El municipio de 6,000 habitantes que debe $1 millón

Medardo Antonio Méndez tuvo un sueldo de $3,400 en su último período como alcalde de Guacotecti, el municipio más pequeño de Cabañas. Al salir del poder, el alcalde perteneciente al PCN dejó al municipio con una deuda de $1.12 millones y ha sido denunciado ante la Corte de Cuentas por proyectos que se pagaron aunque no fueron ejecutados. Además, está involucrado en una serie de compraventas en las que la municipalidad vendió dos terrenos por $2,243 que dos años después volvió a comprar por $110,000.
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Deuda. La Alcaldía Municipal de Guacotecti tenía una deuda de $1,124,700 al finalizar 2015. Un año antes esta era de $1,182,000.

Deuda. La Alcaldía Municipal de Guacotecti tenía una deuda de $1,124,700 al finalizar 2015. Un año antes esta era de $1,182,000.

Reparación.  La alcaldía y el FOVIAL están ejecutando reparaciones en la calle principal que va del cantón Las Crucitas a Agua Zarca, reparación que supuestamente había sido ejecutada por la administración anterior.

Reparación. La alcaldía y el FOVIAL están ejecutando reparaciones en la calle principal que va del cantón Las Crucitas a Agua Zarca, reparación que supuestamente había sido ejecutada por la administración anterior.

Desmembración.  El exalcalde autorizó ventas de terrenos de la alcaldía que estaban destinados para un parque ecológico. Uno de estos terrenos terminó después en sus manos.

Desmembración. El exalcalde autorizó ventas de terrenos de la alcaldía que estaban destinados para un parque ecológico. Uno de estos terrenos terminó después en sus manos.

Efectivo.  Habitantes de Guacotecti hacían fila afuera de la casa del exalcalde para pedirle dinero en efectivo, según recuentos de vecinos del lugar y el mismo exalcalde, quien asegura que este dinero provenía de su sueldo de $3,400.

Efectivo. Habitantes de Guacotecti hacían fila afuera de la casa del exalcalde para pedirle dinero en efectivo, según recuentos de vecinos del lugar y el mismo exalcalde, quien asegura que este dinero provenía de su sueldo de $3,400.

El municipio de 6,000 habitantes que debe $1 millón

El municipio de 6,000 habitantes que debe $1 millón

El municipio de 6,000 habitantes que debe $1 millón

El municipio de 6,000 habitantes que debe $1 millón

El municipio de 6,000 habitantes que debe $1 millón

El municipio de 6,000 habitantes que debe $1 millón

El municipio de 6,000 habitantes que debe $1 millón

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El municipio de 6,000 habitantes que debe $1 millón

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El municipio de 6,000 habitantes que debe $1 millón

El municipio de 6,000 habitantes que debe $1 millón

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Detrás de una puerta de rejas de metal, Ana* está exaltada después de varios minutos de conversación. En medio de elogios, recuerdos, emociones y críticas a sus vecinos atiende a los clientes de su tienda ubicada a la orilla de una calle de tierra, igual a casi todos los caminos que atraviesan el municipio de Guacotecti.

Entre las piernas de Ana se pasea una niña de cuatro años, callada, observando a su madre, quien comenta sobre la labor del exalcalde del lugar Medardo Antonio Méndez. Añora los días en que el expecenista –quien en la última elección compitió bajo la bandera naranja de GANA– dirigía el lugar.

“La gran mayoría de gente dice que vuelva porque como él no ha habido otro”, dice frente a otra mujer, quien la ve boquiabierta cuando suelta esa frase. No hay otro así, explica, porque en diciembre a todo el que llegara a tocar su puerta le daba $10 para comprar tamales para celebrar las Navidades; porque pagaba las medicinas de quien no tuviera para comprarlas; porque cuando alguien pedía, él daba.

La imagen que pinta Ana con sus palabras parece sacada de una película o de un relato de la Edad Media. A su regreso de la alcaldía, a unos 20 minutos en vehículo por esas calles de tierra, ya había una fila de personas esperando afuera de la casa de don Medardo, relata Ana. Procesiones de gente que se reunía a diario fuera del hogar del caudillo benevolente, quien los recibía en una habitación, a solas, para escuchar sus peticiones. A veces salían con $5, a veces con $10.

Ella, afirma, nunca fue personalmente una de esas penitentes. Le daba pena. Pero una vez, cuando su hija se enfermó, su padre fue con la menor entre los brazos en búsqueda de la bondad de Méndez. “$50 le dio a la niña para que le compraran todos los goteros que le habían dejado”, se escucha mientras la niña, de ojos cafés y pelo rizado, continúa moviéndose en las faldas de su madre.

