Lo más visto

Más de Revistas

Lucía moviliza a Latinoamérica

La violencia de género es una situación “insoportable” en América Latina y el Caribe. Así lo advierten instituciones como Plan Internacional. Lo demuestran casos recientes de violaciones a mujeres jóvenes tan brutales que incluso les llevaron a la muerte. Fue la de Lucía Pérez, de 16 años, la muerte violenta que acabó desatando una ola de protestas en varios países.
Enlace copiado
Lucía moviliza a Latinoamérica

Lucía moviliza a Latinoamérica

Lucía moviliza a Latinoamérica

Lucía moviliza a Latinoamérica

Lucía moviliza a Latinoamérica

Lucía moviliza a Latinoamérica

Lucía moviliza a Latinoamérica

Lucía moviliza a Latinoamérica

Lucía moviliza a Latinoamérica

Lucía moviliza a Latinoamérica

Lucía moviliza a Latinoamérica

Lucía moviliza a Latinoamérica

Enlace copiado
La violación y el asesinato de una adolescente fue la gota que colmó el vaso y llevó a decenas de miles de personas a marchar el pasado miércoles en la capital de Argentina, en una jornada de protesta replicada en otras naciones de Latinoamérica donde los feminicidios son también un flagelo.

La iniciativa es inédita en Argentina y obedece al crimen de Lucía Pérez, de 16 años, quien fue drogada, violada y asesinada días atrás en el balneario bonaerense de Mar del Plata presuntamente por dos hombres que, durante la agresión, la empalaron y ya están detenidos. Según la fiscal que investigó el crimen, la víctima “fue sometida a agresión sexual inhumana”.


Justicia.  La familia de Lucía ha tenido que salir al paso de declaraciones que tratan de hacerla ver como drogadicta y aligeran con eso el delito que se cometió en contra de ella.

Miles de personas, incluidas mujeres con bebés en coches de niños, escolares y abuelos desafiaron la lluvia y llegaron hasta el icónico Obelisco en Buenos Aires.

“Estoy aquí para pedir justicia. Por mis nietas y mis nietos”, dijo Helga Scumlitz, una secretaria jubilada de 74 años. “Es un horror lo que está pasando. Necesitamos que nos cuiden”.

Con el lema “Miércoles negro”, el grupo Ni Una Menos y otras 50 organizaciones exhortaron a que las mujeres se vistieran de luto y alzaran su voz contra la incesante violencia machista, primero con un paro de actividades de una hora, entre la 1 y las 2 de la tarde, y luego con movilizaciones en Buenos Aires y decenas de ciudades de Argentina.

“Yo escuché sobre esta chica que la violaron hasta matarla. Es algo muy injusto y que no tendría que pasar más y por eso estamos acá”, dijo Malena Resino, una estudiante de 14 años que se unió a la marcha al salir del colegio. “Siento mucho orgullo de que tanta gente esté aquí, porque al unirnos todos por una causa, podemos lograr algo”.

Protestas similares se convocaron en Chile, Bolivia, Paraguay, Uruguay, Panamá, México, El Salvador y Guatemala en el marco de una iniciativa regional que busca decir basta a los feminicidios.


Educación.  Plan Internacional destaca que es fundamental desarrollar programas para que las niñas conozcan sus derechos. En la foto, mujeres Aymara que marcharon en Bolivia como parte de las manifestaciones de “Ni una menos”.

***

Grupos de argentinas que se sumaron al paro se reunieron a las puertas de las sedes de las empresas donde trabajan en Buenos Aires y gritaron “¡Vivas nos queremos!”, que es uno de los lemas de esta jornada de malestar.

Mónica Pavicich, de 59 años y quien labora en una editorial, es una de las que optaron por salir a la calle para alzar la voz: “Es importante que no solo las mujeres, sino los hombres se sumen a esta convocatoria. Nuestros maridos también salieron de negro, hablaron (de la protesta) en su trabajo y están apoyándola. Es visualizar el problema para que pueda haber un cambio real”, declaró mientras acompañaba a 20 colegas que golpeaban distintos objetos. De fondo se escuchaban los bocinazos de automovilistas a modo también de protesta.

Marta Montero, la madre de Lucía Pérez, dijo a la radio Vórterix que la protesta aspira a que se reduzcan los casos de agresiones como el de su hija, y se preguntó “¿cuántas Lucías hay y no se ha hecho nada?”

