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Mi 25N

Negar que existen violencias específicas hacia la mujer contribuye a perpetuarlas. Negar es invisibilizar, lo que no existe no se combate, no hay por qué.
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El día de la no violencia hacia las mujeres, de la no violencia contra las mujeres, es una de las fechas del año más duras para mí.

Me toca escuchar comentarios de que hay mujeres a las que les gusta que les peguen, que las maltratan porque se dejan, que se dejan porque son tontas.

Lo dicen y se quejan de que haya un día específico para protestar contra la violencia hacia las mujeres. “Que haya un día contra la violencia, y punto”, decía un macho progre como comentario a la publicación de una amiga, en ocasión al 25 de noviembre.

Me rasqué la cabeza y me lo pensé mucho para decidir, finalmente, no meterme, pero no negaré que me sentí impotente. Hay tanta “buena gente” que piensa así...

Negar que existen violencias específicas hacia la mujer contribuye a perpetuarlas. Negar es invisibilizar, lo que no existe no se combate, no hay por qué.

Y hay gente que dedica su tiempo, su esfuerzo, sus espacios públicos de expresión, a negarlo, a despotricar contra los feminismos, a descalificar la lucha por la equidad de géneros, a plantear argumentos embrollados para afirmar que no existe tal cosa como los feminicidios o femicidios.

Envueltos en una supuesta intención de igualdad abogan por no hacer distinción en los delitos, a pesar de las pruebas abrumadoras de que el ser mujeres nos vuelve más susceptibles a ser víctimas de todo tipo de violencias.

Pero hablemos de las cifras para El Salvador, recogidas en un estudio del Instituto Salvadoreño para el Desarrollo de la Mujer (ISDEMU): en nueve de cada 10 casos de violencia sexual denunciados las víctimas son mujeres, y la mayoría de víctimas tienen menos de 19 años de edad. El victimario es, casi siempre, una persona conocida: el esposo, el padre, el hermano, un maestro, un vecino.

En uno de cada cinco casos de mujeres asesinadas en el país, el hechor es la pareja o expareja de la víctima, y si una se mete a ver el detalle de los informes de Medicina Legal sobre cómo fueron ultimadas, una queda con el estómago revuelto y el alma triste.

Hágase y háganos un favor en este #25N e infórmese, investigue, lea antes de opinar por opinar. Esto no es un tema de feministas barbudas, es una realidad. Nos están matando, nos están humillando, somos víctimas de violencia sexual, económica, simbólica y el problema no es que nos dejemos, sino la forma en la que se nos ha criado, los patrones culturales que castigan el denunciar y premian el silencio, y un complejo ciclo en el que a las víctimas se les ha ganado la moral y generalmente no tienen las fuerzas ni los medios para denunciar.

Y si todo esto no le importa, bueno, no apoye la lucha para erradicar estas violencias, pero tampoco las celebre ni las invisibilice.

Tags:

  • de cuentos y cuentas
  • mariana belloso

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