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Inseguridad de la seguridad

“Ser una institución policial moderna y transparente, respetuosa de los derechos humanos, que goce de confianza y credibilidad”, reza la filosofía de la PNC; en la ley orgánica dice que “su objetivo es proteger y garantizar el libre ejercicio de los derechos y libertades de las personas”.Basten esos dos párrafos para hacer el parangón entre lo que invoca el papel y lo que surge de la realidad.
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El reportaje de Moisés Alvarado “Andrés, la tortura y el refugio” en detalle nos dice que en nuestro país vivimos la inseguridad de la seguridad, y es que en corrillos no son pocas las hablillas que se escuchan similares a las de Andrés, y no se puede pensar más que en lecciones del pasado a la usanza de los años preguerra: tortura, daños psicológicos y hasta ejecuciones al margen de la ley. Significa que no hemos avanzado mucho, hay resistencia para llevar a la  práctica experiencias honestas, pero hoy ya no es ayer.
 La represión fuera de lugar de algunos malos elementos es un método que salpica a toda la institución y los mandos de todo nivel. Al dejar hacer, dejar pasar, se vuelven cómplices de esos abusos, que existen porque “la Unidad de Asuntos Internos de la PNC”, encargada de investigar a los que se salen del marco legal y bajarle el tono al abuso, al parecer ha sido complaciente en la depuración, prueba de ello es que a menudo hay agentes involucrados en ilícitos de toda clase y siguen ahí, aunque algunos ya son huéspedes de los presidios. La moral policial debe ser el fundamento ético que oriente la actividad y el comportamiento de los uniformados, los elementos de la Fuerza Armada tienen su propio reglamento.
Los asesinatos extrajudiciales no son un secreto, en cualquier lugar se mencionan casos donde los garantes de la seguridad colectiva se han convertido en amenaza, aunque si somos ecuánimes, tenemos que decir que la gran mayoría de agentes hacen una meritoria labor que tampoco se debe negar. Lo que no se puede dejar de mencionar es que la Policía no está preparada para una investigación científica, se han anclado en la represión como única forma de indagar y eso no aporta los resultados halagadores, más en un vivero de problemas como los que actualmente nos acorralan. Al final nos vamos conformando solo “con que haya más cementerios”, como expresa la carta editorial.
Julio Roberto Magaña
 [email protected]






Jóvenes vulnerables
A qué situación hemos llegado hoy con nuestra juventud, que se encuentra acosada por la Policía o las maras. El mejor testimonio es lo que vemos y vivimos cuando nos encontramos en la calle y observamos un registro de jóvenes por parte de la policía, ya que el joven que anda delinquiendo es el que menos se estaciona. Por eso el reportaje del periodista Moisés Alvarado cae “como anillo al dedo” por la etapa que vivimos y este caso denunciado no es el único, ya que existen otros que no han sido denunciados por temor a ser parte de los desaparecidos.
Cómo es posible que regresemos a la época anterior a la guerra civil, cuando los jóvenes eran los más buscados y vulnerados en sus derechos de libre circulación. En este caso del joven Andrés, hasta los que están de su parte se han visto amenazados, todo por contribuir a esclarecer el mal procedimiento ejecutado.
Estas amenazas deberían ser historia. Dadas las circunstancias, muchos jóvenes están en el sitio y la hora equivocada, pero para eso están las investigaciones, para asegurarse por qué razón permanecen en ese lugar. Se han suscitado casos en los que interrogan a un joven y lo transportan en un vehículo policial. Luego lo llevan a una zona donde delinque una mara y allí lo dejan. También lo despojan de su celular, pero no se denuncia porque donde se denuncia es ante los mismos agresores.
Como corolario, menciono que la juventud no es el problema, sino la falta de oportunidades laborales. A los que logran encontrar una oportunidad les exigen título universitario y son explotados con míseros sueldos. Por eso es importante que se adopte una propuesta de inclusión social en donde se tome en cuenta la ampliación de oportunidades sociales, económicas y de participación de la población joven, desde las acciones que el Gobierno y otros actores, sean públicos o privados, tomen en cuenta para la construcción de abordajes que respondan a las necesidades y los derechos que les faciliten su participación y evitar que se involucren con grupos al margen de la ley.  

Rutilio López Cortez
[email protected]
Felicitaciones
por su trabajo
El trabajo que hacen es excelente en la revista. En lo personal, tengo una admiración por la licenciada Glenda Girón. Hace un excelente trabajo. Lo que publica es la verdad,  bien investigada. Talvez  tuve la oportunidad de conocerla cuando hizo un trabajo para la revista Enfoques, “Las chispas venenosas de Saturno”, acerca de la contaminación con plomo en Sitio del Niño, San Juan Opico. Gracias.

Mauricio Cruz
[email protected]

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