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¿En realidad estas preparada para convertirte en madre? Vence los mitos de la maternidad

Existen muchas dudas en torno a la maternidad, lo que origina inseguridades en la mujer, hasta el punto que la disuaden a postergar o a frenar el momento de convertirse en madre por primera vez. Daremos respuesta a esos mitos.
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El primer mito que las mujeres se cuestionan es: ¿Puede una mujer prepararse para la maternidad? Según Dina Semsch, psicóloga de adolescentes y adultos, “hay varias cosas que pueden ayudar a estar preparada a nivel psicológico para la venida de un hijo, entre estas están: Que sus expectativas sean lo más cercanas a la realidad posible, debe estar clara en el papel de madre que quiere desempeñar, puede hablar con franqueza sobre el rol de padre que le gustaría que asumiera su pareja, identificar cuáles serán las nuevas responsabilidades y como desea que su pareja le ayude con ellas, tratar de ponerse en paz con las figuras de madre y padre que se tuvo en la infancia, entre otros aspectos; que puede resolver sola o con la ayuda de un especialista”, expresa.

1-    Si tienes hijos ya no podrás seguir tu preparación profesional. Depende del grupo de apoyo con el que la madre cuenta, por ejemplo qué tan capaz es de delegar responsabilidades en su pareja, qué tanto puede depositar su confianza en él para la atención de algunas necesidades de su hijo y cómo es capaz de encontrar calidad de tiempo. En caso de que tú quieras seguir preparándote profesionalmente es importante que converses con tu pareja y que planifiquen el tiempo en lo que esto podría ocurrir, ya que durante los primeros meses sí es de mucha importancia que el niño cuenta con la cercanía de la madre.

2-    Tú eres la única responsable del cuido de los hijos. La responsabilidad de los cuidados de los hijos no corresponde a ninguno de los padres, sino a ambos. En la actualidad, en la mayoría de los casos, ambos padres trabajan, esto implica que ambos tienen menos tiempo del que necesitan para involucrarse en los cuidados y atenciones de su hijo, por lo cual ambos deben colaborar en los cuidados del niño. Esto cambia cuando uno de los dos padres tiene más tiempo que el otro para encargarse de esta tarea, pero esto no depende del sexo del padre, sino de la disponibilidad de tiempo o flexibilidad de su horario.

3-    La mujer tiene un instinto natural que le permite ser una buena madre. El instinto materno existe; sin embargo, es un error pensar en todas las mujeres se presenta en igual cantidad. Además se debe tomar en cuenta que el tipo o calidad de madre que una mujer puede ser no depende solo del instinto materno, ya que también incide de forma directa la crianza que ella haya recibido, la pareja con la que se encuentre, el momento en el que ha decidido ser madre, así como los factores socioeconómicos que la rodean. Nunca está de más aprender y es de mucha importancia hacerlo ya que es necesario que la madre se sienta, en la medida de lo posible, capaz a la hora de encargarse de su hijo, por lo menos de los cuidados.


4-    No es difícil para una mujer combinar la maternidad y el trabajo. Con la venida de un hijo, una de las cosas que no debe descuidar ni la madre ni el padre es precisamente el equilibrio entre su papel de padre o madre, ya que aparte de ser madre de ese niño son esposas, mujeres, amigas, hijas, hermanas y profesionales, y precisamente el equilibrio entre todas esas áreas le permitirá dar lo mejor de sí misma. Los acuerdos que debe realizar la pareja debe ir orientados a cumplir las metas que se han trazado en todas las áreas y determinar cómo desempeñarán sus roles como padres o madres.

5-    Ser incondicional para su familia y su pareja. Debe servir, pero no tiene derecho a ser servida. Esto es totalmente falso. En la familia los hijos deben aprender por medio del ejemplo que le brindan ambos padres que las relaciones con los demás deben ser recíprocas.


Fuente: Dina Semsch, psicóloga de adolescentes y adultos.

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