Hermosa carta de un bebé recién nacido a sus padres

Si los bebés pudieran escribir, esto sería lo que dijeran a sus padres. Presta atención a esta hermosa carta, en donde un recién nacido expresa a sus padres lo que piensa y espera de la vida. Seguramente, te hará reflexionar.
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Queridos papás:

Soy muy pequeño e indefenso. Acabo de nacer. No sé quién soy, ni donde estoy, ni qué va a pasar conmigo. Hasta hace poco yo era parte del cuerpo de mamá: no tenía que pedir comida, ni llorar porque tenía calor, ni sentía miedo porque nunca estaba solo. Pero ahora, muchas veces no sé dónde están, oigo ruidos amenazadores, siento hambre, lloro y nadie acude en mi ayuda. Me siento solo y tengo miedo. Por eso, necesito que leas mi carta de presentación en este mundo en el cual acabo de aterrizar:


1.    Cuando lloro, lo hago porque necesito algo, nunca para molestar y tampoco para ser el centro de la atención.

Es la única manera de comunicarme con ustedes.

2.    Soy una persona diferente a mis hermanos y a los otros bebés del mundo.

Lo que a ellos les gusta, puede que a mí no. Lo que sea bueno para ellos, puede que para mí no. Incluso, lo que creas que es bueno para mi, puede que más adelante no lo sea tanto y tengan que cambiar de estrategias o expectativas. ¡Sean flexibles conmigo y déjenme margen para ser yo mismo!

3.    Observa mis reacciones y aprender a tratarme, pues es más fácil que se adapten ustedes a mí, que yo a ustedes.


4.    Soy único. Soy especial.

Aunque no sea el hijo que esperaban, aunque no sea tan guapo como les gustaría, aunque tenga algunos (o muchos) problemas, soy su hijo. He nacido de ustedes. Estoy en este mundo gracias a ustedes, por eso soy su responsabilidad. Sean conscientes de que soy una vida dependiente de ustedes y sean consecuentes con ello. Sepan que esto significa sacrificio y compromiso.

5.    Soy un ser humano, aunque sea muy pequeñito y merezco el mismo respeto que merecen ustedes.

No me peguen, ni me griten. Háblenme con cariño y trátenme con amor, porque sin estas dos palabras no creceré equilibradamente.

6.    Esfuércense para ser un buen ejemplo para mí.

Sé que no es fácil ser un buen padre o madre; sé que les he cambiado la vida. Pero todo lo que pueda llegar a ser en el futuro lo aprenderé de ustedes. Estoy dispuesto a hacer todo lo que ustedes hagan, por eso no me enseñen cosas que luego tenga que desaprender o que me perjudiquen.

7.    Necesito que se detengan a pensar en qué es lo que esperan de mí y cómo conseguirlo.

Acabo de nacer y tengo una larga vida por delante que está en sus manos. Si no marcan unos objetivos para mí, creceré sin rumbo. Necesito tener un proyecto educativo. Por favor, no improvisen por el camino, porque me harán mucho daño y posiblemente creceré confuso.

8.    Quiero ser una buena persona.

No me conformo con ser muy inteligente, ni con ser un buen hijo, ni siquiera con ser feliz. Quiero mucho más. Quiero que me eduquen para ser un gran hombre el día de mañana; quiero aportar algo a este mundo y cambiar las cosas que están mal. Edúquenme para ser generoso y solidario, para ser valiente y crítico, para no dejarme arrastrar por los demás. No se conformen con mi felicidad, sino educarme para poder hacer felices a los demás. Así seguro que yo también lo seré.

9.    He de pasar por muchas etapas y es importante que ahora se preparen para ello. 

Empiecen a leer, a ir a escuelas de padres, a formarse. Educarme no va a ser fácil y necesito que ustedes sepan lo que hay que hacer en cada momento. Ustedes son los adultos y yo una pequeña persona en construcción. Depositen en mí buenos materiales ahora que soy pequeño para que pueda crecer fuerte y recto.


10.    No soy una tabula rasa.

He nacido con unos genes, un temperamento y una personalidad; no soy una extensión suya, sino un ser independiente a ustedes. No pueden escribir en mí todo lo que lo que quieran. Respeten mi manera de ser, por favor.


Los quiero mucho. Gracias a ustedes estoy en este precioso mundo y por eso los amaré toda la vida. Pase lo que pase, y diga lo que diga en el futuro, recuérdenme como soy ahora.
El tiempo pasa rápido y enseguida seré un niño mayor, luego un adolescente y después un hombre. Hagan ahora bien su trabajo: edúquenme sin vacíos ni lagunas. No se olviden de inculcarme valores, porque sin ellos creceré incompleto. De mayor quiero ser una de esas personas que irradian humanidad, que dejan huella a su paso; por su humildad, por su gratitud, por su eficiencia. Ahora que acabo de nacer, tengo todo el tiempo para que, cuando tenga que marcharme de aquí, lo haga sonriendo y satisfecho de mi paso por este mundo. Ayúdenme a conseguirlo desde ahora mismo.

Atentamente, su hijo recién nacido.


Escrito por: Elena Roger Gamir, pedagoga.
Fuente: www.solohijos.com

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