Unas 275 mujeres murieron en 2015 en Argentina a causa de la violencia de género, según datos del Observatorio de Femicidios Adriana Marisel Zambrano de la organización no gubernamental La Casa del Encuentro. Según activistas de Ni Una Menos, se estima que en los últimos ocho años 2,518 hijas e hijos han quedado huérfanos.

La jueza de la Corte Suprema de Justicia Elena Highton de Nolasco advirtió la víspera que “crecen los feminicidios, son más cruentos y más perversos”. Señaló que hubo 19 asesinatos de mujeres en 17 días. El presidente argentino Mauricio Macri afirmó que está comprometido en “erradicar” el problema con un plan nacional puesto en marcha.

***

En México, unas 200 personas se concentraron en la estatua del Ángel de la Independencia con carteles con leyendas como “Ni una más” mientras gritaban “¡Aunque traiga escote, aunque traiga falda, no quiero ser asesinada!”

Muchas de las manifestantes llevaban pintadas en la cara huellas de manos en negro o morado. Otras, como Diana Echeverría, una estudiante de 23 años, se pintó además en los brazos el lema “Ni puta ni santa”. Víctima de violencia sexual hace un año, esta joven tuvo que huir de su estado, San Luis Potosí. “Las autoridades se negaron a ayudarme. Me dijeron que así era la vida”, indicó.

En Paraguay, activistas efectuaron una manifestación en la noche en Asunción. La organización paraguaya Mujeres Libres de Violencia informó que hasta septiembre de 2016 se registraron 27 casos de feminicidios en el país.

Ruth Flores, una activista contra el feminicidio en Paraguay, dijo durante la marcha: “En este año murieron 27 mujeres en manos de sus parejas o exparejas. Estamos cansadas de este crimen”.

“Quiero recordar, además, que desde 1989 unos 56 transexuales fueron asesinados por desconocidos y hasta hoy las investigaciones no terminaron. Las mujeres debemos organizarnos para no seguir siendo víctimas de la violencia de género”, agregó.

Unas 2,000 personas de organizaciones no gubernamentales, la mayoría mujeres vestidas de negro, se reunieron frente al panteón nacional de los héroes y, con micrófono abierto a disposición de quien quisiera dar un discurso breve, el acto de protesta se desarrolló sin incidentes, según la policía.

En La Paz, las mujeres realizarían un paro y una marcha. Otras ciudades bolivianas serían escenario de protestas. Según el Observatorio Manuela, del Centro de Información y Desarrollo de la Mujer, entre 2013 y 2015 se produjeron 270 feminicidios en el país andino. En la primera parte del año, 79 mujeres murieron a manos de sus parejas.

En Panamá, un grupo de mujeres de diferentes organizaciones acudió al llamado y se reunieron en una transitada avenida, donde dieron discursos y llevaron pancartas en la noche. “Disculpe la molestia, pero nos están matando”, se leía en un cartelón que alzaba una joven mientras otra exigía respeto y unidad.

“La situación es grave en Panamá”, dijo, por su parte, Gilma de León, presidenta de la organización Fundación para la Equidad de Género. “La forma como se están cometiendo los crímenes, cada día mucho más atroces, delata que para el agresor el delito de atentar contra la vida no es importante cuando se tiene la concepción de que eres el dueño de la vida de tu pareja”.

De León destacó un caso ocurrido apenas la semana pasada en la periferia este de la capital, en el que un hombre estranguló a su mujer frente a sus tres hijos. El individuo reconoció haber cometido el crimen y fue condenado a 20 años de cárcel.

En Panamá se aprobó en 2013 una ley que reformó el Código Penal y que tipificó por primera vez el delito de feminicidio. En Guatemala un centenar de mujeres se concentraron frente a la plaza central de la capital para exigir el fin de la violencia.

Con un performance llamado “Vivas nos queremos”, la artista Mandy Joha, de 25 años, se desnudó, ató su cuerpo con un lazo y se puso pintura roja para simular sangre y heridas. “Estamos hartas de que con ropa o sin ropa nos insulten, nos maltraten, nos maten”.

Claudia Acevedo, una activista de 45 años, dijo que esperaban mostrar que también en Guatemala la violencia hacia las mujeres importa.

“Que no corra más sangre de ninguna más. Somos muchas y unidas somos más fuertes”, dijo Acevedo.

