Lo más visto

Los otros peregrinos

Había caído la tarde y las nubes espumosas ambulaban a través de los tenues velos del colorido crepuscular. Todo parecía inmerso en una serenidad que mostraba más elocuencia de la usual.
Enlace copiado
Los otros peregrinos

Los otros peregrinos

Enlace copiado

Apenas algún transeúnte iba recorriendo el camino, que se deslizaba entre las colinas despobladas de vegetación. Había un hálito desértico en el ambiente, y esa era una característica muy propia de la zona. A lo lejos, algunas luces parpadeantes evidenciaban la presencia de hogueras; y algunos destellos voladores hacían saber que aquella era tierra de espejismos vesperales y nocturnos.

Ya cuando la impulsiva penumbra le ganaba cada vez más espacios a la atribulada claridad, el paisaje entró en una especie de éxtasis, como si fuera un ser contemplativo. Los rebaños que menudeaban en los alrededores se iban difuminando como si quisieran volver a sus orígenes más ingenuos. Y allí, en la lejanía del vacío celeste, la primera estrella tomaba posesión de su sitio reservado desde el día primero.

Lea el resto del contenido aquí.

Lee también

Comentarios