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[OPINIÓN] Sentido común: El don extraviado

El don extraviado es una reflexión para tomar un espacio  y recuperar la sensibilización por lo más preciado: el tiempo y calidad en la comunicación con los hijos.
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La próxima vez que entre a un restaurante observe con detalle cualquier mesa ocupada por una familia convencional y seguramente se aterrará al comprobar cómo un momento tan valioso para compartir se convierte en una  sesión de mundos individuales donde el planeta “Celular” absorbe la atención de cada miembro y coloca una barrera para  la comunicación interpersonal.

Pareciera ser que la responsabilidad de encontrar ese “don extraviado” está en manos de quienes son los protagonistas de su extinción: los padres, que no se percatan de  las consecuencias de una ruptura entre una generación y otra. 

“¿A qué hora creciste?”, una expresión de un admirado padre a su hija al percatarse de su edad, aunque en el fondo es una clara declaración de ausentismo y de atención en  los detalles mínimos que luego se lamentan no haberlos disfrutado.

Los hijos que se sienten aislados por sus padres –porque la tecnología ocupa un lugar prioritario– son niños que crecen en soledad, que tienden a demostrar ansiedad y depresión debido a que las personas que tenían que ocuparse de ellos estuvieron ausentes. 

El problema se agrava cuando consideramos que los niños se percatan de esa ausencia de conversación y cariño al notar que sus padres dejan de hablarles por sustituirlos por el celular. 

Ya existen las denominadas tecnopatías, donde la nomofobia se define como el uso desmedido y adictivo del celular. El problema no es de la tecnología, la cual es una herramienta que ha facilitado en mucho la eficiencia de la vida, el problema es de conciencia y actitud al no comprender la magnitud que para los hijos significa  tener padres al margen de la obligación de brindar un acompañamiento  en la etapa en que más lo necesitan.

El don extraviado es una reflexión para tomar un espacio  y recuperar la sensibilización por lo más preciado: el tiempo y calidad en la comunicación con los hijos.

¡Vayamos y encontrémoslo! La próxima vez que tenga una comida con sus hijos, despréndase del celular.

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