Alejandra Méndez, una estudiante de 22 años, tiene muy claro que ella es feminista. Apoyó la protesta y dijo que de niña vivió violencia intrafamiliar y que fue ahí donde se les despertó la conciencia sobre la importancia de vivir fuera de la violencia.

“Yo veía cómo mi papá le pegaba a mi mamá. Creo que desde ahí me creció la conciencia de que no debe ser así”, dijo. Al ritmo de “Saquen su doctrina de nuestras vaginas”, las mujeres repartieron flores y cantaron para pedir el fin a la violencia.

En lo que va del año el Instituto Nacional de Ciencias Forenses de Guatemala reporta la muerte violenta “asociada a hechos criminales” de 566 mujeres. Durante 2015 la cifra alcanzó las 766 mujeres muertas, de las cuales 13 fueron desmembradas o decapitadas.

En la capital de Chile, miles de mujeres, la mayoría jóvenes, caminaron por la principal avenida de la ciudad con diversas pancartas en las que se leía “De camino a casa quiero ser libre, no valiente” y “Mañana puedo ser yo la puta muerta, violada o golpeada”.

Un enorme cartel que necesitó 10 mujeres para sostenerlo decía “De luto y con rabia”. La marcha se repitió en 22 ciudades del interior y en todas participaron también hombres.


Figuras.  La protesta tuvo como rostro los casos de alto impacto, como el asesinato, en febrero, en Ecuador de dos jóvenes turistas argentinas.



***
 

 

“Y ahora nos amenazan de muerte”

Por Matías Pérez, hermano de Lucía, violada y asesinada en Mar del Plata


 
La verdad, me hubiera gustado poder ilustrar esta carta con alguna foto mía riendo junto a mi hermana. O con una foto suya, abrazada por mis viejos. Pero no, no podemos, ni siquiera eso podemos, porque mientras intentamos procesar que la mataron y cómo la mataron, estamos obligados a procesar las amenazas de muerte que caen sobre todos nosotros.
¿Cómo era Lucía? Como el arte, como el rock, como el amor a los animales. Ahí, en cada estrofa de Viejas Locas, en cada pogo ricotero y en cada abrazo a una mascota abandonada la van a poder encontrar siempre, sonriendo, mimando a su perro y tirando buena onda para todos lados, por las dudas.
 
Vivía tranquila, sin salir mucho de casa, hasta ese maldito sábado 8 de octubre. Pasaron a buscarla cerca de las 10, cuando papá ya se había ido a su trabajo. Y a las 15, cuando mi mamá llegó de trabajar, encontró el Facebook abierto en su computadora, junto al equipo de mate, porque sí, Lucía creía que iba a volver inmediatamente a su casa. Se la llevaron engañada.
 
A las 18, una amiga me avisó que debíamos ir a la comisaría, porque mi hermana había sufrido un accidente. Nunca podría haber imaginado lo que me esperaba. Al llegar, con mi mamá, la oficial que nos atendió no sabía qué decirnos, de modo que permanecimos 10 eternos minutos en la oficina del comisario, hasta que nos dieron la noticia. Y se nos cayó el mundo. Pedí reconocer el cuerpo, pero se negaron. Me rehusé a irme e insistí incansablemente, hasta que pude verlo: estaba en una camilla, con los ojitos entreabiertos, como acostumbraba a dormir.
Matías Farías, Juan Pablo Offidani y Alejandro Maciel, los tres sospechosos, hoy están detenidos. Pero no nos alcanza: queremos justicia en serio, que se investiguen todas las causas en las que están involucrados y que cada persona con información pueda ir a la Fiscalía para aportarla. Necesitamos apoyo, sin importar de quién, porque este caso nos compete a todos y no pertenece a ningún sector partidario: se trata de una chica, mi hermana, que murió de una forma horrenda.
 
Y debemos ser conscientes, sí, porque esta vez le tocó a Lucía sufrir esa bestial violencia de género, pero la próxima te puede pasar a vos, o a la persona que más amás en el mundo. Hay que tomar fuerzas y salir a las calles, para gritar todos juntos, ahora más que nunca: “Ni una menos”.
 
Solo así evitaremos que maten a miles de Lucías más.
Y solo así podremos cerrar sus ojos para verla descansar en paz.

Lee también

Comentarios