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El skyline de San Salvador

En unos días, San Pedro Sula inaugurará Iguanas Tara, una torre de apartamentos de 35 pisos. Y San José, Costa Rica, ha empezado a construir su céntrica Torre 40, de 41 pisos.
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Cruz del rayo

Muchos vivimos fascinados por las construcciones de altura. Quizá porque son símbolos de progreso, poder e imaginación. Y creo que muchos imaginamos a San Salvador salpicado de grúas y adquiriendo un horizonte urbano –o skyline– tan erizado e interesante como el de Bangkok o Barcelona. Pero la capital salvadoreña baila a su ritmo.

En el siglo XIX, el techo de la ciudad correspondía a edificios religiosos o gubernamentales. Sin embargo, en 1875 la familia Ambrogi rompió el esquema al levantar una torre-vivienda de cuatro pisos, con madera, adobe y láminas. De ese edificio solo resta un deteriorado fragmento de dos pisos utilizado como peluquería, aun así muchos lo consideran “el primer rascacielos de Centroamérica”.

Entre 1950 y 1965 del mismo centro capitalino emergieron edificios que arañaron los 11 pisos, como los extintos Gran Hotel San Salvador (1964) y la Biblioteca Nacional (1963). Con simultaneidad, la Iglesia católica vuelve a dar muestra de poderío, como lo hizo en siglos pasados, al construir el domo de la Catedral Metropolitana, de 15 pisos de alto. Edifica la Iglesia del Rosario con un campanario de 12 pisos (conserva cinco). Y hacia el norte, erige la Parroquia de María Auxiliadora –o Don Rúa–, con una cúpula de 60 metros y un soberbio campanario de 96 metros.

Ese campanario salesiano rigió el cielo capitalino durante más de medio siglo, período en el que fueron construidos otros edificios icónicos (y más chicos), como el Hospital Bloom, Torre Roble, Torre Citi y las torres Campestre.

El destronamiento ocurrió en 2010, cuando la familia Poma levantó una torre de apartamentos de alta gama en Antiguo Cuscatlán: El Pedregal. Con 28 pisos, o 110 metros, también se convirtió en el edificio más alto de Centroamérica (excluyendo a Panamá y su “manhatanizada” capital). Su título está a punto de expirar. En unos días, San Pedro Sula inaugurará Iguanas Tara, una torre de apartamentos de 35 pisos. Y San José, Costa Rica, ha empezado a construir su céntrica Torre 40, de 41 pisos.

Pese a que San Salvador carece de proyectos que prometan más de 40 pisos, se percibe un discreto “boom inmobiliario vertical” que densifica grupos de edificios –o clústers– como los del Centro de Gobierno, la plaza Salvador del Mundo, Santa Elena, Multiplaza-Zona Rosa y, sobre todo, la parte alta de la colonia Escalón, donde descuella uno de los edificios más estilosos de la ciudad: Torre Futura. Esta torre roza los 100 metros, la estatura mínima establecida por Emporis –una autoridad alemana en edificios– para ser considerado “rascacielos”. Futura es parte del complejo World Trade Center, donde construirán otra torre “organicista” o “eco-friendly” de 12 niveles.

En la Zona Rosa se proyectan más edificios (como Las Magnolias y Plaza Presidente). Ahora mismo se construye uno de los más interesantes por su diseño, Insigne. Esta torre tendrá una doble fachada de 18 pisos y ángulos inclinados. Y al igual que Terra Alta (90 metros) y Avante (67 metros), es inversión guatemalteca. Algo que recuerda un poco a la época colonial, cuando los templos más regios eran planeados allá.

Vale decir que Ciudad de Guatemala lleva siglos siendo la principal metrópoli centroamericana y por tener el aeropuerto en sus entrañas han establecido que sus edificios no sobrepasen los 100 metros... Este tema apasiona.

En internet existe un foro internacional llamado SkyScraperCity. Y El Salvador tiene su sección (bien) alimentada por varios urbanistas aficionados que deliran por edificaciones cada vez más altas. A ellos les resultó un chasco estético el nuevo edificio del Banco Agrícola, critican que edifiquen en zonas boscosas (como Nuevo Cuscatlán o Santa Tecla) en lugar de densificar en altura a la capital, y aún lamentan que el proyecto EuroPlaza –tres torres de 36, 31 y 28 pisos– fuera cancelado por la recesión de 2009. De eso solo quedó un inmenso cráter.

En SkyScraperCity uno también puede husmear la construcción simultánea de dos hoteles, el Fairfield y el Hyatt Place, las torres gemelas de Puerta Los Faros (de 11 pisos), el Centro Judicial Integrado (11), la Torre Santa María (12), Torre Spazio (12), Kinétika (ocho), Torre 91 (nueve), Laboratorios Vijosa (seis) y un simpático edificio que brota como espárrago en medio de las llanuras de la colonia San Francisco, Torre Constella (11). A base de acero y cristal, muchos quieren apechugar con honor la sismicidad de este valle. Unos se contentan con el rumor de un nuevo mall con edificios en la colonia Escalón. Y otros sueñan con ver hacia arriba y no encontrar cableado aéreo –al menos en el centro–, sino rascacielos funcionales y atrevidos, un skyline no apto para salvadoreños cuadrados de mente.

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