¿Se deben llevar los problemas personales al trabajo? 

Los problemas personales no deben incidir en la jornada laboral. Aprenda a hacer un equilibrio sano entre las dos realidades. Le contamos cómo.
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¿Se deben llevar los problemas personales al trabajo? 

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Llevar los problemas personales al ámbito laboral no solo interfiere con la armonía en el desarrollo de las funciones de los trabajadores y las de sus colegas, sino en su salud, volviéndose personas distraídas, irritables y poco productivas. 

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“Definitivamente los problemas personales impactan la salud física, ya que el primer afectado es el sistema inmunológico; solo observe que a muchas personas les da gripe luego de un problema. Es muy común que ante el estrés nos duela la espalda, nos da gastritis o dolor de cabeza. Esto implica que nuestros cerebro reacciona a los procesos emocionales también de forma física y nuestro equilibrio mental se ve perturbado desde el momento en que permitimos que el pensamiento sobre nuestros problemas se vuelva una constante invasiva que no permite que nos concentremos”, explicó Margarita Weil, psicóloga y máster en Investigación.

A pesar de que los problemas y preocupaciones invaden la mente y desmotivan a la persona para desarrollar sus actividades diarias, la psicóloga considera que se puede hacer un balance sano entre ambas circunstancias, canalizándolos como el motor para luchar por un mejor futuro laboral y académico. 

“Muchas de las personas que admiramos han partido de serios problemas personales como base del descubrimiento que pueden hacer muchas cosas en la vida que antes tenían miedo de realizar”, manifestó.

La experta brinda algunos consejos para evitar que sus dificultades  se vuelvan protagonistas en el trabajo: 

1. Antes de llegar al trabajo, desahóguese y elimine la presión.
2. No ventile sus problemas personales. “A nadie le es grato estar escuchando reiteradamente el mismo cuento, y genera un mal ambiente laboral”, apuntó.
3. Aprenda a separar las cosas: trabajo y vida privada.
4. Nunca discuta, vía electrónica, un problema desde la oficina. No es saludable. 
5. Levántese y relájese, de tres a cinco minutos, antes de de volver a concentrarse en su trabajo.

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Si el que lleva los problemas personales al trabajo es su compañero, Margarita Weil aconseja  aprender a poner límites. 

“Dejar claro que no seguirá el comportamiento de escucha e involucramiento. Generalmente, solemos expresar nuestra opinión y eso motiva al otro a seguir; aprenda a decir que no considera que la oficina sea el lugar adecuado para ventilar los problemas”, enfatizó.

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