Mucha paciencia, ha llegado la edad del porqué

Aproximadamente, entre los dos y los cuatro años se desarrolla una etapa muy importante: la del “¿por qué…?”. En ese período, los niños comienzan a conocer el mundo, a través de la comunicación con el adulto, usando como herramienta el lenguaje.
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Escuchar mil y una veces por día la frase “¿por qué?”, puede resultar agotador para los padres o para las personas que están a cargo del cuidado del niño; sin embargo, hay que armarse de paciencia, ya que se trata de una etapa necesaria del crecimiento. Recuerda que un niño que pregunta a todas horas, es un niño sano. Lo contrario, te llevaría a sospechar que existe un problema.

Aunque en principio no parece para tanto, una respuesta restrictiva puede tener consecuencias más importantes de lo que creemos a largo plazo. Más allá del agotamiento que puedan provocar, hay que asumir una actitud positiva frente a estas preguntas, que pueden referirse a temas tan sencillos como cuestiones cotidianas o temas complejos y trascendentes como el sentido de la vida, la muerte, la sexualidad, etc.

A continuación una serie de consejos que te pueden ayudar en esta tarea:

1. Sé paciente con tu hijo. Ponte a pensar que todos hemos pasado por esta etapa y que el niño se encuentra en la edad idónea para preguntar y este hecho le ayudará en su desarrollo integral como persona.

2. Intenta contestar a todas sus preguntas. Especialmente, si se trata de las razones por las que tiene que hacer algo. Comprueba que ha comprendido la orden o prohibición y, si es necesario, vuelve a repetírselo con otras palabras.

3. Brinda a tu hijo buenas respuestas y no contestes simplemente “porque sí/no”. Las respuestas no tienen que ser muy elaboradas, sino sencillas y claras.

4. Evita responder con historias confusas o con un vocabulario que el niño no comprenda. Si se te agota la paciencia, aplaza las preguntas para otro momento (“después de comer seguimos hablando”).

5. Corrígele cuando cometa errores. De esta manera, va aprendiendo a utilizar el lenguaje de forma correcta.

6. Intenta buscar tiempo para hablar tranquilamente con él. Ofrécele un ambiente relajado, lúdico, donde conversen, cuenten cuentos, jueguen con el lenguaje. Piensa en la calidad de ese momento especial, aunque no suponga en realidad mucho tiempo.


Aconseja: Sandra Poveda Soriano. Más información: www.solohijos.com.

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