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Pudores letales

No estaremos criando “libertinas” ni “promiscuos”. De hecho, hay que educarlos para que sepan la importancia que tienen las relaciones sexuales y que las practiquen cuando se sientan listos, cómodos y amados.
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La información es poder. Si se le niega a alguien, se le está “desempoderando”, se le resta capacidad de maniobra, bases para decidir bien, se le pone en desventaja y se le limita. Imagine hacer esto con respecto al propio cuerpo.

Negar información de cómo funciona, de las sensaciones que se experimentan en la adolescencia y de cómo gestionarlas. De cómo son los aparatos reproductores y las tantas maneras en las que puede ocurrir un embarazo o contagiarse una enfermedad de transmisión sexual. La ignorancia es una burbuja de falso bienestar, y en el plano sexual y reproductivo, una capa de pudor que hace mucho daño y resulta ser, en el mejor de los casos, contraproducente.

Yo me crié con mis abuelos y la única educación sexual que recibí fue la de libros de texto con dibujos asexuales e ilustraciones de los órganos de reproducción internos. Se me dijo que el sexo antes del matrimonio era pecado. Entonces no había necesidad de conocer sobre anticonceptivos, ya que el sagrado acto de entregarse en cuerpo y alma estaba reservado para el matrimonio. Llegué a mi madurez sexual en el más triste de los desconocimientos y tuve mi primera hija a los 18 años.

Hay que decidirnos a cortar esa cadena maligna de ignorancia y esas ataduras perversas y dogmáticas. Hay una gran diferencia entre tratar de criar a los hijos bajo ciertos valores, y darles información incompleta. Debemos enseñar a nuestros hijos e hijas que su cuerpo es valiosísimo, algo sagrado que nadie puede tocar a menos que ellos quieran, pero también hay que explicarles sobre la pubertad, los cambios de la adolescencia, cómo y cuándo somos fértiles y la importancia de conocer y utilizar métodos de protección. Repetirles que en estos tiempos un embarazo no es lo peor que uno puede llevarse después de una relación sexual, pues hay enfermedades de todo tipo que pueden contagiarse por esta vía. No estaremos criando “libertinas” ni “promiscuos”. De hecho, hay que educarlos para que sepan la importancia que tienen las relaciones sexuales y que las practiquen cuando se sientan listos, cómodos y amados.

Pero sí estoy segura de que es importante que cuenten con el mayor conocimiento posible para que puedan decidir por ellos mismos. ¿Qué a nosotras nos criaron diferente? Sí, y por eso mismo debemos ver qué estuvo mal y corregirlo. Nuestros jóvenes, nuestras niñas, están siendo bombardeados, todo el tiempo, con mensajes erróneos sobre la sexualidad y el amor. Les llegan versiones holliwoodescas, caricaturizadas y deformadas. Están expuestos a todo tipo de productos de consumo que pueden confundirnos. ¿No es nuestra labor, como adultos, como sociedad, tratar de que conozcan las cosas como son? Y aquí venimos a otro punto que me repiten muy seguido, que la educación sexual no debería darse en escuelas porque son los padres los responsables de hacerlo. Los padres.

En un país en el que solo tres de cada 10 familias son “tradicionales”, donde la desintegración está a la orden del día y la migración ha hecho lo suyo para dejar a miles de niños a cargo de otro pariente. Eso sin contar que muchos de quienes ahora son padres no tuvieron una adecuada educación sexual, y reproducen esquemas de machismo en los que a los niños se les permite todo y a las niñas se les enseña a “cuidarse”, a “no provocar”. Estamos en un país donde hay padres que violan a sus hijas porque se sienten con derecho sobre ellas. En nuestra sociedad hay madres que se mueren de vergüenza con la sola idea de tocar el tema sexual con sus hijas. ¿Quién se hace cargo, entonces? ¿Cómo y bajo qué valores están criando a sus hijos todos esos que creen que si se les hablan de anticonceptivos se volverán promiscuos? ¿Nos seguiremos conformando con tener altísimas tasas de violaciones y de embarazos en niñas y adolescentes? La información es poder. Demos ese poder a nuestros jóvenes, formémoslos de modo que puedan decidir mejor, para que les vaya mejor de como nos ha ido a nosotros.

Tags:

  • pubertad
  • educacion sexual
  • sexo
  • adolescencia
  • educacion familiar

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