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¿Quieres ser mi sugar daddy?

Cuando escuchamos sobre este nuevo tipo de relaciones la primera imagen que nos llega a la cabeza es una universitaria de 20 años con problemas financieros y un hombre adinerado que bien podría ser su padre (o su abuelo) a quien le interesa esta relación para obtener algo a cambio.
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En una traducción literal quizás el termino sugar daddy no tenga sentido, pero si lo definimos como un ¨papi chulo¨ su connotación es más peyorativa; pero antes que continuemos podemos decir en otras palabras que este término define a un hombre mayor a quien le gustan las personas jóvenes para tener una relación.  Un sugar baby es un ¨consentido¨, es decir, una persona que busca que alguien mantenga sus gustos a cambio de una relación, en ambos casos, estas ¨relaciones¨ son sin compromisos y con un ¨acuerdo¨ bien definido.

Suena extraño pero esta tendencia se está popularizando cada vez más en nuestros días, sobre todo en la era digital. Algunos afirman como causas el aumento del desempleo entre los jóvenes y, otros, que es la pérdida de valores lo que está haciendo que muchos adultos jóvenes busquen este tipo de ¨relaciones arregladas¨.

Por ejemplo, Daniella es una chica recién graduada de la universidad en ciencias económicas, tiene 26 años, al no conseguir empleo en su área de estudios decide comenzar a trabajar en un almacén por departamentos. Su salario es el mínimo para subsistir. No hay lujos, salidas a comer y los gustos especiales son escasos. En su trabajo una compañera le comenta que existe un sitio de internet que promueve un nuevo tipo de relaciones por ¨arreglo¨.

¨Al principio pensé que era algún tipo de sitio de búsqueda de parejas o de prostitución, pero nada que ver. Me costó entender de qué se trataba todo esto¨, asegura esta chica quien en los últimos tres años, ha tenido trato con varios sugar daddies de su ciudad que le han dado más de $8,000 dólares en regalos, dinero en efectivo y asesoría profesional que, según ella, ha sido muy útil para avanzar en la búsqueda de trabajo en su profesión, pero sobre todo, le han ayudado a sobrevivir.

La pregunta de rigor es: ¿has tenido sexo con alguno de ellos?. A lo que responde ¨para nada¨.

Algo a los que muchos les sorprende, pero ella nos explica. ¨No, porque mi arreglo con ellos desde un inicio ha sido acordar no tener sexo. Este trato que tenemos es mutuo y si no me siento bien con alguien me retiro o, en todo caso, ellos se retiran si yo fallo en alguna clausula del acuerdo. Así de sencillo. Lo que ellos me dan es por voluntad propia y desinterés¨, afirma.

¿Vividores o sobrevivientes?


Cuando escuchamos sobre este nuevo tipo de relaciones la primera imagen que nos llega a la cabeza es una universitaria de 20 años con problemas financieros y un hombre adinerado que bien podría ser su padre (o su abuelo) a quien le interesa esta relación para obtener algo a cambio. Y esto es lo que ha hecho que este nuevo modelo ¨relación bajo un acuerdo¨ sea difícil de digerir moralmente.

Daniella conoció a sus sugar daddies en un sitio de internet llamado SeekingArrangement.com  el cual es un portal que permite a que los Sugar Babies, Sugar Daddies y Sugar Mommas consigan conectarse y establecer acuerdos que benefician a las dos partes. Los sugar babies se anuncian especificando cuánto dinero necesitan o qué es lo que desean y los sugar daddies o mommas explican que pueden ofrecer y qué esperan a cambio.

Según el representante de SeekingArrangement.com, Brook Urick, el 10 por ciento de los usuarios se identifican como parte de la comunidad LGBT. Urick dijo que cada vez se registran más usuarios de todas las preferencias sexuales en parte porque el concepto de sugar daddy/sugar baby es cada vez más común.

"Hay muchas chicas y chicos en la página que salen con personas que no cumplen con sus expectativas y no tienen por qué pasar por eso", dijo Urick. "Pueden buscar más allá de sus compañeros de la escuela y conocer personas que les puedan ofrecer cierto estilo de vida y ser sus mentores".
 
 


Una relación estricta


Daniella inicio siendo una sugar baby hace un año y medio cuando conoció a Esteban, un hombre de 46 años ejecutivo de una empresa de telecomunicaciones. Esteban ha sido el sugar daddy con quien ella  ha podido congeniar mejor.

Daniella estableció sus reglas claras desde el acuerdo inicial: podían ir a cenar a restaurantes caros, recibir regalos y tutoría en su vida profesional, pero que no quería nada de sexo. A cambio de esto Esteban podría tener buena compañía que ella hiciera algunos encargos para él o le diera consejos sobre economía.

Esteban aceptó sus condiciones ayudando a Daniella económicamente aunque estableció condiciones que ella debía de cumplir como por ejemplo estar disponible al menos una vez a la semana, ser puntual, comportarse educadamente cuando estuviera con él, hablar con claridad en todo momento y tener una apariencia y un lenguaje corporal profesional.

