La frontera submarina de Los Cóbanos

Era un territorio inexplorado. Hasta hace unos años, los arrecifes de Los Cóbanos, Sonsonate, era una de las áreas menos conocidas de El Salvador. Pero ahora ya se puede echar un vistazo a este mundo desconocido. Un arquitecto pasó siete años fotografiando a las criaturas que viven en las profundidades. Estas son algunas de esas imágenes increíbles.
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Erizo carnaval. Especie que consta de capazón y donde se articulan púas móviles.

Erizo carnaval. Especie que consta de capazón y donde se articulan púas móviles.

Una estrella de mar de la especie pirámide amarilla que habita en los arrecifes.

Una estrella de mar de la especie pirámide amarilla que habita en los arrecifes.

Coral blando.  Por su color y textura, estos animales son confundidos con plantas.

Coral blando. Por su color y textura, estos animales son confundidos con plantas.

Coral naranja.  Se alimenta de peces microscópicos que flotan en las corrientes.

Coral naranja. Se alimenta de peces microscópicos que flotan en las corrientes.

Nudibranquio  tambja fuscia coloca sus huevos.

Nudibranquio tambja fuscia coloca sus huevos.

Rocas con coral negro.  Escenario a 30 metros de profundidad en el sector conocido como La Churumba.

Rocas con coral negro. Escenario a 30 metros de profundidad en el sector conocido como La Churumba.

Babosa verde.  Especie herbívora con boca desarrollada para perforar las celdas de algas y succionar su contenido.

Babosa verde. Especie herbívora con boca desarrollada para perforar las celdas de algas y succionar su contenido.

Anémona anillada  adherida al substrato del mar.

Anémona anillada adherida al substrato del mar.

Escuela de nahuillas  que nadan en el arrecife.

Escuela de nahuillas que nadan en el arrecife.

Cowrie.  Una especie de molusco que vive en los corales.

Cowrie. Una especie de molusco que vive en los corales.

Pez blenny emplumado.  Es una de las especies que se refugian en Los Cóbanos, Sonsonate. En los arrecifes, hasta las fisuras más estrechas son ocupadas por inquilinos.

Pez blenny emplumado. Es una de las especies que se refugian en Los Cóbanos, Sonsonate. En los arrecifes, hasta las fisuras más estrechas son ocupadas por inquilinos.

La frontera submarina de Los Cóbanos

La frontera submarina de Los Cóbanos

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Las fotografías son el fruto de una obsesión. José Roberto Suárez reconoce que se obsesionó con lo que podía captar su cámara mientras buceaba en Los Cóbanos. Así que el arquitecto exploró los arrecifes por siete años. Fueron cientos de inmersiones iluminando con su flash a los seres que habitan las profundidades marinas. El buzo logró retratar corales, erizos, peces, anémonas, nudibranquios y restos de barcos hundidos del siglo XIX.

Suárez ve las imágenes de sus días bajo agua. El arquitecto hojea un libro fotográfico sentado en la sala de su apartamento, un espacio bien iluminado de quinto piso desde donde se ve el Paseo General Escalón. Cerca del balcón está la escotilla de uno de los barcos hundidos en el arrecife de Los Cóbanos. Aquí, demasiado lejos del mar, Suárez cuenta cómo empezó su fascinación con el mundo submarino.

—Yo tenía un hotel en medio de una comunidad de pescadores, en ese tiempo fue que inicié a bucear y ellos me enseñaban los mejores lugares –cuenta Suárez.

El arquitecto es el precursor de la fotografía subacuática en El Salvador. Pero retratar a las especies que habitan los arrecifes fue una obsesión complicada. Suárez cuenta que muchas de las inmersiones terminaban sin una imagen rescatable. Algunas veces, en la oscura profundidad, el flash de la cámara dejaba de funcionar. En otras ocasiones, el agua del lecho marino estaba demasiado turbia y aun con luz artificial no podía retratar con nitidez. Capturar ese mundo subacuático fue como embarcarse en una larga odisea.

Fueron mañanas enteras explorando el arrecife de Los Cóbanos; un ecosistema repleto de biodiversidad que según la investigación de Suárez es el resultado de una avalancha de rocas y lodo que arrojó el volcán de Santa Ana hace unos 12,000 años. Para que un arrecife como el de Los Cóbanos exista se requiere de un delicado balance entre temperatura del agua, cantidad de luz solar, salinidad, oxígeno y un flujo constante de corrientes marinas.

Suárez se levanta del sofá y camina hasta su computadora. En la memoria de esta, el arquitecto guarda muchas más fotografías que muestran su obsesión por capturar en imágenes el fondo del mar.

—La gente todavía me pregunta si hay arrecifes en la costa ¡Sí, por supuesto que hay! –dice José Roberto Suárez sentado frente a su computadora.

Desde 2001, el arquitecto también investigó la historia de tres de los pecios en Los Cóbanos. Entre ellos destaca el S.S. Columbus, uno de los primeros 14 barcos que transportó gente desde el estrecho de Panamá hasta California, en medio de la fiebre del oro en Estados Unidos. El S.S. Columbus se hundió frente a la costa sonsonateca en 1861. La investigación del arquitecto le valió el reconocimiento de los historiadores. “El trabajo subacuático de Suárez lo ha convertido en pionero y precursor de esta actividad”, escribió Pedro Escalante Arce, presidente de la Academia Salvadoreña de la Historia, en el prólogo del libro “Barcos y Velas 1854: huellas históricas marítimas de El Salvador”.

Pero tantos años después, los restos de los barcos se han transformado en escondites de las criaturas marinas. En el interior de los antiguos cascos navieros nadan grandes meros y manchas de peces. José Roberto Suárez invita a bucear las profundidades mostrando sus fotografías. El arquitecto ya publicó un diario fotográfico dedicado a la fauna de los arrecifes. Y en la introducción del libro Suárez cita al dramaturgo japonés Yukio Mishina para explicar parte de su fascinación por un territorio pocas veces explorado como el subacuático: “Sea la orilla de tiempo o espacio, no hay nada tan impresionante como una frontera”.

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