Al otro lado de la puerta de rejas, Carmen*, una mujer de unos 40 años, intenta dar su opinión en medio de las exclamaciones de Ana. Su voz, suave y sosegada, queda ahogada por las palabras que suelta la vendedora. Sí, cuando la gente acudía a él, les daba lo que pedían, pero solo si eran aquellos que votaban por él, explica entrecortada.

—Sinceramente yo no tengo nada, soy pobre. Yo le vine a pedir y ¿sabe qué hizo cuando estuvo repartiendo lámina allá? ¿Sabe qué me dijo? Que no me daba nada. ¿Sabe por qué? Porque mi esposo andaba con.... –recuerda cuando Ana la interrumpe diciéndole que no podía esperar otra cosa si el esposo andaba con la camisa de otro partido político.

—La política es así. Si votan, claro que sí les ayudan, pero si no votan, así es, la gente así es. Les voy a decir algo, sea como sea del partido que sea, siempre roban. ¿Por qué peleyan (sic) ese puesto? ¡Porque quieren robar! Obvio, quieren robar –exclama alargando la última sílaba, como para aclarar lo evidente de la situación.

Carmen intenta alzar su voz por sobre la de Ana para explicar que ella cree que un alcalde no debería tener favoritismos ni excluir a las personas solo porque no votaron por él.

La figura de Medardo Antonio Méndez va más allá de la imagen de un hombre que daba dinero en efectivo a las personas que hacían procesión afuera de su casa. Durante 18 años, Méndez estuvo al frente del municipio de Guacotecti, cuyo nombre significa “sumo sacerdote de los tesoros”.

El nombre del lugar es una ironía que se dobla y se desdobla.

A la salida del poder, Méndez declaró haber gozado de un sueldo de $3,400 por ser alcalde de una alcaldía cuyo presupuesto se basa, sobre todo, en los $672,394.32 anuales que recibe anualmente del Fondo para el Desarrollo Económico y Social de los Municipios de El Salvador. Ya que el municipio no tiene industria, recolecta pocos impuestos que puedan ampliar sus arcas.

A la salida del poder, Méndez dejó el municipio, donde las proyecciones poblacionales calculan residen apenas 6,694 personas, con una deuda de $1,124,700.

A la salida del poder, a Méndez lo rodean denuncias de una serie de irregularidades que el nuevo concejo municipal ya presentó ante la Corte de Cuentas. Proyectos que fueron cancelados aunque las obras no estaban ejecutadas; la compraventa de terrenos que le pertenecían a la municipalidad, uno de los cuales terminó en manos del alcalde cuando todavía era jefe de comuna.

Guacotecti parece ser un vivo ejemplo de las consecuencias de las decisiones que se toman en los pasillos de la Asamblea Legislativa o Casa Presidencial, que, como una bola de nieve, crecen y crecen con el paso del tiempo y tienen repercusiones reales y a largo plazo en municipios como Guacotecti y en las vidas de sus casi 7,000 habitantes.

Entre 1984 y 2011, la Corte de Cuentas estuvo presidida por dirigentes del Partido de Conciliación Nacional (PCN) como Ciro Cruz Zepeda y Hernán Contreras, el mismo partido al que perteneció el exalcalde Medardo Antonio Méndez hasta 2015. Esa institución ha sido cuestionada por no cumplir su papel como fiscalizadora del Estado y dirigentes políticos incluso han aceptado que esta ha sido una moneda de cambio, cuyo valor se calcula en votos.

En 2011 Ernesto Muyshondt era la cara nueva del Consejo Ejecutivo Nacional (COENA), el máximo organismo de dirigencia del partido Alianza Republicana Nacionalista (ARENA). Muyshondt ahora es diputado y es cuestionado por un video en el que se le escucha negociando con cabecillas de pandillas previo a las elecciones presidenciales de 2015.



Deuda. La Alcaldía Municipal de Guacotecti tenía una deuda de $1,124,700 al finalizar
2015. Un año antes esta era de $1,182,000.


 

A solo dos meses de haber sido nombrado director de Información de ese organismo en 2011, dio una entrevista a El Faro en la que, tratando de demostrar cambios dentro del partido, reconoció que una de las fallas importantes de este fue haber elegido la presidencia del ente contralor por conveniencia política. “La Corte de Cuentas estuvo por mucho tiempo bajo el control de un partido político que no era ARENA…. (porque) ARENA necesitaba los votos de ese partido político para pasar leyes”, comentó en aquella ocasión sobre la relación de su partido con el PCN.

