Lo más visto

Los pecados de la Corte

Han hecho bien en recordar que el progresivo asalto a la democracia en Venezuela y Nicaragua comenzó por asegurarse el control del Órgano Judicial.
Enlace copiado
Los pecados de la Corte

Los pecados de la Corte

Enlace copiado
<p>¡Traidor! aullaron a los cuatro vientos una vez que las decisiones de la Corte Suprema comenzaron a salir, una tras otra. Esos textos, interpretaciones constitucionales, pero también políticas, generaron aplausos y críticas por partes casi iguales. Y los ojos estaban puestos en un hombre, el presidente del máximo tribunal. Lo contaban entre los suyos, después de todo su perfil aseguraba años de años de visiones legales favorables. Por eso su actuación fue tan desconcertante y despertó tantas pasiones. No hablo de Belarmino Jaime, sino de John Roberts, el presidente de la Corte Suprema de EUA. Su voto selló la suerte de la reforma del sistema de salud, la principal pieza de legislación doméstica de la administración de Barack Obama, que fue declarada constitucional. Su fallo fue tan sorprendente que muchos republicanos tardaron varias horas en asimilarlo, pues su perfil conservador y la deficiente defensa del procurador general, el representante del gobierno, en las audiencias orales auguraban una victoria para los conservadores.</p><p>&nbsp;</p><p>Roberts también se unió al sector más liberal de la corte al declarar inconstitucional las tres cuartas partes de la ley antiinmigrante de Arizona, la SB-1070. Roberts y la mayoría de la Corte también dieron varapalo a los sectores más liberales de EUA en 2010 al declarar que las corporaciones pueden gastar de manera ilimitada en las campañas electorales al estar amparados por la libertad de empresa.</p><p>&nbsp;</p><p>Intentando hacer una comparación con lo que sucede en El Salvador, las decisiones de la Corte en EUA han sido de similar importancia para el sistema político y para los intereses partidarios que sus decisiones han apoyado o desfavorecido. Una cosa que no es posible obviar es que, a pesar de las salvadas diferencias entre los dos países, son las reacciones y las actuaciones de los congresos a las sentencias judiciales. En EUA, los jueces de la Corte Suprema son elegidos para un término que expira hasta que ellos deciden retirarse o hasta su muerte en el desempeño del cargo. Una sola vez un juez ha sido interpelado en el Congreso, sin que eso llevara a su destitución.</p><p>&nbsp;</p><p>De allí que las reacciones de los políticos a sus sentencias vienen dadas por los límites del sistema, o la falta de ellos. Los republicanos intentaron derogar la reforma de salud por la vía legislativa dos semanas después de que la Corte la declaró válida. No pudieron hacerlo porque no cuentan con mayoría en el Senado. Una cosa que nadie intentó entonces fue destituir a sus magistrados, en especial a su presidente, ni mucho menos desobedecer sus sentencias. De allí que no es de extrañar que el conflicto entre la Corte Suprema de Justicia y la Asamblea Legislativa, agravado por la flagrante violación a la misma Constitución que los diputados cometen al desacatar sus resoluciones, genere las reacciones que ya son conocidas de senadores de ambos partidos en EUA.</p><p>&nbsp;</p><p>Siempre me ha chocado el intervencionismo, sobre todo cuando se señala una falta que el mismo interventor ha cometido en su propio territorio. No es este el caso. Los senadores Bob Menéndez y Marco Rubio hacen bien al recordar que el progresivo asalto a la democracia en Venezuela y Nicaragua comenzó por asegurarse el control del Órgano Judicial.</p><p>&nbsp;</p><p>Una Corte que haga bien su trabajo, sobre todo en un país con un historial de corrupción judicial como el nuestro, despertará ampollas por todas partes. El efecto indirecto de sus sentencias es el desenmascaramiento público de los ampollados y sus patéticos y peligrosos esfuerzos por revertirlas. EUA tiene la potestad de usar su ayuda externa como mejor le convenga; sin embargo, su retiro abriría la puerta a otra fuente de financiamiento externa, la de los países de ALBA, que han dado sobradas muestras de su solidaridad con los regímenes que les son afines. Washington lo sabe, de allí que la reacción de la Administración Obama, a la que le gusta pensar que El Salvador es una democracia mucho más madura de lo que es, lo tomará en cuenta.</p><p>&nbsp;</p>

Tags:

  • revistas
  • septimo-sentido

Lee también

Comentarios