La imparable llegada de migrantes a la Unión Europea

La mayoría de los migrantes que huyen del conflicto y buscan refugio y seguridad ha llegado a Grecia desde Turquía para tratar de seguir la ruta de los Balcanes. El 30% de los refugiados muertos en el Mediterráneo son menores de edad. Alemania impulsa una coalición de 11 países para acoger a refugiados sirios ya en Turquía.
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Más de 1 millón de migrantes irregulares y refugiados han llegado a Europa por tierra y por mar en lo que va del año. La mayoría de ellos, unos 816,000, entraron por Grecia desde Turquía, según el último balance (hasta el 21 de diciembre) de la Organización Internacional de Migraciones (OIM) y la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR). Una de cada dos personas que utilizaron esa vía de entrada irregular eran refugiados sirios que huyen del conflicto de su país; el 20 %, ciudadanos afganos. En 2015 más de 3,600 personas murieron tratando de alcanzar Europa.

La inmensa mayoría de inmigrantes arribaron por mar, 972,500 frente a unos 34,500 que cruzaron por tierra a Grecia o Bulgaria desde Turquía, indica el último balance de la OIM, hecho público este martes y que recoge los datos de seis países: Grecia, Bulgaria, Italia, España, Malta y Chipre. No refleja las llegadas –escasas, eso sí– a los países nórdicos vía Rusia. La cifra de llegadas –más de cuatro veces superior a la de 2014, cuando 216,000 personas entraron irregularmente en la UE– es la más importante desde la Segunda Guerra Mundial, cuando se estima que hubo entre 12 millones y 14 millones de desplazados.

La presión migratoria, alimentada por los conflictos de Siria, Irak o Afganistán, ha generado una crisis en una Unión Europea que, más allá de un plan de reubicación con exiguas cifras o un acuerdo para apoyar económicamente a Turquía –donde viven 2.2 millones de refugiados sirios– para que trate de contener las llegadas, no logra cristalizar una postura común para afrontar uno de los mayores retos desde su creación, que está poniendo a prueba el espacio de libre circulación.

En el camino de llegada a la UE han perdido la vida más de 3,600 inmigrantes y refugiados. La mayoría –unos 2,889, según la OIM– murieron en la travesía marítima entre el norte de África e Italia, una ruta peligrosa que ha ido perdiendo pujanza este año. Más de 700 personas han muerto o desaparecido en el Egeo, cuando trataban de cruzar desde Turquía a Grecia, la vía más utilizada en los últimos tiempos y el primer paso de la llamada ruta de los Balcanes, que los migrantes recorren para intentar alcanzar Alemania y el norte de Europa. Y las muertes no dejan de aumentar.

La situación en la UE –donde otras fuentes, como Frontex, la agencia europea de fronteras, elevan las llegadas a más de 1.5 millones– no es única. El número de refugiados y desplazados forzosos en todo el mundo superará los 60 millones de personas, según las estimaciones de la ONU, que insiste en que supone un desafío global.

“Sabemos que la inmigración es inevitable, es necesaria y es deseable”, señaló William Lacy Swing, director general de la OIM. “La inmigración debe ser legal y segura para todos, tanto para los propios migrantes como para los países que convertirán en su nuevo hogar”, añadió Swing en un comunicado, en el que pidió a Bruselas una política coordinada. De momento, solo 266 de los 160,000 refugiados que los Veintiocho acordaron acoger han sido reubicados.

“A medida que los sentimientos antiimigración están aumentando, debemos reconocer las contribuciones positivas de los refugiados e inmigrantes a las sociedades en las que viven”, ha declarado Antonio Guterres, alto comisionado de la ONU para los Refugiados, en un comunicado de prensa.

Las llegadas en las últimas semanas se han reducido debido a la llegada del invierno, aunque no tanto como los expertos apuntaban. Solo en diciembre, más de 67,700 personas entraron a la UE irregularmente por Grecia, desde donde el 77 % de ellos cruzó a Macedonia para seguir la ruta balcánica. Grecia es el país que más llegadas registra: más de 821,000. Después, Italia (más de 150,300) y Bulgaria (unos 29,900). A este rimo, Bruselas cree que el año que viene entrarán en la UE 1.5 millones de migrantes y refugiados.


Naufragio tras naufragio


Al menos 42 refugiados e inmigrantes han muerto en solo cuatro días en naufragios en aguas del mar Egeo, según datos de los guardacostas y las autoridades griegas. Casi la mitad de las víctimas, una veintena, eran niños o bebés. Las embarcaciones en las que viajaban volcaron en el trayecto entre algún punto de la costa turca y las islas griegas. Uno de los más recientes naufragios tuvo lugar de madrugada, cuando una embarcación con 29 personas a bordo volcó de camino a la isla griega de Farmakonisi. Según un balance provisional, 13 de los ocupantes murieron, siete de ellos eran niños. El resto de los refugiados fueron rescatados. Con estos son casi 800 las víctimas mortales en el Mediterráneo Oriental desde que empezó el año, la mayoría registradas desde septiembre.

Esta ruta, la que conduce Turquía, puerto de salida sobre todo para miles de sirios, iraquíes y afganos, con Grecia, puerta de entrada a la UE, mantiene un alto índice de muertes en alta mar pese a que la afluencia de inmigrantes y refugiados hacia Europa ha descendido levemente tras el verano y debido a las restricciones fronterizas en los Balcanes. Es esta aún la vía elegida actualmente por la mayor parte de migrantes y la que registra más muertos, debido principalmente al cambio del tiempo y la dificultad de la navegación en aguas bravas con botes inestables.