Daniella asegura que su sugar daddy era bastante estricto con la puntualidad e incluso con su forma de vestir, hablar y comportarse. Incluso le decía qué debía comer, le decía como peinarse o cortarse el cabello y le decía como vestir. ¨No le gustaba que me vistiera como una ´zorra´, lo cual al principio me pareció bastante controlador luego lo fui tolerando. Era parte del trato y debía de cumplirlo¨, asegura . Este ¨arreglo¨ terminó cuando debido a la crisis económica Esteban fue despedido de la empresa en la que trabajaba. Luego, cada quien siguió su camino.

Daniella asegura que algo que le molesta de los sugar daddys con los que ella ha mantenido contacto es que muchos de ellos pretenden manejar su vida, lo que algunas veces la frustra e irrita pero eso no la ha hecho desistir de conocer a otros sugar daddies después de Esteban. Ella explica que ¨tengo deudas que pagar y necesito dinero para seguir adelante¨, comenta.
 

Carencias emocionales


Este fenómeno social no es nada nuevo, quizás los nombres sean más pegajosos y modernos, pero en realidad estas relaciones se basan en conceptos prácticos de relaciones. Muchos jóvenes buscan hombres mayores porque, a diferencia a los de sus misma edad estos sólo quieren tener sexo, y los otros desean una relación o compañía.

Otro patrón es el psicológico ya que los sugar daddies y mommas son hombres o mujeres mayores que no tuvieron o no pudieron tener hijos y ese vacío emocional los hace tratar de ser generosos con su dinero y su tiempo para ayudar a alguien más joven que podría tener la edad de un hijo. En el caso de los sugar babies existe un vacío emocional por la falta de un padre o una madre, o una mala relación con ellos, que los hacen buscar una figura paterna.

Alex Borovoy, un sicoterapeuta que trabaja con solteros y parejas LGBT y heterosexuales, comparte la idea de que esta atracción puede aumentar por la falta de una presencia paternal pero que no siempre pasa eso en las relaciones gay entre sugar daddies y babies. "Existe un deseo de guía, asesoría y cuidado por parte de un hombre mayor", dijo Borovoy. "Es simple pero tiene mucho sentido".

En crecimiento


El sitio SeekingArrangement.com  fundado en 2006 cuenta en la actualidad
con 4.5 millones de miembros activos, 3.3 millones son sugar babies, masculinos y femeninos; 1.2 millones son sugar daddies y mommas. Todos ellos de 139 países diferentes.

Su fundador Brandon Wade asegura que "a diferencia de otros sitios web de citas, es mi compromiso de operar nuestro negocio con ética. Esto significa preocuparse por su privacidad, encriptación de datos de identificación, y nunca empleando perfiles falsos o robots de software. Cuando decimos que hay más mujeres que hombres, se lo garantizamos".

A pesar de que muchos lo catalogan como un ¨sitio de citas¨ SeekingArrangement se publicita como un sitio que promueve un nuevo modo de relaciones tanto para sugar babies como para sugar daddies o mommas, ¨el lugar obtienen lo que desean, cuando lo desean¨.

La forma de unirse es sencilla y no es diferente a la de un sitio de citas. Los usuarios crean una cuenta en tan solo 5 minutos. Crean un perfil de usuario con fotos, gustos y características personales, un dato muy importante es que el usuario debe seleccionar si será un babby, un daddy o una momma. A partir de ahí el paso más importante es la definición de sus propios términos en los que explica las expectativas del acuerdo al que quiere llegar. Luego solo es cuestión de esperar a que un miembro lo encuentre. Los administradores del sitio aseguran que en promedio encuentra su acuerdo ideal en 5 días.

¿Qué es un Acuerdo? Un acuerdo es en dónde las personas son directas entre sí y no pierden el tiempo. Permite que definan inmediatamente lo que necesitan y esperan de esa relación. ¨Nuestros perfiles permiten que los miembros declaren sus expectativas libremente. A los administradores les gusta llamar a esto ¨relaciones en tus propios términos¨, aseguran los voceros de SeekingArrangement.com.

De nuestro país existen inscritos como usuarios unas 180 mujeres y 95 hombres en busca, la mayoría de ellos, en busca de conocer personas. La gran mayoría buscando conocer personas sin expectativas de compromiso. En sus descripciones de vida todos tienen claro de qué se trata este sitio aunque en el apartado de ¨estilo de vida¨ en el que se detalla la cantidad de dinero que el miembro espera que su sugar daddy les aporte mensualmente para mantener su estilo de vida (cantidades que van de negociable hasta alto, que son más de $10,000 mensuales) son pocos los usuarios que han detallado sus deseos. Una de las usuarias escribe en su descripción ¨ayudarme a poder pagar mi préstamo educativo y algunos viajes, a cambio ofrezco una compañía agradable y acordar otras cosas¨.

¨Cada relación exitosa es un acuerdo entre dos partes. En negocios, los socios firman acuerdos que marcan los objetivos y expectativas. Del mismo modo, las relaciones románticas o de beneficio mutuo sólo pueden funcionar si dos personas aceptan lo que esperan, y lo que pretender recibir de cada uno¨, asegura Brandon Wade.
 

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