En 2013 la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia rechazó tres veces la elección de los magistrados de la Corte de Cuentas porque los diputados no argumentaron su decisión y porque los candidatos eran miembros de partidos políticos. Entre esas elecciones iba la que en 2011 se hizo con votos del FMLN y GANA y que puso al frente de la institución a Andrés Rovira Canales, quien entonces también era presidente de GANA, el partido por el que el exalcalde de Guacotecti compitió y perdió en la elección municipal de 2015.



***

Son las 4 de la tarde. Un hombre que lleva puesta una cachucha negra sale de la alcaldía y la rodea. Pasa por montañas de hojas secas que con el tiempo ya se han podrido y ahora son masas que se hunden bajo la carga de su pie. De un lado se ve el muro trasero de la alcaldía. Al otro solo árboles, bambú, campanillas y maleza.

El hombre de la cachucha cuenta con voz pausada y calma la historia de la ciudad. En algún momento este terreno estaba plagado de esos árboles que con su diámetro que pasa de 1 metro demuestran su vejez. Ahora solo se ve uno en medio de palos delgados y bambú. Los han talado, menciona Francisco. Todo lo que se ve, dice, era propiedad de la Alcaldía Municipal de Guacotecti.

Lo dice en pasado porque ahora lo es a pedazos. Abajo de la gorra negra se esconden unos lentes y un bigote que acompañan la voz de Francisco Soriano, quien ahora es síndico de la Alcaldía de Guacotecti, que desde el 1.º de mayo de 2015 está bajo la bandera de ARENA. Su llegada ahí, sin embargo, es un poco más complicada que los colores del partido que venció al exalcalde Medardo Antonio Méndez por primera vez después de 18 años en el poder.

Es una historia larga, comenta Francisco entre risas, que empieza con su salida del país durante la guerra, pasa por su candidatura a la alcaldía bajo la bandera del FMLN y termina con la elección del año pasado, cuando formó un movimiento ciudadano y decidieron apoyar al candidato de ARENA.

Primero hay que contar la historia del terreno por el que ahora Francisco camina. La parte trasera de la alcaldía está a su derecha. Ahí, sobre ese muro no se ven manchas ni marcas más que una en tinta azul y no más grande que el tamaño de una mano que deletrea PCN.

A su izquierda, Francisco muestra algunas señales que demuestran las divisiones del terreno. Esto, señala, estaba destinado a ser un parque ecológico.


Reparación. La alcaldía y el FOVIAL están ejecutando reparaciones en la calle principal
que va del cantón Las Crucitas a Agua Zarca, reparación que supuestamente había sido
ejecutada por la administración anterior.


 

En 1995 los ciudadanos de Guacotecti recibieron un terreno de 16,629.66 metros cuadrados como donación, el cual durante el período de dos años sufrió cuatro desarticulaciones y pasó a ser propiedad de una persona particular y después de una transacción intermedia, regresó a la Alcaldía en forma de otra donación, según consta en seis certificaciones literales del Centro Nacional de Registros solicitadas por la nueva administración de la alcaldía de Guacotecti y de las cuales entregaron copia a Séptimo Sentido.

El primer desmembramiento fue en mayo de 2006, cuando la alcaldía le vendió una parte de 1,050 metros cuadrados a Juan Francisco Henríquez Castro, de 34 años, por $8,000. En agosto de ese año, la alcaldía vendió otra porción también de 1,050 metros cuadrados por $6,000 a María Alicia Chávez de Ascencio, una empleada doméstica de 48 años.

Entre agosto y diciembre la municipalidad vendió, por una cantidad desconocida, los restantes 14,529.66 metros cuadrados que en diciembre de 2006 estaban a nombre de Édgar Antonio Majano Majano, de 27 años. En ese momento, este le entregó 700 metros cuadrados de esa propiedad a un estudiante de 22 años identificado como Napoleón Antonio Henríquez Aguilar a cambio de $2,000.

Menos de un mes después, Majano Majano vendió los restantes 13,829.66 metros cuadrados por $8,000 a Felipe Alberto Rodríguez Moreno, de 53 años. En 2008 este decidió donar este espacio nuevamente a la alcaldía. Esta transacción, aseguran miembros del concejo municipal 2015-2018, se hizo para apaciguar las sospechas que corrían en el municipio con respecto de la venta y donación de terrenos que le pertenecían a la alcaldía.

La última transacción es un cuarto desmembramiento de la propiedad. En 2013, un año después de haber ganado las elecciones municipales, el concejo vendió 912.76 metros cuadrados a Luis Andrés Majano Arias por $4,000. Aunque no se tiene copia de la escritura, el mismo exalcalde Medardo Antonio Méndez acepta que le compró a Majano Arias un terreno que este había comprado antes a la alcaldía. Para él esa transacción no representa ningún conflicto de interés.

