Esa costumbre de justificar la costumbre

Muchas de las prohibiciones para las mujeres son un acto de costumbre, pero no por eso deben de ser aceptadas y se debe de saber que en estos tiempos modernos se vale empezar a cambiar algunas costumbres.
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OPINIÓN (Desde allá) Estados Unidos

Mundos enlazados

Michelle Obama es una mujer inteligente, con carisma y muy popular en Estados Unidos: lo que hace, lo que dice y especialmente cómo viste siempre es noticia en este país.

El hecho de que la primera dama no usara un velo en su reciente visita a Arabia Saudita causó un furor en la redes sociales, desde unos pocos que pensaron que le había faltado el respeto a esa nación árabe por no seguir sus tradiciones, hasta los muchos más que pensaron que Michelle estaba mandando un mensaje al mundo sobre el trato que se le da a las mujeres en estos países.

A Michelle Obama se le ha acusado de no ser modesta a pesar de que usó un vestuario considerado aceptable y respetuoso para las mujeres es esos países, pero la primera dama no rompió protocolo, la leyes sauditas no requieren que los visitantes extranjeros usen el hiyab. En los últimos años, otras mujeres destacadas han sostenido reuniones de alto nivel sin usar el velo. Condoleezza Rice, las ex primeras damas Hillary Clinton y Laura Bush y la canciller alemana, Angela Merkel, ninguna de ellas usó una bufanda sobre la cabeza.

Arabia Saudita es un país donde las mujeres no tienen la posibilidad de destacar, donde les cortan las alas y deben de obtener permiso hasta para ir a la universidad. Este es el país en donde este será el primer año en que a las mujeres se les permitirá ejercer el sufragio en elecciones locales, en esta nación donde una mujer puede recibir un castigo mayor que el de los hombres que las violan; en este lugar del mundo, la señora de Obama, quizás sin querer, generó un debate sobre las condiciones de la mujer en todo el mundo.

Las mujeres en estos países son tratadas como ciudadanos secundarios, no pueden ni salir de la casa sin que un miembro de su familia del sexo masculino las acompañe, necesitan permiso de un hombre para trabajar y viajar, no pueden tampoco conducir un auto. Muchas de las prohibiciones para las mujeres son un acto de costumbre, pero no por eso deben de ser aceptados y se debe de saber que en estos tiempos modernos se vale empezar a cambiar algunas costumbres.

La falta de un velo o bufanda en la cabeza de la primera dama además de recordarnos el trato inferior que se le da a las mujeres en estas naciones, destapa un verdadero problema en Estados Unidos, un país que pregona la igualdad de sexos.

En este país se supone que las mujeres tenemos los mismos derechos y las mismas oportunidades que los hombres. Sin embargo, esta última visita de la primera dama estadounidense a Arabia Saudita revela tanto a los estadounidenses como a los árabes. Somos una cultura en donde a pesar de que hay mujeres inteligentes, preparadas y grandes líderes importa más lo que visten o dejan de vestir que el mensaje que podrían tener.

Todavía se espera que la mujer de un hombre poderoso sea un reflejo de él y que vista el papel de mujer sumisa que apoya a su esposo incondicionalmente.

Este es un país en donde todavía no hemos tenido a una mujer presidente y las mujeres fuertes e inteligentes y con opiniones bien argumentadas y aspiraciones no son tan aplaudidas como los hombres que se comportan de la misma manera.

No solo en los países árabes y musulmanes hay que cambiar el trato que se les da a las mujeres, también aquí en el mundo occidental, y todo empieza con cambiar costumbres. Esa costumbre de justificar algo que está equivocado solo porque es una costumbre.

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