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No entiendo

La reproducción parece cosa de mujeres. Es triste, sobre todo, cuando las responsabilidades caen sobre ellas y no así los derechos básicos.
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No sé cómo empezar a explicar mi descontento. Estoy en la Ciudad de México, donde el aborto es legal. Un pequeño oasis en un país donde tampoco el aborto está despenalizado en toda la extensión del país.

Le expliqué a la gente que me rodea que la Corte Suprema no ve que la salud de Beatriz sea un peligro inminente. No logro entender. En serio, no. El peligro “inminente” resulta que si está o no en riesgo de muerte. Es como que si usted al estar establemente enfermo, esa estabilidad no fuera un peligro. Con un dictamen de Medicina Legal, la Corte decidió con cuatro de cinco votos que Beatriz no puede abortar. Me es difícil trasladar esto, como salvadoreña, frente a extranjeros sin que me dé vergüenza.

Al día siguiente de esta resolución, la Corte Interamericana de Derechos Humanos ha requerido que se realicen los procedimientos correspondientes para que Beatriz termine con su embarazo y cuidar por su bienestar. La ministra de Salud anunció que se llevaría a cabo una cesárea o un parto inducido, dado ya el avance del embarazo. Al cierre de esta columna el procedimiento había sido recién ejecutado. Espero que estas acciones lleven al bienestar de Beatriz, quien, al final de cuentas, es una mujer que ha estado bajo el escrutinio público por una difícil decisión. El precedente que ha quedado es que los médicos deben garantizar la salud ¿pero eso no estaba ya garantizado?

Pero sigo sin entender. ¿Por qué hubo que ir hasta la instancia constitucional? ¿Uno puede morir por un tecnicismo? ¿Por qué hay que llegar hasta un amparo para decidir algo con respecto a la salud y bienestar de una persona? Tampoco entiendo la temporalidad de las decisiones. La respuesta positiva o negativa después de más cinco semanas solo apunta a que el sistema carece de canales rápidos de decisión. ¿Tendremos que esperar siempre tanto para que cinco hombres decidan sobre los cuerpos de las mujeres?

En un país donde en menos de dos semanas se pudo dolarizar por la voluntad política del Ejecutivo a finales de 2001. En un país donde los presidentes vetan y se pronuncian rápidamente de otros temas. ¿Por qué este tema particularmente urgente aparece en medio de la burocracia? Algo muy malo hay en un sistema en el que tenemos que ir hasta estas instancias para intentar garantizar la salud. ¿No es algo inherente a todo ciudadano?

Tampoco entiendo la opinión “pública”. La gente que juzga y dice cosas como: “si sabía que estaba enferma, por qué no se cuidó”. Esa idea de que la anticoncepción es solo tarea de las mujeres. La falsa concepción de que las mujeres son libres para decidir sobre su cuerpo sin que existan las garantías suficientes.

Según la encuesta FESAL de 2008, el 73.5 % de las mujeres que está dentro de una unión declararon que las decisiones sobre métodos anticonceptivos son tomadas en pareja y solo un 23.3 % lo hace sola (y un 2.5 % lo hace la pareja y el restante no está identificado). ¿Por qué si es una decisión de pareja, oímos críticas en contra Beatriz y no contra su pareja?

Aunque soy de la idea que no deberíamos juzgar estas decisiones (individuales o de pareja), me llama la atención la dureza y el lenguaje utilizado. “La mujer es la que debe cuidarse”. “La mujer debe ser buena madre”.

Lo que sí entiendo y no quisiera hacerlo es que parece que la reproducción es cosa solo de mujeres. Es triste, porque las responsabilidades caen sobre ellas y no así sus derechos básicos

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