La primera vez que se dividió el terreno de 16,629.66 metros cuadrados que había sido donado en favor de Guacotecti en 1995 se realizó el 22 de mayo de 2006. El entonces alcalde, Medardo Antonio Méndez, fue autorizado 11 días antes por el concejo municipal para vender 1,050 metros cuadrados de la propiedad de matrícula 45014083-00000. Esa porción se segregó y quedó registrada bajo matrícula 45014562-00000 a nombre de Juan Francisco Henríquez Castro, quien pagó $8,000 por ella. El documento asegura que si esta porción fuera arrendada, produciría una renta anual de $666.66 anuales.

La segunda compraventa se dio el 22 de agosto de 2006, cuando Méndez vendió en nombre de la alcaldía otra porción de 1,050 metros cuadrados por $6,000. Es decir, tres meses después, la alcaldía vendió por $2,000 menos un terreno del mismo tamaño que la primera venta.

Esta vez, la venta se hizo en favor de María Alicia Chávez de Ascencio, quien según el documento era doméstica de oficio; además, el texto hace constar que la decisión de vender el terreno fue aprobada por el concejo municipal según el acuerdo 2 del 5 de agosto de 2006. La segunda segregación quedó registrada bajo matrícula 45015931-00000.

El terreno original, ese que estaba en posesión de la alcaldía desde 1995, quedó de una extensión de 14,529.66 metros cuadrados y mantuvo su número de matrícula 45014083-00000, según establece el documento titulado “Razón y constancia de inscripción y segregación por venta” emitido por el Centro Nacional de Registros el 8 de noviembre de 2006.

Veintitrés días después de que el CNR emitió ese documento, esta propiedad ya había pasado a manos de un particular, según consta en una certificación literal proporcionada por el CNR a la Alcaldía de Guacotecti.

Aquí hay un primer vacío. El nuevo concejo municipal no proporcionó la copia de la escritura de compraventa en la que la alcaldía dejó de ser propietaria de ese terreno ni por cuánto dinero decidió venderlo. Aseguraron que se ha extraviado ese y otros documentos que solicitaron al CNR.

Aunque no se puede saber por cuánto vendieron el terreno, sí se sabe que fue en ese período de 23 días, puesto que el nuevo propietario vendió una porción de su nuevo terreno, dejando constancia que este ya no era de la alcaldía.



Efectivo. Habitantes de Guacotecti hacían fila afuera de la casa del exalcalde para pedirle
dinero en efectivo, según recuentos de vecinos del lugar y el mismo exalcalde, quien
asegura que este dinero provenía de su sueldo de $3,400.


 

El 1.º de diciembre de 2006 Édgar Antonio Majano Majano, de 27 años, ya era dueño del terreno de 14,529.66 metros cuadrados con matrícula 45014083-0000, según quedó registrado en el papel de protocolo de la notaria Martha Vilma Vásquez de Marroquín –quien también otorgó las dos escrituras de compraventa anteriores. Majano vendió 700 metros cuadrados de esa propiedad por $2,000 a Napoleón Antonio Henríquez Aguilar, de 22 años, quien, según el documento, era estudiante. El precio de venta fue de $2.85 por metro cuadrado.

A esta tercera división de 700 metros cuadrados se le dio la matrícula 45016639-00000. El terreno original bajó a un área de 13,829.66 metros cuadrados.

Una cuarta escritura de compraventa detalla que poco más de un mes después, el 10 de enero de 2007, Majano Majano hizo otra transacción. Esta vez le vendió todo el terreno a Felipe Alberto Rodríguez Moreno, un comerciante en pequeño de 53 años, por $8,000.

En mayo del año anterior, la alcaldía había vendido una porción de terreno de 1,050 metros cuadrados a $8,000 o $7.61 por metro cuadrado. Ya que se desconoce por cuánto compró Majano el terreno, no se puede determinar si ganó o perdió con esta compraventa. Pero al comparar las dos transacciones, queda la duda de si el precio del mercado bajó considerablemente o Majano Majano tomó una muy mala decisión.

A solo dos meses después de ser propietario de 13,829.66 metros cuadrados, Majano Majano, de 28 años, los vendió a un precio de $0.58 por el metro cuadrado.

Un año y casi tres meses después, el terreno no mostraba modificación alguna. Rodríguez Moreno, sin embargo, decidió donar el terreno de matrícula 45014083-00000 y de un área de 13,829.66 metros cuadrados a la Alcaldía Municipal de Guacotecti, según consta en una escritura de compraventa certificada por el CNR.

El 3 de abril de 2008 Rodríguez Moreno y el exalcalde Medardo Antonio Méndez firmaron la escritura de compraventa, en la cual consta que el concejo municipal autorizó al alcalde recibir la donación el 29 de febrero de 2008 a través del acuerdo número 1 del acta número 3 del libro de actas y acuerdos municipales. La propiedad de matrícula 45014083-00000 regresó a las manos de la municipalidad.

