Sangre de gallo

En Jiquilisco, Usulután, llevan varios años practicando lo que algunos consideran es un deporte en toda regla, la pelea de gallos. En un improvisado anfiteatro corren las apuestas y la sangre. Estas son las imágenes de uno de sus derbis más recientes.
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Importación.  En la gallera Los 3 hermanos, en Santa Elena, lo usual es importar huevos especiales, “razeros”, desde Puerto Rico, México y Estados Unidos. Aquí, los huevos son empollados por gallinas y así se asegura una nueva generación de gallos de combate.

Importación. En la gallera Los 3 hermanos, en Santa Elena, lo usual es importar huevos especiales, “razeros”, desde Puerto Rico, México y Estados Unidos. Aquí, los huevos son empollados por gallinas y así se asegura una nueva generación de gallos de combate.

Circo. En México, los palenques tienen forma de anfiteatro. En Jiquilisco se ha construido este con elementos relativamente básicos,  donde hay capacidad para unos 60 aficionados que pujan, todos los viernes en la tarde, por conocer al  gallo que será el ganador.

Circo. En México, los palenques tienen forma de anfiteatro. En Jiquilisco se ha construido este con elementos relativamente básicos, donde hay capacidad para unos 60 aficionados que pujan, todos los viernes en la tarde, por conocer al gallo que será el ganador.

Apuestas.Todos los viernes, a las 3 de la tarde, un enjambre de personas se apiña en las afueras del municipio usuluteco de Jiquilisco, exactamente en el palenque La Texaco. Previo a la pelea entre gallos, varios galleros (persona aficionada a este tipo de riña animal) se reúnen para apostar, cada uno, desde $80 hasta más de $150.

Apuestas.Todos los viernes, a las 3 de la tarde, un enjambre de personas se apiña en las afueras del municipio usuluteco de Jiquilisco, exactamente en el palenque La Texaco. Previo a la pelea entre gallos, varios galleros (persona aficionada a este tipo de riña animal) se reúnen para apostar, cada uno, desde $80 hasta más de $150.

Dinero. Los palenques, en medio de su aire de clandestinidad, mueven importantes cantidades de dinero, sobre todo en apuestas. Para darle un matiz de “legalidad”, los galleros de Jiquilisco entregan $500 anuales a su alcaldía.

Dinero. Los palenques, en medio de su aire de clandestinidad, mueven importantes cantidades de dinero, sobre todo en apuestas. Para darle un matiz de “legalidad”, los galleros de Jiquilisco entregan $500 anuales a su alcaldía.

Navajas. Este gallero sostiene tres tipos diferentes de espuelas o navajas de gallo –desde un centímetro hasta tres– que según la raza y el monto de la puesta se le coloca. Por lo general, un navajazo es letal para uno de los dos gallos en combate.

Navajas. Este gallero sostiene tres tipos diferentes de espuelas o navajas de gallo –desde un centímetro hasta tres– que según la raza y el monto de la puesta se le coloca. Por lo general, un navajazo es letal para uno de los dos gallos en combate.

Juegos de azar. Hay quien considera que el palenque de gallos es un juego de ocio. Otros, sobre todo los galleros, creen que es un deporte. De acuerdo con los galleros, el combate entre gallos fomenta reunirse, apostar dinero e incluso jugar naipe y hasta dados.

Juegos de azar. Hay quien considera que el palenque de gallos es un juego de ocio. Otros, sobre todo los galleros, creen que es un deporte. De acuerdo con los galleros, el combate entre gallos fomenta reunirse, apostar dinero e incluso jugar naipe y hasta dados.

Criaderos. En el municipio de Santa Elena, Usulután, existe una crianza de gallos. Pero estos no son gallos cualquiera, sino –según sus galleros– son “de raza”. Las razas, por ejemplo, se clasifican en asil (cuello musculoso y plumas ligeramente erizadas) y español (plumaje más vistoso).

Criaderos. En el municipio de Santa Elena, Usulután, existe una crianza de gallos. Pero estos no son gallos cualquiera, sino –según sus galleros– son “de raza”. Las razas, por ejemplo, se clasifican en asil (cuello musculoso y plumas ligeramente erizadas) y español (plumaje más vistoso).

Derbi. En este derbi, encuentro entre dos rivales locales, se aprecia un gallo asil (ver arriba) y un gallo español (ver abajo). El de la izquierda juega un papel importante en la pelea. Es un chinguero (de la palabra chingar) que, con sus aleteos, alebresta a los otros dos.

Derbi. En este derbi, encuentro entre dos rivales locales, se aprecia un gallo asil (ver arriba) y un gallo español (ver abajo). El de la izquierda juega un papel importante en la pelea. Es un chinguero (de la palabra chingar) que, con sus aleteos, alebresta a los otros dos.

Ganador. El máximo trofeo del derbi de Jiquilisco fue, en diciembre pasado,  ganado por el gallo de Erasmo Rodríguez, quien pagó $500 de inscripción.

Ganador. El máximo trofeo del derbi de Jiquilisco fue, en diciembre pasado, ganado por el gallo de Erasmo Rodríguez, quien pagó $500 de inscripción.

