiar los ríos que llevan la polución hasta el embalse. “Tengo entendido que van a recuperar el río Acelhuate, eso ya influiría ahí, porque toda esa contaminación que se genera en esta zona va al lago Suchitlán. Ese es el resumidero de toda la contaminación que baja”, comenta Portillo.

El director del CIAN lamenta la poca repercusión que tuvo su investigación en las autoridades después de hacer públicos los resultados de su investigación en 2008: “Nosotros esperábamos que Agricultura, Medio Ambiente y Salud pudieran hacer dos cosas con esos datos: confiar plenamente en ellos y tomar acciones correctivas o repetir las mediciones que nosotros habíamos encontrado. No estamos enterados de que lo hayan hecho.”

Portillo no es optimista sobre los niveles de contaminación actuales del lago. El investigador considera que aunque hayan pasado 10 años desde que se realizaron las pruebas, la realidad puede ser la misma. “Si volvemos a medir, no estaría mejor la situación porque nada ha cambiado en cuanto a las causas que pudieran estar generando esa contaminación. Nadie nos buscó, la alcaldía no nos preguntó nada. Nadie ha dicho nada”, expresa Portillo.

Un informe de febrero del presente año del MARN sostiene que en el país “la mayoría de los ríos están severamente contaminados con aguas residuales domésticas e industriales, algunas de la cuales contienen cierta cantidad de metales pesados (aluminio, plomo, cromo, entre otros)”.

Aunado a este problema, el mismo informe apunta que “uno de los humedales más afectados es el embalse del Cerrón Grande (...) que recibe alrededor de 3,800 toneladas de residuos cada año aportados por aguas residuales del Área Metropolitana de San Salvador”.

Medio Ambiente, a través de su departamento de prensa, se negó a opinar sobre la contaminación del lago Suchitlán. El MARN argumentó que sus expertos no pueden opinar sobre una investigación realizada por otra institución.


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Mauricio carga en su lancha una botella plástica cortada a la mitad que funciona como guacal. Cuando llega la noche y sale a pescar, a veces el agua se mete a la lancha y debe empezar, poco a poco, a sacarla. Cuando al pescador se le pregunta si ha sufrido enfermedades causadas por las condiciones en las que vive cuenta que la mayor enfermedad que ha tenido la sufrió cuando vivía del otro lado del lago, en San Luis del Carmen, Chalatenango.

Era más joven y cuando salía a trabajar y tenía sed, en lugar de tener una botella llena con agua del chorro, bebía directamente del lago, en un recipiente igual al que ahora su hijo quiere ocupar para jugar.

Unos días con diarrea y nada más, dice Mauricio, ha sido su mayor padecimiento hasta ahora. Sin embargo, investigaciones científicas han demostrado que la exposición al plomo puede afectar al sistema nervioso en niños y adultos. En los niños causa problemas de desarrollo y en general, puede producir debilidad en las articulaciones.

Alexánder Hurtado, epidemiólogo del Hospital Nacional General de Suchitoto explica que hasta el momento no se ha encontrado relación entre metales pesados del lago y los padecimientos de sus pacientes. En el municipio 44 personas padecen de enfermedad renal, pero la causa común que se ha identificado es el uso de agroquímicos en sus trabajos de agricultura.

Al consultarle sobre la vulnerabilidad de las personas que residen cerca del lago explica que Salud tendría que “hacer un estudio bastante específico para la gente de esa área como mediciones de plomo en sangre” para descartar cualquier peligro.

Además, Hurtado advierte sobre el peligro de la basura que alberga el lago: “La basura que llega ahí no es orgánica. Es plástico, son metales. Ese tipo de materiales se degradan y tienen agentes tóxicos como plomo y aluminio. Lo más leve que le puede dar es una diarrea hasta insuficiencia renal”, sostiene el médico desde su pequeña oficina en el casco urbano de Suchitoto.

En un esfuerzo por limpiar una parte del lago, la alcaldía de Suchitoto con la cooperativa de lancheros Suchilt Totol de RL realizan cada dos o tres meses jornadas de limpieza. Así lo asegura Edwin Monroy, un lugareño que ofrece paseos en lancha a los turistas que llegan al puerto.

Según Monroy, la alcaldía del pueblo colabora entregándoles las bolsas de plástico para recoger la basura y los lancheros apoyan brindando la gasolina de las lanchas que recorren el lago limpiando incluso las islas. Él cuenta que la última vez recogieron desechos suficientes para llenar 60 bolsas de basura en una sola jornada.

Se solicitó información sobre los planes de la alcaldía para tratar de disminuir la contaminación del lago, sin embargo, no se obtuvo una respuesta favorable. La alcaldesa de Suchitoto, Pedrina Rivera, pidió a LA PRENSA GRÁFICA que el tema de la contaminación del lago no sea utilizado para desacreditar la gestión de la ministra de Medio Ambiente. Abordada al lado del lago, Rivera expresó que la alcaldía tiene “tratamiento de aguas negras y un programa exitoso de manejo integral de desechos públicos”.

Ecosistema. El Suchitlán es el lago artificial más grande del país y es el hogar de varias especies de aves.



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Para Mauricio, el pescador de la isla San Juan, la única contaminación que existe es la que él puede ver. De metales pesados entiende poco, pero en su familia dicen que solo Dios sabe cómo le lleva la vida a uno. Él, a falta de agua corriente, se sigue bañando en el lago donde juegan los niños del lugar. A unos metros de donde él platica, una mujer lava su ropa. Para no contaminar más el lago y evitar enfermedades, dice que quema su basura.

Después de platicar y sostener a su hijo en la lancha, se dirige de nuevo hacia su hogar. Con el remo de madera aparta los jacintos acuáticos, las botellas y los pedazos de zapatos que flotan sobre el lago. Se despide y hace una señal con la mano. A los pocos segundos de empezar a remar, un perro sale corriendo del puerto San Juan y se mete a nadar al agua, tratando de alcanzar a su dueño que rema y vive en aguas contaminadas.

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