La última escritura de compraventa de la que se tiene registro certificado del CNR es una del 8 de mayo de 2013, durante el último período de Méndez al frente de Guacotecti. En esta se declara que el síndico municipal José Antonio Morales Villalobos, de 70 años y agricultor en pequeño de profesión, fue autorizado el 16 de enero de 2013 por el acuerdo 3 del acta número 2 a vender por $4,000 una porción de 912.76 metros cuadrados de aquella tierra que en 2008 regresó a ser propiedad de la alcaldía. El comprador fue Luis Andrés Majano Arias, de 37 años y empleado de profesión. El precio del metro cuadrado quedó en esa transacción a $4.38.

Al parecer, a la alcaldía le había ido bien con ese terreno. En 2006 vendió 2,100 metros cuadrados por $14,000. Vendió el terreno entero por una cantidad hasta ahora desconocida y un año después este regresó a ser parte de su patrimonio por una donación y en 2013 ganó otros $4,000 por otra porción del terreno. La alcaldía obtuvo al menos $18,000 en ganancias al vender esos terrenos.

Estas transacciones generan dudas cuando se comparan con otras dos. Miembros del concejo municipal aseguran que uno de esos terrenos terminó en manos del exalcalde Medardo Antonio Méndez. Las denuncias de estos quedarían sin justificar si el mismo alcalde no hubiera aceptado este hecho y proporcionado detalles que los miembros del concejo no tenían.

—El terreno que está atrás de la alcaldía y que era propiedad de la alcaldía fue vendido y luego donado de regreso a la alcaldía, y ¿después una parte terminó siendo suya?

—No, pero eso... recuérdese, se le vendió... Se le vendió, lo compró, la propiedad la compró... un lote lo compró Luis, Luis Andrés Arias… Este es un ciudadano. Entonces yo se lo compré, verdad.

—¿Pero eso no cree que era un conflicto ya que usted era el alcalde?

—Pues fíjese no porque como se le... En ese momento, el concejo que estaba se lo vendió a Luis Arias... Entonces luego dijo aquel que lo vendía y entonces yo se lo compro y ya se lo compraba a él, no se lo compraba a la alcaldía.

El exalcalde, expecenista y excandidato de GANA aseguró que le pagó $4,000 a Luis Andrés Arias por el terreno que este había comprado por una cantidad similar a la alcaldía que él dirigía. No está claro si esa es la misma propiedad que Majano Arias compró en 2013, pero las explicaciones de Méndez implican que sí.

La Ley de Ética Gubernamental establece en el artículo 6 como una de las prohibiciones éticas para todos los funcionarios públicos “prevalecerse de su cargo público para obtener o procurar beneficios privados”, “utilizar, para beneficio privado, la información reservada o privilegiada que obtenga en función de su cargo” y “utilizar en forma indebida los bienes y el patrimonio del Estado”.

Este último inciso es el que más resalta cuando se ven los documentos de compraventas en conjunto. En esas seis escritura de compraventa, como se mencionó, la alcaldía hizo aparentemente buenos negocios. Vendió a mejores precios de lo que, por ejemplo, lo hizo Édgar Antonio Majano Majano, quien vendió más de 13,000 metros cuadrados a solo $0.58 el metro cuadrado.

Los precios en que vendió la alcaldía en 2006 y 2013 fueron bajando de $7.61 en la primera venta, $5.71 en la segunda, $4.38 en la tercera. El mayor precio de venta que se encuentra en los documentos entregados por el CNR al nuevo concejo municipal de la Alcaldía de Guacotecti aparece en una escritura de 2004, en la que la municipalidad es quien realiza la compra.

En 2002, la alcaldía recibió en donación dos terrenos que juntos suman 9,321.90 metros cuadrados. Un año después, la municipalidad los vendió, supuestamente, por $2,243 a Augusto Obtavio Castro. Castro los vendió a Ernestina Rodríguez de Moreno por $2,000. Rodríguez Moreno los vendió por ese mismo precio a José Lucio Herrera Barahona. Y, finalmente, Herrera Barahona los vendió por $110,000 a la Alcaldía Municipal de Guacotecti.

La municipalidad no solo readquirió una propiedad que le habían donado, sino que pagó el precio más alto que aparece en las ocho escrituras de compraventa que se tienen disponibles: $11.75 por metro cuadrado, los cuales le pagó a José Lucio Herrera Barahona.

Según una razón y constancia de inscripción de compraventa del CNR, la alcaldía adquirió por esos $110,000 dos terrenos: uno de 5,508.63 metros cuadrados y de matrícula 45003461-00000 y otro de una extensión de 3,852.27 metros cuadrados y con matrícula 45003462-00000.