Belicismo. En este imagen, aparecen dos gallos definiendo su combate. Atrás se aprecia a los dueños de los animales que bromean y se provocan ante los demás.

Belicismo. En este imagen, aparecen dos gallos definiendo su combate. Atrás se aprecia a los dueños de los animales que bromean y se provocan ante los demás.

Generación.  En Jiquilisco existe una familia que lleva décadas criando gallos para que peleen en derbis, conocida mejor como los Rodríguez. En la imagen, vemos al anciano padre de Erasmo (el ganador) junto a su pequeño nieto, quien ni se inmuta ante el violento espectáculo.

Generación. En Jiquilisco existe una familia que lleva décadas criando gallos para que peleen en derbis, conocida mejor como los Rodríguez. En la imagen, vemos al anciano padre de Erasmo (el ganador) junto a su pequeño nieto, quien ni se inmuta ante el violento espectáculo.

Antesala. Así como los boxeadores tienen un camerino, los gallos de pelea tienen el suyo con la forma de una jaula aislada. En esta fotografía, los dueños de otros gallos se acercan a este para averiguar su peso, pedigrí,  currículum y tipo de navaja con la que peleará.

Antesala. Así como los boxeadores tienen un camerino, los gallos de pelea tienen el suyo con la forma de una jaula aislada. En esta fotografía, los dueños de otros gallos se acercan a este para averiguar su peso, pedigrí, currículum y tipo de navaja con la que peleará.

Resucitación. Este gallero de Jiquilisco intenta revivir a su “peleador” y mismo que en el pasado ya ha combatido a muerte con otros gallos y que, en esta oportunidad, volvió a ganar a costa de una pata y varias cortadas.

Resucitación. Este gallero de Jiquilisco intenta revivir a su “peleador” y mismo que en el pasado ya ha combatido a muerte con otros gallos y que, en esta oportunidad, volvió a ganar a costa de una pata y varias cortadas.

Asil. Este gallo carece de nombre o apodo. Su propietario, Erasmo Rodríguez, simplemente lo llama “Asil”. Esta raza, de origen asiático, tiene el cráneo y pico ancho y fuerte. “Es aguantador”, diría Erasmo.

Asil. Este gallo carece de nombre o apodo. Su propietario, Erasmo Rodríguez, simplemente lo llama “Asil”. Esta raza, de origen asiático, tiene el cráneo y pico ancho y fuerte. “Es aguantador”, diría Erasmo.

Español.  Esta raza es una de las más socorridas en los palenques de la costa usuluteca. Es mucho más colorido que el asil. Sus plumas son más grandes y tiene patas con piel colorada. Es famoso por sus patadas.

Español. Esta raza es una de las más socorridas en los palenques de la costa usuluteca. Es mucho más colorido que el asil. Sus plumas son más grandes y tiene patas con piel colorada. Es famoso por sus patadas.

Sangre de gallo

Sangre de gallo

Sangre de gallo

Sangre de gallo

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La costa usuluteca es famosa por muchas razones: por su bahía, por sus extensos cañaverales y por sus palenques. En los contornos del municipio de Jiquilisco, por ejemplo, todos los viernes en las tardes un enjambre de personas se reúne en un mal ventilado local donde se desarrollan las peleas de gallos. Por esa razón, los llaman galleros. Y las apuestas –algo que por ley está prohibido– corren, como corre la sangre de estas aves, de especies extranjeras, que son criadas en esta región únicamente para que peleen, para que sean agresivas. Las denuncias por este tipo de actividades son nulas o escasas. En Jiquilisco, esto que consideran un “deporte” o “una entretención sana” es una tradición que lleva varias décadas en esta zona. Aún así, el espectáculo resulta sobrecogedor. Es un circo en toda regla. Se escuchan silbidos, insultos, bromas, carcajadas, pitazos y, sobre todo, el aleteo de estas aves que pelean con navajas atadas a sus espolones. La sangre salpica el ruedo y eso enerva al público que a veces tiene rostro de niño. No es raro que algunos de estos gallos mueran con patas casi cercenadas o porque los navajazos extirpan sus ojos. Cuando lo requieren, sus dueños no dudan en meterse a la boca la cabeza de su gallo para darle respiración, como si tal fuese un boxeador. En caso de muerte, muchas de estas aves –cuyos precios oscilan entre $20 y $100– acaban convertidas en caldo. Según los galleros locales, “ya se han realizado varios derbis donde participa gente de Nicaragua, Honduras y de diferentes partes del país que pagan hasta $500 de inscripción”. Deporte o no, el palenque –costumbre de ver a dos gallos de pelea– ha echado raíces en el sur de Usulután. Al parecer, las peleas de gallo son consideradas un delito menor que no amerita mayor cosa. La Alcaldía de Jiquilisco, por ejemplo, acepta $500 anuales en concepto de “licencia”. Tributo que, de acuerdo con los mismos galleros, es demasiado alto porque “hay que considerar que esto es un deporte y que deberían apoyarnos para así se divierta la población. Además, el mantenimiento de estos animales es adicional a los costos”. Otros aseguran que el palenque es una actividad no menos violenta que muchos de los procedimientos de algunas empresas avícolas.

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