La ruta conocida como Mediterráneo Central, con puerto de salida generalmente en Libia, pese a ser en el cómputo general la que más muertes ha dejado este año por su extrema peligrosidad (2,889, según el recuento de la Organización Mundial de las Migraciones, IOM), ha registrado un descenso notable en los naufragios, sin prácticamente víctimas en los últimos dos meses.

Al bote que naufragó en Farmakonisi le precedió una embarcación que volcó cuando trataba de llegar a la isla griega de Samos desde la localidad costera turca de Kusadasi. Perecieron 11 personas, tres de ellas menores de edad. El pasado 19 de diciembre fueron 18 los muertos en el naufragio de una barcaza que viajaba desde Turquía hacia la isla de Kalymnos. Diez de los fallecidos eran niños.

Los niños son especialmente vulnerables en caso de naufragio ante las altas temperaturas y la dureza de las aguas. Según los datos de IOM, mientras que entre los llegados a Europa, más de 1 millón en 2015, un 20% son menores, de los muertos, el porcentaje de niños se eleva hasta el 30 %, la mayoría sirios, afganos e iraquíes –solo en octubre perecieron en aguas del Mediterráneo Oriental 90 menores, muchos de ellos por debajo de los dos años de edad.


Críticas desde Alemania


Europa afronta un reto migratorio común, pero el grado de ambición para abordarlo divide a los Estados miembros. Para evitar que las reticencias de algunos frenen la acción comunitaria, Alemania ha impulsado una coalición para acoger directamente a refugiados sirios que ya estén en Turquía. Ese núcleo duro de 11 países se reunió este jueves con el primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, para acelerar este esquema. Más tarde los Veintiocho debatieron medidas para frenar los flujos y para preservar el espacio Schengen de libre circulación.

Alemania, el destino preferido de los refugiados que recalan en Europa, está decidida a ensayar vías arriesgadas para tratar de frenar los flujos migratorios. Consciente de que Turquía tiene la llave de acceso al continente, Berlín quiere ofrecer al Gobierno de Erdogan garantías de acogida de una parte de los 2.2 millones de sirios ahora residentes en Turquía. Ante la resistencia general de unos jefes de Estado y de Gobierno que apenas pueden gestionar los flujos de los ya arribados a sus fronteras, la canciller alemana, Angela Merkel, ha impulsado una coalición que cuenta ya con 11 Estados y que se compromete a reasentar a refugiados, siempre que Turquía coopere para frenarlos.

Esa minicumbre de Estados eclipsó este jueves la cumbre general de los Veintiocho y certificó, de alguna manera, que Europa avanza a dos velocidades en este desafío. Además de Merkel, participaron en el encuentro los líderes de Austria (en cuya embajada de Bruselas se celebró el encuentro), Bélgica, Dinamarca, Finlandia, Grecia, Luxemburgo, Holanda, Suecia, Francia –aunque no acudió su presidente, François Hollande–, Portugal y Eslovenia. Aunque no estaba en la lista inicial de convocados, España aseguró haber sido invitada, pero rehusó sumarse (ningún otro país se excluyó, según fuentes comunitarias).

Los países examinaron la propuesta de la Comisión Europea para participar voluntariamente en un sistema de acogida de refugiados en Turquía, aunque sin ofrecer cifras. La próxima presidencia comunitaria, que recaerá en Holanda desde enero, acelerará el proceso, abierto a todo el que quiera participar. “No creo que sea una señal de división definitiva de la UE. Se trata de que avancen los que están dispuestos a acoger la propuesta sobre Turquía”, argumentó el presidente de la comisión, Jean-Claude Juncker.

De momento, los Estados están lejos de prometer cosas concretas a Turquía. En ese encuentro, el primer ministro griego, Alexis Tsipras, subrayó que los flujos de migrantes –la UE ha recibido a 1.5 millones en lo que va del año– se están moderando. Pero no precisamente por la cooperación turca, sino por la bajada de temperaturas. Y alertó de un cambio de tendencia: cada vez llegan más ciudadanos que no cumplen el perfil del refugiado.

Tras esa cita, Merkel dejó claras las claves de la negociación con Turquía: “Vamos a hablar de cómo reducir la inmigración ilegal de manera sustancial y, por otro lado, cómo acoger a personas desde Turquía por medio de contingentes voluntarios”. Menos diplomático, el canciller austriaco, Werner Faymann, sugirió que si los países del Este –los más reacios a acoger a extranjeros– no cooperan, se podría revisar su participación en los fondos estructurales de la UE. Pese a todo, incluso Polonia se mostró dispuesta a cooperar.


Dinero para Turquía


Más sencillo que participar en el sistema de acogida resulta desembolsar el dinero reclamado por Turquía para atender a sus refugiados. La comisión tiene ya casi listo el instrumento que lanzará a partir de enero para ir financiando proyectos turcos de atención a los demandantes de asilo. El Ejecutivo comunitario pondrá un tercio de esos 3,000 millones prometidos en dos años y los Estados aportarán el resto. A España le corresponden 152 millones.

En la reunión a Veintiocho, los gobernantes insistieron en reforzar las fronteras exteriores como fórmula para atajar tanto los flujos migratorios como el terrorismo. La principal queja provino del primer ministro italiano, Matteo Renzi, quien lamentó el procedimiento que le ha abierto Bruselas por no tomar las huellas a todos los migrantes que entran a Italia, que alega falta de capacidad.

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