Dos años antes, según la escritura de compraventa del 3 de septiembre de 2002 que corresponde al asiento número 200309000591 del Registro de la Propiedad y Raíz e Hipotecas de San Vicente del 6 de junio de 2003, Sifredo Pleytés, un hombre de 60 años, le donó a la Alcaldía Municipal de Guacotecti dos terrenos que extrajo de su propiedad: uno de 5,508.63 metros cuadrados que valoraba en $588.47 y otro de 3,852.27 metros cuadrados que tenía un valor de $411.53.

Este documento tiene escritos a mano dos números de matrícula: el 45025192-00000 y el 45025193-00000. Bajo ambos, también escrita a mano, está la fecha 3/11/09. Bajo estas matrículas, certificó el CNR se encontraban registradas a nombre de la alcaldía hasta el 4 de noviembre de 2015 dos propiedades de las mismas extensiones.

Los números de las matrículas de las escrituras de 2002 y la de 2004 no corresponden; sin embargo, sus extensiones y las descripciones son iguales. Por ejemplo, tanto en la escritura de donación como en aquella en la que la alcaldía compró los terrenos por $110,000 la descripción de una propiedad de un área de 3,852.27 metros cuadrados empieza así: “Segunda porción: partiendo de la intersección de pasaje F y avenida 1, se parte sobre esta última hacia el sur con una distancia de 40 metros, en este punto se hace una deflexión de 90 grados, con una distancia de 4.50 metros hasta llegar al mojón esquinero nororiente de la porción destinada como zona verde”.

La primera porción de tierra, esa de 5,508.63 metros cuadrados, es descrita en ambas escrituras así: “terreno del señor José César Santos; al norte: desde el esquinero norponiente se mide hacia el oriente un solo tramo con distancia de 87 metros, colindando con el polígono número 1, frente pasaje B y polígono 2, encerrando un área de 5,508.63”. A la copia de la escritura en la que la alcaldía compró los terrenos entregada, sin embargo, le hacen falta las primeras páginas en que se inicia la descripción de este terreno.

El concejal de la alcaldía Agustín Laínez asegura que las dos escrituras que tienen dos números de matrícula diferentes se refieren a los mismos dos terrenos, conocidos como lotificación Santa Rosita. Además, entregó un escrito que asegura lo ejecutó un abogado a partir de las copias certificadas de escrituras de compraventa que se encuentran en el CNR.

Este afirma que la alcaldía vendió esos terrenos el 18 de julio de 2003 a Augusto Obtavio Castro por $2,243.00, quien a su vez vendió esos mismos terrenos por $2,000 a Ernestina Rodríguez de Moreno, quien el 12 de agosto de 2004 lo vendió por esa misma cantidad a José Lucio Herrera Barahona. Este último lo vendió a la alcaldía por $110,000.

De comprobarse estas transacciones, Herrera Barahona hizo una inversión que le significó $108,000 en ganancias.

Las escrituras, explicó Laínez, las tiene el abogado particular al que él ha contactado porque están considerando presentar una denuncia ante la Fiscalía General de la República. Sin embargo, hasta para eso Guacotecti tiene problemas. No han iniciado una denuncia porque los honorarios de un abogado se les hacen muy altos, tomando en cuenta lo endeudada que está la municipalidad. Laínez afirma que también pondrán aviso a la fiscalía para que esta actúe de oficio.

El Código Penal describe el delito de defraudación a la economía pública como la “sustracción, apropiación o distracción de cualquier clase de bienes de instituciones (...) que funcionen con dineros o valores del público, cometida o consentida por quienes se hallaren encargados de la dirección, administración, control o auditoría de las mismas”. Este es penado con entre cinco y 15 años de prisión.

La Ley de Ética Gubernamental, además, define la corrupción en su artículo 3 como “el uso y abuso del cargo y de los bienes públicos, cometido por servidor público, por acción u omisión, para la obtención de un beneficio económico o de otra índole, para sí o a favor de un tercero”.


Calles.Según un documento que el nuevo concejo municipal envió a la Corte de Cuentas, seis proyectos de readecuación de calles con un presupuesto total de $128,290.20 no fueron ejecutados por la administración anterior aunque sí se realizaron los desembolsos.


***

El camino por el que anda Francisco lleva hacia un pequeño río que cruza los terrenos que fueron de, dejaron de ser y regresaron a las arcas de la Alcaldía Municipal de Guacotecti. Este es un municipio pequeño a solo 640 metros sobre el nivel del mar. Está rodeado de cerros pintados de verde y café.

