Lo más visto

Historia y futuro

Si las preocupaciones y necesidades de este colectivo no llegan a formar parte de los ahora tan famosos planes de gobierno, el panorama solo pinta para peor.
Enlace copiado
Enlace copiado
Una hambruna, erupciones, terremotos, parajes verdes por los cuales se podía caminar, guerras, una agricultura que rendía cuentas más alegres. Estas son las imágenes con las que seis salvadoreños que han superado los 100 años de edad pintan la historia, su historia, en este trabajo realizado por los fotoperiodistas Borman Mármol, Víctor Peña y Milton Flores.

La esperanza de vida para las mujeres es de 76 años, mientras que para los hombres es de 67. Pese a la violencia y las enfermedades que alcanzan promedios de epidemia, como la insuficiencia renal crónica, las pirámides demográficas se ensanchan cada vez más, quiere decir que la fecundidad va a la baja y las personas viven cada vez un poco más. Algo que debería llevar al país a pensar en la calidad de vida que da a los jubilados, en los servicios de atención sanitaria, en programas de actividades y en ofrecer pensiones que garanticen algo de tranquilidad en esos años. La realidad pasa, sin embargo, muy lejos del ideal.

En el país hay 672 personas mayores de 100 años con Documento Único de Identidad. Pero hay que dar por sentado que el subregistro existe en un sector de la población que es vulnerable y que, perdidas ya las capacidades para ganar dinero, ve también perdidos los accesos a transporte, vivienda y hasta alimentación. De esto hay mucho en las secciones de asistencia humanitaria de los noticieros televisivos.

Los servicios especializados en atender a personas de la tercera edad se ven siempre sobrepasados por la demanda. Si las preocupaciones y necesidades de este colectivo no llegan a formar parte de los ahora tan famosos planes de gobierno, el panorama solo pinta para peor.

Por otro lado, en un esfuerzo por modificar de manera sustancial sus condiciones, un grupo de mujeres en Suchitoto se unió y formó una sociedad en la que se mueven para buscar formación y financiamiento. Estas son las Mujeres Torogoz, y desde hace años marginan las críticas y elaboran flores de tuza, velas, asisten a clases de corte y confección o pintan murales; todo con el objetivo de superar las carencias con las que fueron criadas. Este texto de Ronald Portillo y el trabajo de estas mujeres es ahora una especie de reconocimiento a la que las animó, la que las hizo moverse cuando incluso pensaban en que no podían, esa mujer a la que todas reconocen como la gestora: Estebania.

Tags:

  • carta editorial
  • tercera edad
  • mujeres emprendedoras

Lee también

Comentarios