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¿Hacemos redes al hacer política?

Como lexicógrafa, quiero saber qué hay detrás de un voto que se anula al escribir sobre la papeleta un hashtag, un elemento de la cultura digital que se mueve a otros espacios para representar discursos como #LibertadParaDanielAlemán.
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#RedesTecnoPolíticas

Voy a comenzar pensando la política como un proceso de toma de decisiones que repercuten en todos los miembros de un grupo, y a la ciudadanía como la condición que adquieren las personas que asumen esa participación en una comunidad (política). Estas acepciones retomadas deliberadamente de Wikipedia las elegí para acercarme a la noción que quiero discutir con ustedes a través de este espacio: como ciudadanos, qué utilizamos o potenciamos de las tecnologías digitales para tomar decisiones que repercuten en nuestra comunidad política.

¿Por qué creo que es importante pensar en qué uso les damos a estas tecnologías? Mi apuesta, como persona, es que las redes sociales, las aplicaciones y el internet en general nos permiten conocer lo que ocurre en tiempo real en los lugares más cercanos y en los más lejanos de este planeta. Como lexicógrafa, mi apuesta es que las palabras que usamos en ese cruce de información en la red nos van construyendo un mundo que es tan amable o violento como el discurso que se utiliza para contar eso que ocurre. Y mi tercera apuesta, como comunicadora digital, es que ese discurso está producido y reproducido por sujetos que conforman distintas redes, por lo que vale la pena preguntarnos quién se conecta con quién, o quién nos muestra qué.

Para esto quiero compartir con ustedes uno de mis aprendizajes más queridos en esto de la comunicación y la cultura digital. ¿Han escuchado alguna vez de la tecnopolítica? De una manera muy simple, podría decir que es esa capacidad organizativa, entre individuos, que se muestra de manera multitudinaria a través de las herramientas digitales que tenemos en la red. Pero si queremos profundizar, presento al grupo de investigación tecnopolítica, que es parte del Internet Interdisciplinary Institute (IN3) de la Universitat Oberta de Catalunya: este grupo nos plantea que hay tres generaciones de redes. La primera es la informacional, pues la prioridad es justamente la información; después, hay una segunda generación que son las redes sociales, en donde la clave es la interacción que se permite entre los nodos o sujetos que participan en esa red, y luego viene una tercera generación, que son las redes políticas, en donde la clave es la decisión que facilitan, lo que puede hacerse en ellas y gracias a ellas.

En esta generación de redes políticas donde el centro es un sujeto político, alguien que hace, que propone y (sobre todo) que decide. Además, estas redes representan la articulación de los espacios en donde se construyen identidades y voluntades basadas en una inteligencia colectiva, es decir, son lugares físicos, digitales y simbólicos en los que se puede hablar y crear proyectos de incidencia en políticas públicas o proyectos artístico-culturales que permitan el disfrute de espacios públicos. Pero, sobre todo dirán estos investigadores, se caracterizan por ‘conectarse’ con las decisiones que afectan al colectivo, a la ciudadanía. Y estas redes políticas se complementan con las #RedesTecnopolíticas, que ocurren cuando las tecnologías se diseñan para que el centro sea la comunidad que se crea alrededor de la construcción de esas tecnologías.

Por eso creo que este es un diálogo más urgente de lo habitual en estos períodos postelectorales, que a la vez son preelectorales. Como lexicógrafa, quiero saber qué hay detrás de un voto que se anula al escribir sobre la papeleta un hashtag, un elemento de la cultura digital que se mueve a otros espacios para representar discursos como #LibertadParaDanielAlemán; porque como salvadoreña quiero saber qué redes construimos al hacer política a través de los votos pero también de esos hashtags. Como comunicadora digital, quiero saber para qué existen laboratorios como el MediaLab Prado, o plataformas como Decidim y MetaDecidim. Porque creo que podemos (re)crear un círculo virtuoso al tejer redes sociales físicas, humanas, institucionales que mejoren la incidencia que tenemos en nuestras comunidades políticas con la ayuda de las redes sociales digitales, tecnopolíticas.

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