A más o menos 40 minutos de Ilobasco, el lugar está bien conectado con una calle de asfalto. Un documento del Fondo de Inversión Social para el Desarrollo Local (FISDL) lo describe de una forma un tanto cruel: “El único elemento físico natural relevante en su entorno es el río Guacotecti, afluente del río Los Pueblos, localizado al poniente y surponiente del casco”.

Francisco sigue la orilla del riachuelo, llenándose el jeans de mozotes, subiendo un muro escondido entre musgo y ramas, hasta llegar a una estructura de cemento que observa rl río que pasa a un par de metros más abajo. Se para sobre ella. El lugar tiene alrededor de 2 x 4 metros de superficie y encima otra pequeña estructura de cemento. —La mayor duda –dice Francisco– es por el pozo.

La Alcaldía Municipal de Guacotecti había destinado construir un pozo de producción de agua potable ahí, en ese lugar que terminó convirtiéndose en una cisterna a pesar de que se pagó el proyecto original. En la oficina, Laínez muestra la carpeta técnica del proyecto con el que se construiría ese pozo, denominado “Mejoramiento del sistema de agua potable del casco urbano de Guacotecti mediante la perforación de pozo de producción”.

El documento, al que tuvo acceso Séptimo Sentido, declaraba que los beneficiarios directos del proyecto serían 1,400 habitantes y que este tendría un costo de $139,513.27. Según las declaraciones de los nuevos concejales, los documentos de la alcaldía reflejan que eso es lo que se gastó en la construcción de la cisterna.

El problema con el que ahora se enfrentan, cuenta Francisco, es que los pozos actuales tienen una fecha de vencimiento que cada vez se acerca más. Por ello han tenido que incluir en su “Programa multitudinal de inversión y financiamiento de los proyectos estratégicos” –del que entregaron copia– la construcción de ese pozo. Según el documento, este tendrá un costo de $25,000 y será ejecutado este año.

Francisco se aleja del pozo, siguiendo el curso del río. Llega a un claro entre los árboles. Al medio yace una piscina de cemento abandonada. La maleza ha sustituido el agua que alguna vez la llenó. Desde ahí se observa el río y unas pilas de cemento también atacadas por las plantas. Este era un espacio recreativo del municipio al que Francisco recuerda haber llegado desde que tiene memoria.

Francisco estudió para ser profesor y durante la guerra se unió al sindicato ANDES 21 de Junio. “Eso de las injusticias nunca me ha gustado”, comenta en medio del lugar abandonado. Se fue del país, huyendo de la guerra, hacia Estados Unidos, donde trabajó manejando máquinas industriales y después camiones. Regresó de viaje después de los Acuerdos de Paz. Hasta que se regresó al municipio. En 2006 y 2009 fue candidato del FMLN para la Alcaldía de Guacotecti, pero perdió ante Méndez.

Después compitió por el PDC. Finalmente, explica, fundaron el movimiento Unidos por Guacotecti, desde el cual formaron una alianza con ARENA y apoyaron al candidato Carlos Alberto Zavala Vázquez. Este tiene ahora un sueldo de $1,500.

Con el cambio de concejo, encontraron además del pozo otros proyectos que no habían sido ejecutados, entre esos la piscina que observa. Según una escritura de matriz de préstamo mercantil, el 17 de octubre de 2012 el exalcalde Medardo Antonio Méndez adquirió un préstamo en nombre de la alcaldía municipal con la Caja de Crédito de Santiago Nonualco por $565,179.

Según el contrato, la municipalidad se obligaba a invertir ese dinero para cancelar otros dos créditos por $450,719.45 y “para la construcción de la piscina pública municipal de Guacotecti”, en el departamento de Cabañas, por la suma de $102,463.81. Más de tres años después, la piscina sigue en desuso.



Abandono. La piscina municipal quedó en el abandono durante los 18 años de Medardo
Antonio Méndez al  frente de la alcaldía. En 2012 adquirió un préstamo por más de
$139,513.27 para renovarla. Cuatro años después, sigue en el abandono.


 

Este patrón se repite en varios proyectos, sobre todo en proyectos de mejoramiento vial.

Esta suma, además, es parte de la deuda de $1,124,700 con la que la municipalidad terminó 2015, según el Informe de la Deuda Municipal 2015 del Ministerio de Hacienda. Si a los 6,694 habitantes de Guacotecti tuvieran que aportar para pagar esa deuda, tendrían que dar $168 cada uno. Esto en un municipio que está en el puesto número 185 de 262 en el Índice de Desarrollo Humano y en el que 41.5% de los hogares tienen déficit habitacional.

En agosto de 2015, tres meses después de haber tomado posesión de la alcaldía, el nuevo concejo municipal envió una carta al jefe regional de San Vicente de la Corte de Cuentas, Julio Ernesto González Cortez: seis proyectos de balastado y mantenimiento de calles que juntos suman $128,290.20. Cuatro de estos tienen el mismo presupuesto y tres de ellos fueron aprobados el 5 de septiembre de 2012 por el concejo municipal.

Uno de estos es el “Proyecto de balastado y mantenimiento de calle principal, caserío Las Crucitas del cantón Agua Zarca”, el cual pone de ejemplo el nuevo concejo municipal. En el momento el proyecto no se efectuó, aseguran, y ellos lo están haciendo ahora en cooperación con el FOVIAL.

En Comprasal, el sitio donde se publican las convocatorias de los proyectos de todas las instituciones públicas, la municipalidad de Guacotecti solo publicó 14 procesos durante los 18 años de gobierno de Méndez. En los 11 meses que lleva el nuevo concejo ya se han publicado 17.

En julio del año pasado, aparece el proyecto “Conformación, balastado y compactado de un tramo de calle en casería El Cacahuatal”, el cual fue adjudicado a la empresa TECONSA, S. A. DE C. V. por $3,680.00. En 2012 este mismo proyecto tuvo un presupuesto de $20,697.55.

Hasta el momento, se quejan los miembros del concejo municipal, la Corte de Cuentas no ha hecho caso de su correspondencia, en la que piden una auditoría especial y a la que también anexaron una carta de los miembros del concejo municipal anterior en la que aseguran que acuerdos y actas de 2013, 2014 y 2015 en un solo día sin leerlas.

Julio Ernesto González Cortez, el jefe regional de San Vicente a quien dirigieron la carta, asegura que desconoce de esta misiva, que tiene sello y firma de recibido por su oficina el 10 de agosto de 2015. Si tiene el sello, comentó, entonces sí la recibieron. González dijo desconocer el caso específico de Guacotecti y justificó la falta de actividad por parte de la oficina por la falta de personal. Además, comentó, en agosto ya se estaba ejecutando el plan 2015, por lo que no se podía incluir una auditoría solo porque una oficina la solicita.

Por el momento, afirmó, no hay planes de ejecutar una auditoría especial en el lugar. Documentos publicados por la Corte de Cuentas muestran que el plan 2016 incluye una auditoría a la Alcaldía Municipal de Guacotecti correspondiente al año fiscal 2013. En 2013 la Corte de Cuentas estaba auditando 2010 de la gestión de Méndez. Es decir que lleva un desfase de tres años con respecto de los años fiscales.

Por su lado, el exalcalde dijo que todos los documentos están ahí para ser revisados. Y adjudicó los hallazgos a que la nueva administración es de otro partido. “Recuerde que este... siempre que hay un cambio de gestión, siempre tratan la manera de sacar todas esas cosas. Ellos están en todo el derecho de hacer lo que quieran hacer”, declaró.

González confirmó que esto implica que ya se auditó 2012, donde se encuentran muchos de los hallazgos que el concejo señala. En la página web solo se encontró un juicio de cuentas en contra de Méndez, en el cual se desvanecieron la mayoría de los hallazgos.



Pozo. Esta cisterna fue lo que se construyó en lugar de un pozo de captación de agua
potable para la zona urbana del municipio de Guacotecti, denuncia la nueva
administración de la alcaldía.



***

Francisco pasa junto a la piscina, hacia el camino que lleva regreso a la plaza del casco urbano. A su derecha queda un terreno vacío, excepto por un rótulo que dice “Se venden estos lotes”. Ese también fue en algún momento de la alcaldía.

No es muy expresivo y con su hablar lento parece sereno, a pesar del recuento que ha tenido que hacer en la últimas horas, del cual han quedado cosas fuera, como el hecho de que Méndez no cobraba a ciertas personas por el servicio de agua potable. Ana, la vendedora, confirma esto. Ahora ya le llegó el recibo de agua y no está complacida.

El exalcalde Medardo Antonio Méndez confirmó los relatos de Ana sobre las filas de personas afuera de su hogar, sobre el dinero en efectivo para los tamales y las medicinas. Ese dinero, aseguró, provenía de su sueldo de $3,400.

De ser esto cierto, esas entregas no pueden ser auditadas ni tiene que rendir cuentas de cuál era el criterio para entregarlo o no. Así como Carmen, quien asegura que le pidió y no recibió nada, solo queda más que especular.

Aunque sus quejas no hayan recibido eco en la Corte de Cuentas, al menos, dice, se queda con la satisfacción de haber contado los problemas con los que se encontraron. “Esta es una forma de desahogar la frustración… porque es una frustración”, dice frente a la alcaldía, la tarde de un viernes de marzo, en medio de cerros, en el municipio más pequeño de Cabañas.

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